Vozinha, el muro de Cabo Verde que apagó a Messi en el Mundial

La actuación de Vozinha, guardameta de la selección de Cabo Verde, se ha convertido en uno de los relatos más impactantes de la Copa del Mundo. Este experimentado portero, que ya había sido figura en el debut contra España, volvió a ser el centro de atención en el partido de 16avos de final frente a Argentina, al negarle el gol en cuatro oportunidades a Lionel Messi.

Con 40 años cumplidos, el arquero ha visto un crecimiento explosivo en su popularidad: pasó de tener 50.000 seguidores en Instagram al inicio del torneo a 18 millones en la actualidad. En el segundo tiempo del encuentro ante la Albiceleste, Vozinha realizó tres atajadas cruciales que obligaron a jugar tiempo extra, y en el primer periodo suplementario sumó una cuarta intervención que mantuvo a su equipo con vida.

Tras el golazo de Messi a los 29 minutos del primer tiempo, el referente del equipo africano se convirtió en una verdadera barrera cada vez que el capitán argentino se acercaba al área. A los 62 minutos, con el marcador 1-1 gracias al empate de Deroy Duarte, Lautaro Martínez dejó a Messi mano a mano con el arquero: el disparo con la derecha se estrelló contra el cuerpo de Vozinha.

Diez minutos después, Messi ejecutó un tiro libre aprovechando la indicación del árbitro canadiense Drew Fischer y remató por sorpresa. Vozinha, ubicado en el palo opuesto, reaccionó justo a tiempo para desviar lo que parecía un gol cantado. Cuando el reloj marcaba el minuto 4 de los 8 añadidos en el segundo tiempo, otro tiro libre quedó a los pies del 10 argentino: Messi lanzó un disparo rasante desde la frontal, pero el 1 evitó la derrota en el tiempo reglamentario.

En el primer tiempo suplementario, al minuto 1 de los 3 adicionados, un pase hacia atrás de la defensa argentina se transformó en una asistencia involuntaria para Messi, quien remató de primera desde la puerta del área. El golero sacó una pelota fenomenal para mantener el empate.

Su nombre saltó a los grandes medios el pasado 15 de junio en Atlanta, cuando mantuvo el 0-0 frente a España y se erigió como figura en el debut mundialista de su país. Detrás de esa actuación hay una historia personal que se remonta al Mundial de 1986: su padre quiso llamarlo Valdano, en honor a Jorge Valdano, pero la ley local lo impidió y terminó bautizándolo Josimar, en homenaje al lateral brasileño.

El impacto del empate también se reflejó fuera de la cancha. Antes del partido tenía 50.000 seguidores en Instagram, y después del encuentro saltó a 1.700.000, un crecimiento que conoció en vivo durante una entrevista con el canal brasileño CazéTV.

Nacido el 3 de junio de 1986 en Mindelo, en la isla de São Vicente, Josimar José Évora Dias creció al cuidado de sus abuelos, porque su padre estaba en el ejército y su madre trabajaba todo el día. En los callejones de esa ciudad jugaba con chicos mayores, recibía golpes y, cuando no podía devolvérselos, corría a refugiarse en casa. De ahí salió el apodo que terminaría por definirlo. Sus compañeros lo llamaban Vozinha, “abuelita” en portugués, por esa costumbre de buscar amparo con sus abuelos.

En una entrevista con la FIFA, el propio arquero recordó aquel origen:

“No me gustaba perder. Recibía muchos golpes, y cuando no podía vengarme, volvía a casa enfadado, con cara de pocos amigos, y se burlaban de mí, diciendo que iba a quejarme con mis abuelos”.

Hasta los 16 años no era arquero. Jugaba como futbolista de campo en el fútbol callejero de Mindelo, era hábil con los pies y el cambio llegó con el crecimiento físico, cuando descubrió la portería. Su formación se dio en Batuque, club en el que jugó entre 2007 y 2011. Después pasó al CS Mindelense, rival histórico en la isla, y más tarde emigró a Angola para incorporarse al Progresso Associação do Sambizanga. Fue en la liga angoleña donde el apodo dejó de ser un recuerdo barrial y se volvió una marca profesional. Ya había otro portero llamado Josimar en esa competición y por eso adoptó Vozinha como nombre de camiseta.

Desde 2012 no hubo otro arquero titular sostenido en la selección de Cabo Verde. La convocatoria llegó cuando tenía 26 años y jugaba en Angola. Ese recorrido también lo convirtió en una pieza central de la primera clasificación mundialista del país. Partido a partido, durante años en los que Cabo Verde apenas asomaba en los márgenes del fútbol continental, el arquero fue uno de los rostros de ese proceso.

La trayectoria de Vozinha en clubes avanzó por rutas poco frecuentes. Jugó una temporada en Moldavia con el Zimbru Chișinău, otra en Portugal con el Gil Vicente, cinco en Chipre con el AEL Limassol, dos en Eslovaquia con el AS Trenčín y luego regresó a Portugal para sumarse al G.D. Chaves de la Segunda División. En AEL Limassol consiguió en 2019 la Copa de Chipre, el único título de su carrera. En su última temporada con el club portugués apenas disputó 15 partidos, repartidos entre el inicio y el final del campeonato. Nada de ese papel discreto en su equipo anticipaba lo que iba a ocurrir en Atlanta: España, uno de los equipos señalados como favoritos al título, no pudo vencerlo.

En la primera mitad, el arquero detuvo un cabezazo de Mikel Oyarzabal, un remate de Ferrán Torres y otro cabezazo de Aymeric Laporte. Torres también estrelló un disparo en el larguero y Marc Cucurella probó con peligro, pero el arco siguió cerrado. En la segunda parte, la presión española continuó y Vozinha respondió sin fisuras visibles, firme bajo los tres palos y seguro en el juego aéreo. Cuando sonó el pitido final, sus compañeros lo rodearon en el césped del Atlanta Stadium.

El empate lo colocó además entre los futbolistas de 40 años o más que disputaron un Mundial. Después del encuentro, citado por GE, el arquero explicó el origen del nombre que lo acompaña desde la cuna:

“Durante el Mundial de 1986, cuando yo nací, mi padre le rindió ese homenaje. Creo que Josimar era lateral izquierdo y marcó desde la banda derecha, por eso mi padre me puso este nombre. Mi padre siempre lo tuvo muy claro”.

Fuente: Infobae

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