La reciente confirmación de Sony sobre el fin de la producción de discos para juegos de PlayStation a partir de enero de 2028 ha provocado una fuerte reacción de usuarios, tiendas y coleccionistas. En solo cinco días, más de 115.000 personas han firmado la petición Don’t Kill the Disc, impulsada por la tienda canadiense PNP Games en la plataforma Change.org.
La petición exige que se mantenga el formato físico y que la oferta de juegos no se limite únicamente a la distribución digital. Los organizadores y firmantes argumentan que esta medida no solo atenta contra el derecho de los consumidores a elegir, sino que también pone en riesgo miles de empleos ligados a la producción y distribución de videojuegos en soporte físico.
Propiedad y acceso a los videojuegos en la mira
Una de las mayores inquietudes es la diferencia entre poseer un disco y comprar una licencia digital. La petición destaca que el formato físico permite prestar, intercambiar, revender o coleccionar juegos, acciones casi imposibles en un entorno puramente digital. Muchos testimonios en redes sociales y en la petición advierten sobre la pérdida de autonomía que esto implicaría, ya que el acceso a los juegos quedaría sujeto a las políticas e infraestructura digital del fabricante. Esto podría llevar a que títulos comprados desaparezcan si hay cambios en la plataforma, cierres de servicios o modificaciones contractuales.
Incluso profesionales del sector señalan la ironía de esta decisión de Sony, que en 2013 destacaba la versatilidad del formato físico en su campaña para PlayStation 4.
Empleos y economía de la industria en juego
Eliminar el soporte físico afecta a múltiples actores: pequeños comercios, distribuidores, fabricantes, personal de almacenamiento y logística, así como el mercado de segunda mano. Los juegos en disco sostienen una estructura comercial tradicional que, de concretarse el plan digital de Sony, podría desaparecer. Se advierte sobre el riesgo para miles de empleos directos e indirectos, especialmente en economías locales y negocios independientes que giran en torno al comercio de videojuegos físicos.
El apoyo masivo a la petición demuestra que el debate va más allá de preferencias personales; toca temas de estructura económica y diversidad en la oferta. Para muchos, eliminar el formato físico concentra el poder de distribución en pocos operadores digitales, con posibles consecuencias negativas para la pluralidad y la libre competencia.

Contradicciones de Sony y silencio oficial
Hasta ahora, Sony no ha respondido oficialmente al creciente movimiento en su contra, lo que muchos consideran una falta de consideración. La empresa solo ha indicado que los discos existentes y los juegos lanzados hasta enero de 2028 seguirán disponibles en físico, pero no ha dado detalles sobre cómo se manejarán los derechos adquiridos ni la gestión de catálogos antiguos que dependan de estos soportes.
Esta situación recuerda momentos previos en la industria. Los firmantes citan el mensaje de PlayStation en 2013, cuando afirmaban:
“Los juegos que compras serían tuyos para siempre”
Actualmente, esas declaraciones parecen chocar con las nuevas políticas. Mientras tanto, la protesta sigue creciendo, con una comunidad que exige a Sony preservar una oferta diversificada de formatos, defender la verdadera propiedad sobre los juegos y proteger los empleos amenazados.
Fuente: Infobae