La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) han ratificado que el fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical se está fortaleciendo a un ritmo acelerado. Los pronósticos más recientes, divulgados durante la primera semana de julio, anticipan que este episodio podría convertirse en uno de los más severos registrados en los últimos cien años. Este evento climático, que ya está alterando las condiciones globales, podría transformar drásticamente el panorama meteorológico de Estados Unidos durante el otoño y el invierno de 2026-2027, según los reportes oficiales de ambas entidades. La magnitud prevista ha llevado a una revisión al alza de los escenarios de impacto y a un refuerzo de las alertas y medidas preventivas en el país.
De acuerdo con los documentos de la NOAA y la OMM, el fenómeno de El Niño ya se encuentra plenamente instaurado y se proyecta que su punto más álgido ocurra entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Las simulaciones climáticas indican un calentamiento de la superficie marina en el Pacífico ecuatorial central y oriental que excede los 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit) por encima de la media, un umbral que históricamente se vincula con los llamados “super” El Niño. El boletín de la OMM, difundido por Newsweek y CNN, subraya que esta magnitud solo se ha documentado en contadas ocasiones desde que existen registros instrumentales modernos.
El Niño es un patrón climático natural que se repite cada dos a siete años y que modifica la circulación atmosférica en todo el planeta. La OMM detalla que sus consecuencias abarcan cambios bruscos en temperaturas, precipitaciones y rutas de tormentas, con repercusiones directas en la agricultura, los recursos hídricos y la infraestructura. El último episodio de intensidad comparable ocurrió en el período 2015-2016, cuando se documentaron alteraciones climáticas significativas en diversas regiones del mundo.
¿Qué es El Niño y por qué podría ser un evento extremo en 2026-2027?
El Niño representa la fase cálida del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), que se distingue por un incremento en las temperaturas superficiales del océano en el Pacífico ecuatorial y por la modificación de los patrones de vientos y precipitaciones a escala planetaria. La NOAA señala que este fenómeno provoca alteraciones significativas en la circulación atmosférica, lo que a su vez genera cambios en las condiciones climáticas de numerosas regiones.
La OMM ha alertado que el episodio de 2026-2027 podría rebasar los promedios históricos y acercarse a los niveles observados durante los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Según el Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos (GFDL) de la NOAA, “todas las simulaciones realizadas para julio proyectan una intensidad competitiva con los episodios más fuertes observados en el último siglo”. La OMM agregó que “existe un acuerdo notable entre los modelos”, lo que fortalece la certeza de que se avecina un evento de alta intensidad.

¿Cuáles son los efectos principales de El Niño en Estados Unidos?
Los especialistas coinciden en que los impactos de El Niño en Estados Unidos suelen acentuarse durante el otoño y el invierno, cuando la atmósfera responde de manera más clara al calentamiento del Pacífico. Según el Centro de Predicción Climática de la NOAA, las consecuencias más relevantes abarcan:
- Un desplazamiento de la corriente en chorro del Pacífico hacia el sur, lo que incrementa la llegada de tormentas a la franja meridional del país.
- Mayores probabilidades de lluvias torrenciales y riesgo de inundaciones en California y el sur de Estados Unidos.
- Un aumento de tormentas invernales en la costa este.
- Temperaturas por encima del promedio en las regiones del norte.
- Una disminución en la actividad de huracanes en el Atlántico, pero un incremento en el Pacífico oriental.
Los pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial respaldan estas proyecciones y añaden que es probable que la anomalía en la temperatura superficial del mar supere los 2 grados Celsius en las zonas de monitoreo críticas, lo que podría amplificar la intensidad de estos efectos.
¿Qué dicen los datos oficiales sobre el fortalecimiento de El Niño?
Las mediciones más recientes de la NOAA revelan que la temperatura oceánica en el Pacífico central y oriental ha excedido los 2 grados Celsius por encima del promedio, un valor que solo se ha registrado en un número limitado de ocasiones desde que se llevan registros instrumentales. El Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA señaló que “las 30 simulaciones realizadas para el reporte de julio proyectan una intensidad máxima igual o superior a los episodios más fuertes del siglo pasado”.
Por su parte, la OMM destaca que el calentamiento subsuperficial y el contenido de calor oceánico son considerablemente más altos de lo normal. La agencia espacial NASA ha indicado que las ondas de agua cálida que se desplazan hacia el este bajo la superficie del océano están reforzando el fenómeno, lo que respalda las proyecciones de un El Niño prolongado e intenso. “Las condiciones de El Niño ya están en marcha y se prevé que se fortalezcan rápidamente en un evento fuerte”, afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, en declaraciones recogidas por CNN.

¿Cuándo alcanzará su máxima intensidad El Niño?
Según la NOAA y la OMM, El Niño llegará a su punto culminante entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Los informes oficiales indican que el fortalecimiento más acelerado se producirá entre julio y septiembre, con impactos que se extenderán por el hemisferio norte durante el otoño. Después de alcanzar su máximo, el fenómeno comenzará a debilitarse de forma gradual en la primavera de 2027.
La OMM ha subrayado que la previsión de anomalías térmicas superiores a 2 grados Celsius constituye un indicador clave para anticipar los posibles efectos meteorológicos. Asimismo, la agencia ha recalcado que el monitoreo constante y la actualización de los modelos de predicción permitirán ajustar los escenarios de riesgo y las medidas de prevención.
¿Qué riesgos adicionales se asocian con el fenómeno?
El fortalecimiento de El Niño no solo incide en los patrones de lluvia y temperatura, sino que también eleva la probabilidad de fenómenos extremos complementarios. La NOAA explica que este evento tiende a suprimir la formación de huracanes en el Atlántico debido al incremento de vientos en altura, pero al mismo tiempo puede estimular la actividad ciclónica en el Pacífico oriental.
La interacción de El Niño con el calentamiento global del océano podría exacerbar las olas de calor tanto en tierra como en el mar, así como los episodios de sequía y precipitaciones extremas en diversas zonas. La OMM ha exhortado a los gobiernos y a las agencias de emergencia a prepararse para un “mayor riesgo de sequías, lluvias intensas y olas de calor en muchas zonas”, conforme a su último informe.
Los sectores agrícola, de recursos hídricos y de salud pública se perfilan como los más vulnerables ante la variabilidad climática asociada al fenómeno, de acuerdo con los reportes de la NOAA y la OMM.

¿Cuáles son las recomendaciones oficiales ante el fenómeno?
Las agencias meteorológicas mantienen una vigilancia estrecha sobre la evolución de El Niño y han intensificado la coordinación con los gobiernos nacionales y locales para anticipar escenarios de riesgo. Los sistemas de alerta temprana y los modelos de predicción de la NOAA y la OMM se actualizan de manera continua, con el propósito de ajustar las estrategias de respuesta y mitigación.
Entre los elementos que se mantienen figuran los protocolos de monitoreo y la emisión periódica de boletines climáticos. Lo que varía es la intensidad de los preparativos institucionales y la actualización constante de los planes de contingencia ante la perspectiva de un evento que podría igualar o superar los registros históricos.
¿Cómo impactará El Niño a la sociedad estadounidense y qué se puede esperar?
La intensificación de El Niño tendrá repercusiones directas sobre la agricultura, los sistemas de gestión del agua y la infraestructura urbana de Estados Unidos. Las autoridades recomiendan a los responsables de la toma de decisiones, así como a la población en general, seguir las actualizaciones oficiales y prepararse para adaptarse a posibles alteraciones en el clima estacional.
La NOAA y la OMM enfatizan que el monitoreo continuo y la preparación institucional son esenciales para reducir los riesgos asociados a este fenómeno, especialmente en las zonas propensas a inundaciones, sequías y olas de calor. Las agencias continuarán informando sobre la evolución del fenómeno y actualizando sus previsiones a medida que se disponga de nuevos datos.
Fuente: Infobae