La icónica silueta de los tiburones martillo, con su peculiar cabeza en forma de “T”, ha fascinado a científicos y exploradores durante años. Estos depredadores cumplen un rol fundamental en los ecosistemas marinos, pero investigaciones recientes documentadas por National Geographic revelan que sus poblaciones están experimentando un preocupante declive a nivel mundial.
¿Cuántas especies existen y por qué son especiales?
En los océanos del planeta habitan más de nueve especies de tiburones martillo. Entre las más conocidas están el tiburón martillo común (Sphyrna lewini) y el gran tiburón martillo (Sphyrna mokarran), ambos catalogados en peligro crítico de extinción.
El profesor Yannis Papastamatiou, de la Florida International University, expresó la inquietud de la comunidad científica sobre el futuro de estos escualos.

Gracias a su naturaleza migratoria y social, estos animales poseen una estructura cefálica que les brinda visión panorámica y una gran capacidad para detectar presas. Esta característica anatómica es vital para su supervivencia, ya que les permite alimentarse y orientarse durante sus largos desplazamientos.
Un caso mencionado en el reportaje muestra a un tiburón martillo capturado de manera accidental en las costas de México, lo que demuestra la vulnerabilidad de estas especies frente a las actividades humanas.
El impacto de la sobrepesca y el comercio internacional
La principal amenaza para los tiburones martillo es la sobrepesca. La elevada demanda de sus aletas, particularmente en mercados asiáticos, ha impulsado un comercio valorado en aproximadamente USD 550 millones al año. El cineasta Bertie Gregory describió la situación con crudeza:
“Nadar con esas aletas es como llevar un enorme signo de dólar en la espalda”.
Sin embargo, los especialistas advierten que la pesca dirigida a las aletas no es el único problema. La captura incidental y la pesca para el consumo de su carne también contribuyen significativamente a la disminución de sus poblaciones.

Papastamatiou explica que los tiburones martillo, al ser especies de crecimiento lento, tardan muchos años en alcanzar la madurez sexual y producen pocas crías cada año. Esto hace que sea muy difícil para sus poblaciones recuperarse.
El biólogo marino Francesco Garzon, de la Universidad de Exeter, señala que entre 73 y 100 millones de tiburones mueren cada año en todo el mundo. Desde la década de 1970, se estima que se ha perdido hasta el 75 % de los tiburones oceánicos, incluyendo a los martillo.
La pesca recreativa también es un peligro, ya que estos animales no toleran el estrés y a menudo fallecen poco después de ser capturados y liberados. Incluso una breve exposición fuera del agua puede ser mortal, aunque el tiburón parezca nadar con normalidad tras ser soltado.

Estrategias de conservación y protección internacional
Varias iniciativas de conservación han mostrado resultados alentadores. Una de las más efectivas es la creación de áreas marinas protegidas (AMP) en lugares estratégicos como criaderos, zonas de alimentación y rutas migratorias. Garzon resalta el ejemplo de Cabo Pulmo, en México, donde una zona de no pesca establecida en 1995 permitió que la biomasa marina aumentara un 463% en solo 14 años.
En mayo de 2026, Papúa Nueva Guinea anunció la creación de una nueva AMP de 200.000 km² que prohíbe actividades destructivas y beneficia directamente a los tiburones martillo. Estas medidas se basan en expediciones científicas, como la realizada en 2024 por el proyecto National Geographic Pristine Seas.

Para que estas acciones sean efectivas, es clave entender los patrones migratorios de los tiburones martillo. En 2023, un equipo de investigadores rastreó a una hembra equipada con un transmisor en las islas Galápagos.
Durante 204 días, siguieron su recorrido entre Panamá, Galápagos y una zona oceánica a más de 1.770 kilómetros de distancia. El ecólogo Pelayo Salinas, de la Charles Darwin Foundation, participó en este estudio y destacó la falta de información sobre la historia de vida de estas especies.

Recientemente, los tiburones martillo común y gran martillo fueron incluidos en el Apéndice I de la Convención sobre Especies Migratorias de Naciones Unidas, lo que les otorga el máximo nivel de protección internacional. Garzon calificó esta decisión como “una noticia fantástica para la conservación”, aunque Salinas advierte que la inclusión en la lista es solo un primer paso: la cooperación entre países es fundamental para lograr avances reales.
Fuente: Infobae