El próximo 12 de agosto de 2026, la Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol, generando un eclipse total que podrá apreciarse en el norte de España. La franja de totalidad cruzará la Península Ibérica de oeste a este, y La Rioja se perfila como uno de los mejores lugares para vivir este fenómeno astronómico.
Los cielos limpios del interior, la altitud sobre el valle del Ebro y las montañas de la Sierra de la Demanda convierten a esta región en un destino privilegiado. A esto se suma el encanto de sus pueblos, donde la cultura del vino y el patrimonio histórico se entrelazan.
La Rioja alberga conjuntos históricos rodeados de viñedos, fortalezas medievales y valles declarados Reserva de la Biosfera. Observar un eclipse en un paisaje de cepas centenarias o cumbres montañosas realza la experiencia. A continuación, los enclaves más recomendados para el 12 de agosto.
San Vicente de la Sonsierra: miradores y enoturismo al pie del castillo
San Vicente de la Sonsierra, en la Rioja Alta, cuenta con un horizonte despejado ideal para seguir el avance de la sombra lunar sobre el valle. Su recinto amurallado del siglo XII, coronado por el Mirador de la Torre Mayor y la iglesia de Santa María la Mayor, ofrece puntos elevados sin obstáculos hacia el oeste, perfectos para la observación astronómica.

La localidad es reconocida por sus opciones de enoturismo: senderos que conectan dólmenes prehistóricos, necrópolis medievales y lagares rupestres tallados en roca. Para la jornada del eclipse, se puede combinar una ruta fotográfica entre los guardaviñas (construcciones circulares de piedra) con una cata de tintos locales en las bodegas cercanas.
Briones: historia medieval y bodegas con vistas al Ebro
Asentado sobre un cerro que domina el río Ebro, Briones conserva un perfil monumental con casonas señoriales y calles empedradas de origen medieval. Sus miradores orientados al norte y al oeste ofrecen un entorno despejado, con la Sierra de Cantabria al fondo, garantizando una línea de visión idónea para las últimas horas de la tarde.

Antes del eclipse, una visita al Museo de la Cultura del Vino Vivanco permite conocer el arte y la historia vinculados al vino a lo largo de las épocas. La gastronomía local completa el día con platos tradicionales como las chuletillas al sarmiento, un clásico de la cocina riojana.
Ezcaray: montaña y turismo rural en la Sierra de la Demanda
Para quienes prefieran observar el eclipse en un entorno montañoso, Ezcaray es una opción ideal. Situado a los pies de la Sierra de la Demanda y junto al río Oja, este pueblo de arquitectura tradicional —fachadas de piedra y entramados de madera— es un referente del turismo rural.

Puntos elevados como los alrededores de la Ermita de Nuestra Señora de Allende o las pistas hacia el pico San Lorenzo permiten situarse por encima de las sombras del valle, asegurando una visibilidad limpia del cielo.
La jornada del eclipse se puede aprovechar recorriendo la Vía Verde del río Oja o los senderos que conectan pequeñas aldeas de la zona. Al caer la tarde, la oferta culinaria local incluye patatas a la riojana y diferentes asados.
Alfaro: llanuras y cigüeñas en la Rioja Baja
En la Rioja Baja, Alfaro se destaca por sus llanuras y un clima seco en verano, lo que reduce la posibilidad de nubes durante el eclipse. La localidad es famosa porque la Colegiata de San Miguel de Alfaro alberga una de las colonias urbanas de cigüeña blanca más grandes del mundo.

El Mirador de las Cigüeñas y el Mirador de la Plana son puntos estratégicos para instalar telescopios y cámaras, con vistas despejadas hacia el horizonte sin relieves accidentados. La escapada puede complementarse visitando el Ninfeo Romano o haciendo una ruta de senderismo por la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro antes del eclipse.
Haro: capital del vino con miradores elevados
Haro combina patrimonio industrial y tradición vinícola. Dado que el eclipse ocurrirá al final de la tarde con el sol muy bajo, los puntos más altos de la ciudad son los mejores para la observación. Enclaves como el Cerro de la Mota (zona de El Castillo) o el Mirador de la Vega ofrecen una perspectiva directa hacia el oeste-noroeste, evitando que el relieve o los edificios oculten el fenómeno.
La experiencia se puede complementar visitando el cercano Barrio de la Estación, que concentra bodegas centenarias de la Rioja Alta como Muga, CVNE, La Rioja Alta y RODA. Recorrer sus instalaciones decimonónicas y realizar catas durante las horas previas es una alternativa ideal para completar la jornada en la ciudad.
Fuente: Infobae