El tiempo es uno de esos conceptos que todo el mundo cree entender hasta que intenta explicarlo. Aunque los relojes y calendarios nos ofrecen una medida objetiva, el cerebro humano tiene su propia forma de experimentar el paso de los minutos. No es raro que cuando algo nos aburre las horas parezcan interminables, mientras que en medio de una actividad placentera el tiempo vuele. Ahora, un equipo de científicos japoneses ha encontrado una prueba más de lo maleable que puede ser nuestra percepción temporal: un simple sonido puede distorsionarla por completo.
El estudio fue liderado por Achille Pasqualotto y Hiroto Kawarada, especialistas en ciencias humanas de la Universidad de Tsukuba en Japón. Los resultados fueron publicados en la reconocida revista Nature. Para entender cómo los estímulos auditivos afectan la forma en que percibimos el tiempo, los investigadores diseñaron un experimento de sustitución sensorial.
Así se realizó el experimento
En total participaron 48 personas con una edad promedio de 22 años. Todos fueron vendados y divididos en tres grupos. A través de auriculares, el primer grupo escuchó sonidos de fondo que daban la sensación de acercarse progresivamente; el segundo grupo oyó sonidos que parecían alejarse; y el tercero, el grupo de control, escuchó sonidos distorsionados sin dirección clara. Además de estos estímulos de fondo, todos los participantes debían escuchar un breve tono claramente diferenciable. Inmediatamente después, tenían que mantener presionada una tecla durante el tiempo que creían que había durado ese tono. De esta forma, los científicos compararon la duración real del tono con la duración percibida por cada persona.
Los hallazgos principales
Los resultados dejaron en evidencia que la dirección del sonido influye de manera determinante. Cuando los participantes escuchaban sonidos que parecían acercarse, tendían a estimar que el tono había durado más de lo que realmente fue. En cambio, cuando los sonidos parecían alejarse, las estimaciones eran más cortas. En otras palabras, un sonido que se aproxima provoca que el cerebro permanezca más alerta, lo que genera la sensación de que el tiempo se alarga. Los investigadores creen que este mecanismo podría tener un origen evolutivo: prestar más atención a los estímulos que se acercan habría ayudado a nuestros antepasados a reaccionar rápidamente ante peligros u oportunidades.
¿Qué tan fiable es la percepción del tiempo?
El estudio también encontró evidencias del llamado efecto Vierordt, un fenómeno psicológico descrito hace más de un siglo. Según este efecto, las personas tienden a sobreestimar los intervalos cortos de tiempo y a subestimar los más largos. Este resultado refuerza la idea de que nuestra percepción temporal no es un mecanismo preciso. Lejos de funcionar como un cronómetro, el cerebro construye una estimación continua del tiempo a partir de la información sensorial que recibe, así como de procesos como la atención y la memoria. Los autores señalan que sus hallazgos coinciden con investigaciones previas que muestran cómo el tiempo subjetivo puede ser alterado por múltiples factores externos, desde el movimiento y los sonidos hasta las emociones o el nivel de concentración de cada persona.
Fuente: Infobae