Pitón real: la mascota exótica que amenaza los ecosistemas en España

La llegada de especies foráneas a territorios donde no tienen depredadores naturales puede convertirse en una catástrofe ambiental. Entre las consecuencias más graves destaca la reducción drástica de la biodiversidad autóctona, un fenómeno que ya se observa en varias regiones del planeta.

Dentro del grupo de las especies exóticas, los ofidios representan un riesgo particular, especialmente en ecosistemas insulares, donde una vez que se asientan resulta extremadamente complicado controlar su expansión. En España, varios reptiles constan en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (CEEEI), entre ellos la familia de los Colúbridos (Colubridae) presente en Canarias, Ibiza y Formentera; la serpiente del maíz (Elaphe guttata) en las Islas Baleares; y la pitón real o pitón bola (Python regius).

Originaria de África central y del oeste subsahariano, esta serpiente se ha convertido en uno de los reptiles más comercializados y adquiridos como mascota exótica a escala global. Su carácter dócil, su talla moderada, la variedad de colores llamativos y un precio accesible impulsan una demanda constante en el mercado.

Ejemplar de pitón real. (Holger Krisp/Wikimedia Commons)

A pesar de que en España la tenencia, el transporte y la venta de este animal están prohibidos desde su inclusión en el CEEEI, las autoridades siguen detectando casos de infracción.

Intervención de la Guardia Civil: una pitón real dentro de un envío postal

Recientemente, la Guardia Civil informó sobre la investigación de dos individuos que habrían intentado enviar por mensajería una pitón bola y una culebra real de California (Lampropeltis getula), ambas consideradas invasoras. El remitente habría despachado el paquete desde Pulianas (Granada), mientras que el destinatario se encontraba en Alicante.

El ejemplar de pitón real, que medía aproximadamente un metro y medio de largo, logró salir de la caja de cartón debido a que tanto el recipiente de plástico como su tapa presentaban roturas. Los sospechosos fueron investigados por un presunto delito contra la fauna y otro de maltrato animal.

Imagen de la pitón bola que se escapó de la caja en la empresa de mensajería. (Guardia Civil/Europa Press)

Un riesgo latente para la fauna autóctona, sobre todo en territorios insulares

Una de las principales preocupaciones del comercio de mascotas exóticas radica en los escapes o liberaciones intencionadas, que pueden desencadenar graves desequilibrios ecológicos. Entre 2009 y 2018, el Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña recibió 371 reptiles exóticos; de ellos, el 32 % eran pitones reales, algunas halladas en la naturaleza, otras confiscadas y varias donadas por sus dueños.

El caso de Florida, donde la introducción de esta serpiente ha generado una alarma considerable por su impacto en los vertebrados locales, sirve como advertencia de lo que podría ocurrir en España si la especie lograra establecer poblaciones reproductoras. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), hasta ahora no se ha registrado tal escenario en territorio nacional.

Ejemplar de pitón real. (Sandro De Sousa/Wikimedia Commons)

No obstante, la posible expansión de la pitón real en las Islas Baleares y Canarias enciende las alarmas. Allí podría provocar la desaparición de reptiles y anfibios endémicos como el sapillo balear o ferreret (Alytes muletensis) y el lagarto de Gran Canaria (Gallotia stehlini). De hecho, la lagartija balear (Podarcis lilfordi) ya se ha extinguido en Mallorca y Menorca debido a la depredación de ofidios introducidos, mientras que la lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis) enfrenta un serio retroceso por la acción de la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), que actualmente ocupa el 90 % de Ibiza y es capaz de nadar entre islotes.

En los archipiélagos españoles, el establecimiento de la pitón real —que ya ha sido objeto de algunas introducciones— representa una amenaza debido a la ausencia de depredadores naturales, la disponibilidad abundante de presas, las condiciones climáticas favorables y la gran cantidad de refugios, factores que dificultan su detección y erradicación.

Portadora de parásitos y patógenos

El peligro de la pitón real no se limita a la depredación de especies nativas. También puede actuar como vector de parásitos, como múltiples especies de garrapatas, y de patógenos capaces de transmitirse a la fauna local.

“Especialmente preocupante es el síndrome IBD, una enfermedad mortal asociada a un retrovirus, que se conoce desde hace más de dos décadas en serpientes en cautividad”, señala el MITECO en la memoria técnica que justifica la inclusión de la pitón real en el CEEEI. “Los retrovirus pueden mutar fácilmente y producir cepas capaces de infectar nuevos huéspedes, por lo que constituye una seria amenaza para las serpientes nativas”.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK