Messi y el pop: libro explora el otro lado de Miami

El escritor peruano Pedro Medina León ha lanzado el libro Miami: mapa cultural (y pop) (Katakana Editores), una obra que recorre historias, personajes y episodios para revelar una ciudad marcada por el exilio, la música, el crimen, la cultura pop y las tensiones políticas. Lejos de la postal de playas y lujo, el libro explora una Miami donde Anthony Bourdain busca autenticidad entre comunidades invisibles, Joan Didion analiza el clima político y emocional de Florida, y Lionel Messi redefine el presente futbolístico. También aparecen huellas de figuras como Muhammad Ali, Elvis Presley y los Bee Gees.

La obra combina crónicas y ensayos que cruzan literatura, cine, televisión, deporte y cultura popular para armar un “mapa” de fragmentos, con pares en tensión: lo latino y lo anglo, el espectáculo y la marginalidad, la nostalgia y el futuro. Medina León presenta el volumen como una exploración de contradicciones y como continuación de su trabajo sobre la identidad cultural de Miami, que ya abordó en Tour: una vuelta por la cultura popular de Miami.

La portada del libro

Infobae Cultura publica el capítulo Messi, Miami y la ciudad de “Neurosis Miami”. Allí se describe cómo la ciudad dejó de ser postal para convertirse en territorio emocional del sur latinoamericano:

El 18 de diciembre de 2022, Argentina ganó la Copa del Mundo en el estadio de Lusail, Qatar. Era, como se repetía, el último Mundial de Messi. Esta vez la suerte le sonrió. El “mundo entero” parecía desearlo. Meses después, ese mismo mundo especulaba sobre su futuro, tras una etapa amarga en el Paris Saint Germain y con su contrato por terminar. Se hablaba de Barcelona, Italia, Argentina o Arabia. Fue él quien, en una entrevista casual, con short caqui y camiseta blanca, aclaró la incógnita desde la terraza de una casa: su destino sería el más inesperado, Miami. La noticia obligó a muchos a mirar de nuevo una ciudad que durante años consideraron superficial, hecha de centros comerciales y cruceros. Lo de Messi solo confirmó una realidad ya instalada: desde hace dos décadas, Miami es una extensión emocional del cono sur latinoamericano, sostenida por una creciente comunidad de venezolanos, argentinos, colombianos y peruanos que reproducen aquí el modelo de vida de sus clases medias. Si Miami siguiera siendo la ciudad caribeña o centroamericana de los ochenta, Messi no estaría aquí.

A ese Miami del sur latinoamericano llega también Boris, protagonista de Neurosis Miami, novela de Gastón Virkel. Llega en un vuelo de American Airlines con un contrato para trabajar en las oficinas de MTV Latino, en Lincoln Road. La novela admite varias lecturas. La primera es la trama pura. Boris aterriza en Miami y su verdadera aventura comienza no frente a la Mac de la oficina, sino en un cyber café de Washington Avenue, donde conoce a Sammy, un actor mexicano que décadas atrás estuvo a punto de interpretar a un psicólogo en el piloto de Miami Vice. El proyecto se canceló, pero la marca quedó. Entre ambos surge un vínculo inmediato y deciden reescribir ese guion perdido. Desde la casa de Sammy en Meridian Avenue, entre mezcal, obsesiones y la presencia absorbente de Wilma —su esposa y parte esencial del triángulo—, asistimos al descenso de los tres a una espiral desbordada.

La novela funciona también como un repaso de la ciudad. A través de viejas cintas de video, capítulos de Miami Vice reproducidos en loop y conversaciones que destapan verdades, se reconstruye el imaginario que definió a Miami. La serie fue un hito indiscutible, apareció cuando la ciudad estaba desahuciada, tomada por los cárteles, marcada por los asesinatos y por la tensión entre el mundo anglo y el latino. Entonces irrumpieron Sonny Crockett y Rico Tubbs, dos policías vestidos como modelos que inventaron un Miami chic, solar y glamuroso, más cerca del deseo que de la realidad. La ciudad adoptó esa fantasía y brilló en el mapa mundial.

Otra lectura posible es la de la inmigración. Neurosis Miami es, en el fondo, la novela del proceso de asimilación de Boris. Su identidad porteña empieza a desdibujarse mientras hace suyas las calles de South Beach, entiende los códigos del lugar y adopta un lenguaje particular: un habla intermedia y cambiante que no es inglés, español ni espanglish, sino un idioma miamense que cada inmigrante termina aprendiendo.

La idea de una Miami “sosa y artificial” se queda corta a estas alturas. La ciudad afianza su identidad cultural: el basket de los Miami Heat, la marea rosa del Inter de Miami, Art Basel, la gastronomía vigorosa que ha surgido en la última década y, cada vez más, una literatura escrita en español. Hace quince años era casi imposible conocer Miami desde el español; había que hacerlo desde los autores anglosajones. Hoy, en cambio, las bibliotecas ya tienen varios títulos locales. Neurosis Miami es uno de ellos y, por su mirada y su ambición, bien podría convertirse en un futuro clásico.

Fuente: Infobae

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