El misterio de una mujer que saltó a un lago helado: la cinta que remite a Hitchcock

Durante la más reciente edición del Festival de San Sebastián se presentó Las corrientes, el nuevo largometraje de la realizadora Milagros Mumenthaler, cineasta de doble nacionalidad argentino-suiza conocida por trabajos como Abrir puertas y ventanas y La idea de un lago. En esta ocasión, Las corrientes sigue a Lina, personaje encarnado por Isabel Aimé González Solá, quien es una artista y diseñadora que, tras recibir un galardón en una ciudad suiza que le es ajena, se ve sumergida en una repentina oscuridad espiritual.

La trama arranca de manera impactante: Lina decide lanzarse desde un puente hacia las gélidas aguas del punto exacto donde se unen el río Ródano y el lago de Ginebra. Milagrosamente, la mujer sobrevive al intento. Las autoridades la llevan de regreso a su hotel, y la película convierte este episodio inicial en el gran interrogante que guía toda la narración: ¿qué la empujó a cometer ese acto?, ¿fue un impulso momentáneo o la manifestación de un trastorno más profundo?

Mumenthaler compartió con Infobae, durante su paso por el festival español, que la imagen germinal del filme surgió en uno de sus viajes a Ginebra, ciudad donde creció y a la que regresa frecuentemente para ver a sus familiares. “Paseando por el lago me imaginé a una mujer que se arrojaba al río helado. Esa imagen se instaló en mi cabeza y, a partir de ahí, empecé a pensar en esa mujer, y fue entonces que un personaje se fue desarrollando poco a poco”.

La directora confesó que uno de los mayores retos fue mantener el interés narrativo después de un inicio tan potente. “El camino elegido fue plantar un misterio, y que el espectador intentara resolverlo de la mano de la protagonista”. Lo cierto es que, tras ser rescatada del agua, Lina desarrolla una fobia hacia ese elemento, volviéndose incapaz de tocarlo, lo que desencadena una serie de complicaciones en su vida cotidiana.

“Yo no quería dar un diagnóstico y no ponerle un nombre a eso. Muchas veces las fobias no tienen una explicación, no se sabe de dónde vienen. Es como que no tiene que haber sí o sí un hecho que las desencadene. Pero, en este caso, creo que existe un trauma con lo que pasó cuando estaba dentro del agua, donde experimentó algo que la asustó y que tenía que ver con su pasado”, explicó Milagros.

Una existencia construida sobre apariencias

La protagonista ha armado una vida que, en la superficie, parece tener estabilidad profesional, una relación de pareja y la maternidad. Está casada con Pedro Campbell, interpretado por Esteban Bigliardi, y juntos son padres de Sofía, una niña pequeña a la que da vida Emma Fayo Duarte.

Sin embargo, el conflicto central va más allá de una crisis personal. El filme sitúa a Lina en un entorno social que la rechaza de manera permanente: la familia de Pedro le hace sentir que no es parte de ese mundo, y esa fricción de clase se suma a una identidad dividida entre Cata (para quienes la conocieron antes) y Lina (en su faceta profesional y en el círculo de los Campbell).

Los juegos de espejos y desdoblamientos son muy frecuentes en 'Las corrientes', de Milagros Mumenthaler

Esa dualidad se acentúa después del incidente en Suiza. De regreso en Buenos Aires, la mujer retoma su rutina, su labor diseñando vestidos y coordinando sesiones fotográficas, pero ya no logra vivir ese presente con la misma intensidad.

A partir de ese punto, la directora construye un deterioro que es tanto mental como físico. La protagonista queda en un estado de suspensión, desconectada de las actividades diarias, sin poder reintegrarse por completo a su vida anterior y atrapada en una deriva donde emergen nuevas fobias, recuerdos del pasado y una sensación creciente de vulnerabilidad.

Entre lo real y el paisaje interior

Uno de los elementos más fascinantes de Las corrientes es la manera en que la realidad se resquebraja para dar paso a fragmentos de la subjetividad de la protagonista, cargados de una notable poesía visual. “Fue uno de los grandes desafíos a los que me enfrenté, cómo equilibrar lo que estamos viendo objetivamente y cómo intentar acceder a su interior, a lo que le pasa por dentro”, señaló la cineasta.

A esos momentos oníricos ella los bautizó como ‘las fugas de Lina’. Mumenthaler afirmó que, para ciertas secuencias, se inspiró en La señora Dalloway, de Virginia Woolf. “Fue el disparador para que Lina se imaginara otras vidas posibles, la posibilidad de reinventarse”. Sin embargo, resulta inevitable también pensar en Vértigo (De entre los muertos), de Alfred Hitchcock, por su aire enigmático y los constantes desdoblamientos que plantea.

Lina, la protagonista de 'Las corrientes', atrapada en un entorno social que la asfixia

La cuestión de la pertenencia fue un tema central desde el inicio. Mumenthaler ha señalado que Lina “siempre fue un personaje ‘desclasado’, que se va de su lugar de pertenencia, por obligación, por un instinto de supervivencia, para acomodarse al entorno socio-económico de su pareja”, y que ese esfuerzo diario la torna frágil y susceptible a posibles desequilibrios psíquicos.

La elección de la actriz principal también respondió a esa idea. La directora explicó a Infobae que, junto a la directora de casting, buscó actrices argentinas que residieran en el extranjero, encontrando así a González Solá, una intérprete mendocina afincada en París desde hace 16 años.

El elenco se completa con Claudia Sánchez, quien interpreta a una suegra hostil que le recuerda a Lina su posición, y Susana Saulquin, investigadora y escritora especializada en diseño e historia de la moda en Argentina.

En el aspecto técnico, la puesta en escena es esencial. La fotografía de Gabriel Sandru, la dirección de arte de Ailí Chen, el vestuario de Simona Martínez, la edición de Gion-Reto Killias y el sonido de Federico Esquerro, Carlos Ibáñez y Denis Séchaud configuran un universo donde los colores, el agua y los espacios físicos son parte activa de la historia.

La directora Milagros Mumenthaler

La música atmosférica evoca en ciertos momentos las bandas sonoras de Alberto Iglesias para Pedro Almodóvar. Entre los símbolos del filme destacan un tapiz ginebrino que termina flotando en el lago, una casa de muñecas con la foto de Amélie y las imágenes prerrafaelitas que se mencionan en una propuesta de campaña que recibe Lina.

Mumenthaler, nacida en Córdoba en 1977 y formada en la Universidad del Cine a fines de los años noventa, pasó su infancia y juventud en Suiza, país al que su familia debió exiliarse. Por esta razón, sus películas suelen ser coproducciones entre ambas naciones. “Tengo esa suerte, porque el panorama es bastante desolador”, concluyó.

Fuente: Infobae

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