Con la llegada de la temporada seca y el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, el Gobierno puso en marcha este 6 de julio de 2026 una campaña nacional para prevenir incendios forestales, una amenaza que ya deja cientos de alertas y miles de hectáreas de vegetación afectadas en el país.
Durante la presentación de la estrategia, el Ministerio del Ambiente informó que, en lo que va del año, se registró 828 alertas de incendios forestales que impactó al menos 2.608 hectáreas, principalmente en las provincias de Tungurahua, Azuay e Imbabura.
Frente a este escenario, las autoridades hicieron un llamado a reforzar las medidas de prevención, especialmente en las zonas de mayor vulnerabilidad.
Fenómeno
La viceministra de Ambiente y Marino Costero, Alicia Jaramillo, explicó que el fenómeno de El Niño continúa bajo monitoreo y muestra señales de fortalecimiento, una condición que favorece la aparición y propagación de incendios debido a la disminución de la humedad, los periodos prolongados de sequía y el incremento de los vientos.
A nivel internacional, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó el inicio de El Niño el pasado 11 de junio, mientras que el Comité para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (Erfen) prevé que su fase de mayor intensidad podría presentarse hacia finales de este año.
En ese contexto, el director del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), Pablo Cornejo, anunció que el comité técnico volverá a reunirse el próximo 8 de julio para actualizar las proyecciones climáticas y evaluar la evolución del fenómeno en Ecuador.
Las autoridades señalaron que, además de las condiciones meteorológicas, la mayoría de incendios continúa teniendo origen humano. Entre las principales causas figuran las quemas agrícolas sin control y la quema de desechos, prácticas que, combinadas con la vegetación seca, incrementan significativamente el riesgo de emergencias.
Zonas que podrían verse afectadas
Cornejo también indicó que estudios recientes muestran que las zonas ubicadas por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar, especialmente en la cordillera de los Andes, presentan una mayor susceptibilidad a incendios durante los eventos asociados a El Niño.
Recordó además que los impactos del fenómeno pueden prolongarse incluso después de que concluye su fase activa.
Como ejemplo mencionó lo ocurrido entre 2023 y 2024, cuando primero se reportaron cerca de 4.000 incendios forestales y, posteriormente, durante la histórica sequía registrada entre mayo y diciembre de 2024, se contabilizaron aproximadamente 5.500 incendios adicionales.
Desde el Cuerpo de Bomberos de Quito, su comandante, Esteban Cárdenas, señaló que el periodo de mayor peligro se concentra entre julio y septiembre, aunque advirtió que las condiciones podrían mantenerse hasta octubre dependiendo del comportamiento del clima.
Añadió que, durante 2024, el 43% de los incendios estuvo relacionado con actividades agrícolas y otro 22% con la quema inadecuada de desechos.
Radio Pichincha
LV