La ordenanza que modifica las tarifas del transporte urbano en Guayaquil ya fue aprobada y establece que el incremento entrará en vigencia dentro de 180 días. En ese lapso, los transportistas recibirán una compensación para mantener la tarifa general al usuario en $ 0,30 hasta que se implementen mejoras tecnológicas.
Durante ese período, las operadoras deberán cumplir una serie de requisitos, entre 11 y 13, relacionados con la modernización de sus unidades como la incorporación de aire acondicionado, internet, sistema de recaudo electrónico y otras mejoras para adoptar los valores entre $ 0,45 y $ 0,50.
La Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) ha sostenido que la medida también busca incentivar el uso del transporte público frente al crecimiento del parque automotor y reducir la congestión vehicular.
La nueva tarifa y sus implicaciones
Desde la visión de especialistas en movilidad y planificación urbana, aunque la actualización tarifaria responde a una necesidad económica del sector de la transportación, por sí sola no resolverá los problemas estructurales de movilización que registra Guayaquil.
Alejandro Chanabá Ruiz, experto en transporte y docente de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), citó que la revisión del pasaje era necesaria en la ciudad. No obstante, sostuvo que el debate no puede centrarse únicamente en el precio del pasaje, sino en la calidad del servicio que reciben los usuarios.
Por ejemplo, citó que cada cooperativa tiene recorridos y costos distintos, por lo que considera que era necesario transparentar la metodología utilizada para definir un mismo monto de compensación para todas.
Respecto al cumplimiento establecido en la norma, el catedrático dijo que surgen dudas sobre el cumplimiento de las mejoras exigidas dentro de los seis meses previstos antes de la entrada en vigencia de las nuevas tarifas.
“La experiencia de años anteriores nos dice que las mejoras prometidas nunca terminan de concretarse. Es muy difícil que en seis meses se renueven o reconfiguren todas las unidades”, señaló.
A su criterio, la ciudad necesita metas concretas sobre renovación de flota, expansión del sistema y crecimiento de usuarios del transporte público, dentro de una planificación de largo plazo.
Para Chanabá es vital que existan objetivos alcanzables como un incremento en el número de usuarios que usan los buses urbanos y también la adición de líneas considerando el crecimiento de la ciudad.
Una visión integral de movilidad
Según Paola Carvajal, experta en movilidad sostenible, en parte de esas metas se deben incluir la puntualidad, frecuencia o información para los usuarios. Recordó que el transporte público también depende de infraestructura adecuada, como paraderos y carriles exclusivos.
No obstante, destacó como un avance la incorporación del recaudo electrónico, ya que permitirá generar información sobre la demanda de pasajeros para planificar mejor las rutas y frecuencias.
“Esa data es valiosísima para mejorar la planificación del transporte. Lo más importante para el usuario es reducir los tiempos de viaje, y hacia eso debería apuntar el sistema”, concluyó.
Carvajal manifestó que con la ordenanza se perdió la oportunidad de vincular el incremento de la tarifa con indicadores concretos de calidad del servicio y no únicamente con la renovación de las unidades.
“Se está confundiendo la calidad del vehículo con la calidad del servicio. Usted puede tener el mejor bus del mundo, pero si no llega a tiempo, no cumple las frecuencias o está sucio, el servicio sigue siendo malo”, afirmó.
El desafío de la expansión urbana
El urbanista Carlos Jiménez coincide en que incrementar la tarifa aliviará parcialmente la situación financiera de los operadores, pero no asegura una mejora sostenida en el servicio.
“Puede que con los $ 0,50 se hagan los primeros mantenimientos, pero si los buses siguen circulando vacíos durante buena parte del día o las rutas no son eficientes, terminarán sacrificando nuevamente la calidad del servicio”, indicó.
Añadió que todavía no se ha socializado un estudio integral de origen y destino de los viajes, frecuencia de pasajeros, cobertura de rutas y articulación con otros sistemas de transporte.
También alertó que la falta de cobertura favorece la proliferación del transporte informal que actualmente se ofrece con motos lineales, autos y hasta furgonetas.
El urbanista considera que ahora el principal desafío ya no está únicamente dentro del cantón Guayaquil, sino en la expansión urbana hacia Daule, Samborondón y Durán.
Citó que el crecimiento poblacional y del parque automotor -que llega a 863.427 en Guayaquil- ya se concentra actualmente en esos cantones, mientras Guayaquil continúa absorbiendo buena parte de la infraestructura y de los viajes diarios generados por municipios que funcionan como ciudades dormitorio.
“El reto realmente es consolidar el distrito metropolitano de Guayaquil. Solo así se podrán planificar correctamente los sistemas de transporte masivo y los usos de suelo”, sostuvo.
Según Jiménez, el crecimiento urbano desordenado impide que las rutas de transporte respondan a la demanda real de pasajeros.
El especialista señaló que la planificación del transporte debe ir de la mano con la planificación territorial, pues el traslado diario de pasajeros depende de dónde se desarrollan viviendas, comercios, industrias y centros de empleo.
Tanto Chanabá como Jiménez coinciden en que el siguiente paso debe ser una planificación integral que trascienda la actualización de la tarifa.
Para Jiménez, el cabildo debería liderar, junto con la Prefectura del Guayas, el Ministerio de Infraestructura y Transporte y la Agencia Nacional de Tránsito, la construcción de un sistema metropolitano de movilidad.
“Lo primero es consensuar un mapa de uso de suelo con los municipios vecinos y, en paralelo, desarrollar un sistema integrado de transporte que responda al crecimiento de toda la conurbación”, señaló el urbanista.
Añadió que solo con esa visión será posible proyectar adecuadamente las futuras rutas, definir corredores de transporte, ordenar el crecimiento urbano y enfrentar el aumento del parque automotor.
Para los especialistas, el incremento tarifario representa apenas una medida de lo que se requiere en planificación estructural y una política de movilidad para Guayaquil.
fuente el universo