La misión nipona Hayabusa2 ha logrado captar una fotografía sin precedentes de Torifune, un asteroide que orbita cerca de nuestro planeta y cuya silueta se asemeja a la de un muñeco de nieve. El hallazgo, dado a conocer por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), ofrece información valiosa sobre la superficie y la composición de este cuerpo celeste.
La instantánea fue tomada mientras la nave sobrevolaba el asteroide a una velocidad superior a los 18.000 kilómetros por hora, alcanzando una distancia estimada de apenas 800 metros. Este acercamiento se perfila como uno de los más cercanos jamás registrados en un objeto de esta naturaleza.

El valor de esta maniobra no solo reside en la proximidad lograda, sino también en la riqueza de los datos recopilados. JAXA precisó que la distancia exacta del sobrevuelo será afinada en los próximos días, aunque los cálculos preliminares ya indican que se trata de uno de los pasos más ajustados realizados sobre un asteroide considerado potencialmente peligroso para la Tierra.
Este tipo de operaciones, de acuerdo con los especialistas, resultan fundamentales para profundizar en el conocimiento de la estructura y el comportamiento de estos objetos espaciales.
Una imagen que transforma la percepción del asteroide
Hasta ahora, los modelos teóricos describían a Torifune como un cuerpo alargado, sin especificar detalles sobre su forma real. Sin embargo, la nueva fotografía de Hayabusa2 revela dos masas redondeadas unidas entre sí, lo que ha llevado a los científicos a compararlo con la figura de un muñeco de nieve.

Yuya Mimasu, investigador de JAXA, compartió con la prensa la emoción que sintió al observar la imagen y examinar la información.
“De verdad se pueden ver las rocas… realmente no esperaba poder tomar una foto como esta, así que estoy absolutamente encantado”, expresó el científico.
El registro se obtuvo mediante la cámara telescópica de la misión, la cual permitió apreciar detalles de la superficie jamás vistos en este asteroide. Estos hallazgos enriquecen el conocimiento disponible y podrían influir en el diseño de futuras misiones de exploración o desvío de objetos cercanos a la Tierra.
Según JAXA, la identificación de morfologías complejas como la detectada en Torifune contribuirá a perfeccionar los modelos de simulación y evaluación de riesgos asociados a potenciales impactos.
Más allá de una foto: datos para la defensa planetaria
La misión no se limitó a capturar una imagen. JAXA informó que también se recopiló información con tres instrumentos adicionales, diseñados para medir con exactitud la distancia entre la nave y el asteroide, así como para indagar sobre la posible existencia de agua en su superficie.

Los resultados de estos dispositivos ayudarán a entender mejor la composición de Torifune, un aspecto crucial para predecir cómo podría reaccionar el asteroide ante intentos de desviación o impacto controlado.
Los expertos señalaron que los asteroides cercanos a la Tierra presentan una gran diversidad en tamaño, forma y características superficiales, lo que representa un desafío para cualquier estrategia de defensa planetaria. Contar con datos precisos y variados sobre estos cuerpos es esencial para desarrollar tecnologías efectivas que permitan desviar o neutralizar amenazas futuras. La misión japonesa se suma así al esfuerzo internacional por fortalecer la capacidad de respuesta ante posibles colisiones.

En 2022, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) llevó a cabo un experimento pionero al modificar la órbita del asteroide Dimorphos mediante el impacto deliberado de una nave espacial. Aquella prueba confirmó que es viable alterar la trayectoria de un objeto celeste, abriendo las puertas a nuevas tecnologías de defensa planetaria.
Actualmente, JAXA y la Agencia Espacial Europea (ESA) colaboran en una misión conjunta para explorar el asteroide Apophis, el cual se aproximará a la Tierra en abril de 2029.
Hayabusa2: una nave pionera en el estudio de asteroides
Lanzada en 2014, Hayabusa2 ya había destacado por recolectar muestras del asteroide Ryugu, ubicado a unos 300 millones de kilómetros de la Tierra. El material, traído de vuelta en 2020, permitió a la comunidad científica analizar componentes que ofrecen pistas sobre el origen del sistema solar, ocurrido hace más de 4.600 millones de años. Esa operación consolidó a la misión como una referencia en la exploración de cuerpos menores del sistema solar.

Tras el reciente paso por Torifune, la nave tiene previsto intentar en 2031 un encuentro con el asteroide 1998KY26. Esta maniobra, conocida como “rendezvous”, consiste en volar junto a la roca espacial, o incluso posarse sobre ella, para recolectar datos detallados sobre su estructura y composición.
El objetivo es ampliar el conocimiento sobre los distintos tipos de asteroides y su potencial impacto en la Tierra.
La colaboración internacional se ha vuelto un pilar central de estas investigaciones. Tanto JAXA como la ESA y la NASA mantienen proyectos conjuntos orientados a mejorar la detección temprana y la capacidad de respuesta frente a amenazas provenientes del espacio. El avance logrado por Hayabusa2 fortalece la posición de la ciencia japonesa en el escenario global y aporta herramientas concretas para la protección futura del planeta.
Fuente: Infobae