Adquirir un compañero robot ya no pertenece al ámbito de la ciencia ficción ni es una meta inalcanzable. Con la llegada al mercado del modelo humanoide desarrollado por UBTech, es posible establecer un vínculo afectivo, obtener respaldo emocional o simplemente contar con una presencia que sepa escuchar y comprender nuestros estados de ánimo.
Estos autómatas, equipados con inteligencia artificial de última generación, han sido concebidos para relacionarse con los seres humanos, identificar sus emociones y ofrecer respuestas ajustadas a los distintos estados de ánimo de quienes los utilizan.
A diferencia de los robots mecánicos convencionales que se usan en plantas industriales o comercios, esta nueva camada de autómatas sentimentales enfoca su razón de ser en el acompañamiento diario y la ayuda afectiva.
El mecanismo detrás de los robots con inteligencia emocional
El modelo denominado Uworld U1 integra un conjunto de avances tecnológicos que le permiten acercarse al comportamiento humano en múltiples facetas. Para empezar, su apariencia externa se puede adaptar por completo: desde la vestimenta y el estilo de cabello, hasta los detalles cosméticos y los rasgos del rostro, inclusive replicando a seres queridos, figuras públicas o personajes de ficción.
Este autómata utiliza una piel artificial de silicona suave, creada para imitar la textura y el aspecto de la epidermis humana, aunque sin emitir calor corporal. Su esqueleto interno dispone de una columna cervical de doble pivote que le proporciona la capacidad de reproducir aproximadamente el 90 % de los movimientos esenciales de una persona, según información oficial de la compañía.
Entre los progresos más relevantes se encuentra su mecanismo propio de coordinación entre gestos y lenguaje oral. Gracias a la inteligencia artificial incorporada, el U1 puede mover la cabeza, los ojos y la boca, consiguiendo que los movimientos de los labios se correspondan con las palabras emitidas, con una demora inferior a 20 milisegundos.
El fundamento de su operación reside en la IA emocional, un sistema desarrollado específicamente para percibir el estado de ánimo del usuario mediante la voz y la expresión facial. Este software reconoce más de 20 estados emocionales diferentes con una exactitud superior al 90 %.
Este análisis posibilita que el robot ajuste sus respuestas, proporcionando frases de aliento si identifica melancolía o cansancio, o sosteniendo diálogos más alegres cuando nota entusiasmo.

La inteligencia artificial está almacenada en el mismo dispositivo, de modo que los datos personales y las conversaciones permanecen en el robot. La firma garantiza que estos datos están protegidos mediante cifrado y no son empleados para entrenar sistemas externos, una estrategia orientada a mitigar las inquietudes sobre la privacidad y la confidencialidad.
De qué manera el robot puede entablar una relación con el ser humano
Los autómatas humanoides provistos de inteligencia sentimental han sido creados para atender un rango extenso de usos, tanto en el hogar como en el sector comercial y social. De acuerdo con UBTech, el Uworld U1 puede ser utilizado para labores de compañerismo cotidiano, soporte afectivo, mejora de la calidad de vida y asistencia social.
Entre sus prestaciones adicionales se incluyen: servicios de recepción y hotelería, atención a personas de la tercera edad, apoyo psicológico, turismo, exposiciones, investigación, formación y servicios domésticos especializados. El robot tiene la capacidad de recordar diálogos anteriores, identificar afecciones de salud, recordar la ingesta de medicamentos o incluso sugerir atuendos al usuario.
Sin embargo, la propia empresa especifica las restricciones del producto: el U1 no es un asistente doméstico ni está diseñado para faenas del hogar como barrer, cocinar o planchar. Tampoco está concebido, al menos en su variante actual, para el ámbito de la intimidad o las relaciones sexuales. Su propósito primordial es el acompañamiento emocional y la atención afectiva.

En la práctica, estos autómatas pueden permanecer sentados junto a la persona por largos períodos, escuchando sus inquietudes, charlando y brindando apoyo durante las 24 horas del día. La autonomía, no obstante, se restringe a cerca de cuatro horas de uso continuo antes de necesitar una recarga.
Las restricciones en el vínculo entre humanos y robots
La interacción con los robots sentimentales todavía presenta obstáculos. A pesar de que el realismo visual constituye uno de los aspectos más logrados, facetas como la naturalidad del diálogo y la autenticidad de la mirada todavía muestran carencias.
En las pruebas iniciales, algunos usuarios han señalado que las réplicas pueden demorar hasta 10 segundos en aparecer y que la mirada del autómata resulta inexpresiva, lo que complica la formación de un lazo auténtico.
Fuente: Infobae