En diciembre de 2021, el primer ministro de Italia otorgó el reconocimiento de ‘alférez de la República’ a Mattia Piccoli, un niño de 12 años que dedicaba gran parte de su tiempo a asistir a su padre Paolo, diagnosticado con alzheimer precoz a los 40 años. ‘Estoy feliz por el premio, pero también un poco triste’, declaró entonces el pequeño, cuya historia conmovió a toda Italia y ahora llega a los cines españoles en forma de largometraje.
Cosas que no olvidaré es la adaptación cinematográfica de la vida de los Piccoli. Dirigida por Alessandro Aronadio, conocido por su éxito en Netflix con Era Ora, la película cuenta con las actuaciones de Edoardo Leo (Dieciocho años después) y Teresa Saponangelo (Fue la mano de Dios), además del debutante Javier Francesco Leoni. La trama sigue a una familia donde los olvidos del padre se vuelven cada vez más frecuentes, pero el amor y la alegría terminan imponiéndose.
‘Es una historia sobre la importancia de la calidad de los recuerdos y no la cantidad’, afirma Edoardo Leo, también productor. ‘Lo que llamamos vida a veces nos hace pensar en una fila de recuerdos, pero esta película nos habla de su profundidad’. El intérprete señala que nuestro cerebro no está diseñado para retener información, sino para eliminarla sistemáticamente. ‘Lo que ha vivido Paolo es un proceso más rápido de algo que nosotros vivimos diariamente, y si entendemos esto, podemos mejorar la calidad de nuestros recuerdos’.
Reírse pese al olvido y el dolor
La película, al igual que la historia real, comienza con un hombre común, un padre de familia al que, como a muchos, se le olvidan ciertas cosas. El problema surge cuando esos ‘despistes’ se convierten en algo más serio: señales de que su cerebro está fallando, confirmadas con un raro diagnóstico de alzheimer precoz. ¿Cómo comunicarlo a su esposa y a su hijo? ¿Cómo afrontar que a los 40 años tu vida ha anunciado un lento final? ‘Cuando leía el guion, cada vez que me olvidaba las llaves o el teléfono decía: “Ya está, se acabó”’, confiesa Leo.
El actor no oculta el temor que generan estos diagnósticos, pero insiste en que Cosas que no olvidaré busca resaltar el lado positivo. ‘Creo que las películas pueden empujarte a mejorar cosas de tu vida, así como las novelas o el arte en general’. Así, la historia de Paolo se narra desde una óptica que enfatiza ‘la importancia de los recuerdos’, es decir, no lo que algún día perderemos, sino lo que permanece con nosotros.
En este contexto, el hijo de Paolo, Mattia, juega un papel fundamental al darse cuenta progresivamente de que su padre ya no es el mismo. ‘Tengo miedo’, le confiesa el adulto al revelarle el diagnóstico. ‘Yo también’, responde el hijo. ‘A veces tenemos miedo de confesar nuestros temores porque pensamos que vamos a perder la autoridad’, comenta Leo. ‘En cambio, hacerlo produce un momento de cercanía. Para Paolo, confesar sus preocupaciones hace que deje de ser un tótem para su hijo y que pase a convertirse en un ser humano’.

Lo mejor que podemos darle a nuestros hijos
La película aborda las conversaciones pendientes que el protagonista debe afrontar antes de que sea demasiado tarde. Una carrera contra el tiempo en la que debe decidir cómo aprovechar la felicidad que le queda, qué perdonar y qué no, o qué últimas lecciones dejar a su hijo, dando lugar a situaciones tan emotivas como divertidas. ‘En la película, hacemos muchas referencias al cine de Buster Keaton porque nos parece la metáfora perfecta. Sus personajes se ponían siempre en riesgo para hacerte reír, y en Cosas que no olvidaré es justo lo que hacemos: hablar de dolor y de olvido, pero intentando arrancarte una carcajada o una sonrisa’, explica Leo.
El actor reconoce que producir y protagonizar esta película ‘ha encendido una luz’ en él y en su forma de considerar la vida y enfermedades como el alzheimer. ‘También los que no la padecen viven una vida programada para olvidar paulatinamente. Eso nos dice que deberíamos potenciar nuestro proceso de darle importancia a lo que recordamos. Es decir, hacerle caso a la felicidad, siempre’. Eso no solo dignificará nuestra propia vida, sino que supondrá el mayor legado que podamos dejar a nuestros seres queridos. ‘Los cuidados que Paolo recibe de su hijo son porque él ha sembrado el bien en los sentimientos de su hijo. Es un intercambio muy bonito’.

Por su parte, Mattia ha vuelto a aparecer en los medios italianos tras el estreno de Per te, un evento que le ha permitido reflexionar sobre lo vivido en los últimos cinco años. ‘A veces no hace falta ir muy lejos para encontrar a alguien que te ayude, incluso puedes encontrarlo entre amigos o familiares, como me pasó a mí’, explicó en una entrevista en el pódcast La speranza siamo noi. ‘Al empezar a notar que papá ya no estaba bien no lo entendía porque era un niño que solo pensaba en jugar. Luego vi el sufrimiento y la tristeza en los ojos de mi madre, y comprendí que tenía que involucrarme y ayudarla’.
Fuente: Infobae