En medio de un clima de denuncias por presuntas violaciones a los derechos humanos, el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI) ha lanzado una convocatoria excepcional.
El objetivo es reclutar a policías y militares en servicio pasivo para incorporarse temporalmente al Cuerpo de Seguridad y Vigilancia Penitenciaria en la Cárcel del Encuentro, ubicada en la provincia de Santa Elena.
La medida busca fortalecer la seguridad de este recinto de máxima seguridad, que busca emular el “modelo Bukele” y alberga a cabecillas de grupos de delincuencia organizada y figuras políticas.
La invitación del SNAI enfatiza que “su experiencia, vocación de servicio y compromiso pueden marcar la diferencia en el fortalecimiento de la seguridad del sistema penitenciario”.
Requisitos
Los aspirantes deben cumplir con los siguientes requisitos:
- Ser de nacionalidad ecuatoriana y mayor de 18 años.
- Acreditar la condición de servidor policial o militar en servicio pasivo y percibir pensión de retiro del Isspol o Issfa.
- No haber sido dado de baja por faltas graves o muy graves.
- Presentar una declaración juramentada de no tener vínculos con grupos terroristas o delincuencia organizada.
Este refuerzo de personal llega en un momento crítico. Tras solo siete meses de operación, la Cárcel del Encuentro ya acumula 70 demandas de hábeas corpus por presuntos excesos, lo que representa el 47% de las quejas contra el sistema penitenciario nacional.
Los expedientes judiciales describen un panorama desolador que incluye denuncias de asfixias con agua, electrocutamientos, desnutrición severa y falta de atención médica.
Uno de los testimonios más alarmantes es el de Edison Campoverde, quien relató que los uniformados le habrían tapado el rostro y lo habrían sometido a interrogatorios violentos. Otros internos, como Javier Chango Ayoví, han denunciado que llevan meses vistiendo la misma ropa y padecen afecciones graves como vómito de sangre. Incluso se han reportado casos de miasis cutánea (infección por larvas) en los genitales de internos considerados de alta peligrosidad.
Ante estas acusaciones, el SNAI no ha emitido una respuesta formal a los pedidos de información. Así, la incorporación de este nuevo personal busca, en teoría, aliviar la presión sobre un sistema que, aunque cuenta con infraestructura moderna, enfrenta un profundo cuestionamiento judicial y humanitario.
Radio Pichincha
LV