El enfrentamiento entre España y Portugal en los octavos de final del Mundial 2026 no solo pone a prueba a dos de las candidatas al título. También coloca a Roberto Martínez, el seleccionador luso, en una situación muy singular. Nacido en Balaguer (Lleida) hace 53 años, el técnico español intentará eliminar a su país natal, algo que ningún entrenador ha logrado hasta ahora en una eliminatoria mundialista cuando dirige a otra selección.
De manera paradójica, Martínez nunca ha desarrollado su carrera profesional en el fútbol español. Abandonó el país con apenas 21 años para probar suerte en Inglaterra y, desde entonces, su trayectoria ha transcurrido entre el Reino Unido, Bélgica y, más recientemente, Portugal. “Nunca he trabajado en España. He vivido 21 años en España, otros 21 en el Reino Unido, siete en Bélgica y tres y medio en Portugal. Mi casa es donde tengo la familia”, ha explicado a los medios en la víspera del encuentro.
El actual seleccionador portugués comenzó su camino muy lejos de los grandes focos. Con solo 16 años dejó su localidad natal para instalarse en Zaragoza y continuar su formación como futbolista. Poco después, en 1995, dio el salto definitivo al fútbol británico al fichar por el Wigan Athletic.
En el conjunto inglés formó parte del recordado trío conocido como The Three Amigos, junto a los españoles Jesús Seba e Isidro Díaz. A partir de ahí desarrolló prácticamente toda su carrera deportiva en el Reino Unido, defendiendo también las camisetas del Motherwell escocés, Walsall, Swansea City y Chester City antes de retirarse en 2007.

Un entrenador forjado lejos de España
Nada más colgar las botas inició una carrera en los banquillos que pronto comenzó a dar resultados. Su primera experiencia llegó en el Swansea City, donde logró el ascenso a la Championship y fue reconocido como el mejor entrenador de la League One.
Posteriormente dirigió al Wigan Athletic, club con el que escribió una de las páginas más importantes de su historia al conquistar la FA Cup en 2013 tras derrotar al poderoso Manchester City. Aunque ese mismo curso el equipo descendió de categoría, aquella conquista continúa siendo el mayor éxito del club. Su siguiente destino fue el Everton, antes de dar el salto al fútbol de selecciones.
Y es que en 2016 asumió el reto de dirigir a Bélgica. Bajo su mando, los conocidos como Diablos Rojos alcanzaron el tercer puesto en el Mundial de Rusia 2018, el mejor resultado de su historia en una Copa del Mundo. Después llegaron la Eurocopa de 2020 y el Mundial de Qatar 2022, donde Bélgica cayó eliminada de forma inesperada en la fase de grupos.

La siguiente etapa comenzó en enero de 2023, cuando fue elegido seleccionador de Portugal. Desde entonces ha impulsado una transición generacional combinando la experiencia de futbolistas como Cristiano Ronaldo con la aparición de nuevos talentos. Los resultados le han acompañado: conquistó la UEFA Nations League en 2025 y clasificó a Portugal para el Mundial de 2026.
Sus cifras también respaldan su trabajo. En sus primeros 40 encuentros al frente del combinado portugués acumuló 28 victorias, siete empates y solo cinco derrotas, convirtiéndose en el seleccionador con mejor porcentaje de triunfos de la historia de Portugal.
Una familia formada en Reino Unido
Fuera del fútbol, Roberto Martínez comparte su vida con Beth Thompson, una escocesa a la que conoció durante su etapa como jugador del Motherwell. La pareja contrajo matrimonio en 2009 en Swansea y tiene dos hijas, Luella y Safianna.
El entrenador ha reconocido en varias entrevistas que la paternidad transformó por completo su forma de entender la vida. “Ser padre cambió completamente mis prioridades. Antes mi objetivo era ganar; desde que nacieron ellas, lo más importante es que sean felices. Si además ganamos, mejor”, confesó en una entrevista para la televisión portuguesa.

“No hay conflicto emocional”
Aunque el encuentro tiene una evidente carga simbólica, Martínez asegura que la experiencia le permite separar los sentimientos de la competición. En anteriores entrevistas explicó cómo afronta estos enfrentamientos: “A nivel de club o de selección bloqueas mucho al adversario. Te olvidas totalmente de lo emocional. Solo después, cuando miras hacia atrás, ves que la selección a la que te enfrentabas era la del país donde nací”.
En la comparecencia previa al partido ha insistido en la misma idea. “Para mí no hay problema. Quiero estar cerca de los jugadores y de lo que representan para la selección. La pasión por Portugal significa mucho y estoy centrado en eso”, ha afirmado.
Además, ha destacado las similitudes entre ambos equipos y ha lamentado que este duelo llegue tan pronto en el torneo: “España y nosotros tenemos una idea de juego muy parecida. Somos países vecinos, hermanos. Es una fiesta del fútbol ibérico. Es una pena que este partido no sea una final”.
Fuente: Infobae