No todos los grandes éxitos de Pixar tendrán una secuela, incluso en un momento en que el estudio apuesta por expandir sus franquicias más emblemáticas. En este contexto, una de sus cintas más queridas queda fuera de esa estrategia por decisión de su creador.
Brad Bird ha rechazado la posibilidad de realizar una segunda parte de Ratatouille, según reportó Fotogramas a partir de una entrevista que el cineasta concedió a Collider. El realizador señaló que la historia ya concluyó, a pesar de que desde Pixar le han hecho comentarios para sondear un posible regreso a ese mundo.
Las solicitudes de los seguidores para una continuación de Ratatouille llegaron hasta el propio Bird. De acuerdo con Fotogramas, el director mencionó que dentro del estudio “han hecho pequeñas insinuaciones para ver cómo reaccionaría”.
En la entrevista citada por Fotogramas, Bird explicó que esos comentarios iban más allá de una simple broma.
“Sueltan alguna broma, pero con un toque serio, como diciendo: ‘¿Lo harías?’. Y yo les digo: ‘No, esa historia ya está contada’”.
Pixar redobla su apuesta por las franquicias
La negativa del director contrasta con la etapa actual del estudio. Con el reciente estreno de Toy Story 5, un año después del fenómeno de taquilla de Intensamente 2, Pixar ha fortalecido su plan de ampliar universos ya familiares para el público.
A esto se suma el anuncio de Los Increíbles 3, que será dirigida por Peter Sohn y cuyo lanzamiento está previsto para 2028. Según Fotogramas, desde Buscando a Dory en 2016, casi la mitad de las películas estrenadas por el estudio han sido secuelas, precuelas o derivados de franquicias ya existentes.

Ese contexto hace más notorio el caso de Ratatouille. Mientras otras series del catálogo mantienen abierta la posibilidad de nuevas entregas, esa historia permanece cerrada por voluntad de su creador.
Por qué “Ratatouille” sigue siendo una excepción
Ratatouille se estrenó el 28 de julio de 2007 bajo la dirección de Brad Bird, también responsable de El gigante de hierro y Los increíbles. La película gira en torno a Remy, una rata con un refinado paladar que sueña con convertirse en chef en uno de los mejores restaurantes de París.
Su camino se cruza con Linguini, un joven cocinero que lucha por mantener su empleo en ese mismo restaurante. A partir de esa alianza, la cinta explora temas como los sueños, las expectativas familiares y la búsqueda de propósito en la vida.

Esa propuesta quedó condensada en 110 minutos, que le valieron el Oscar a la Mejor Película de Animación. Fotogramas también recordó la crítica publicada en 2007, donde se destacó la combinación entre innovación y tradición dentro del sello técnico del estudio.
La vigencia de la película en el debate público ayuda a entender por qué la pregunta sobre una posible secuela sigue vigente. Remy se ha consolidado con el tiempo como uno de los personajes más entrañables de la animación moderna, y esa popularidad alimenta aún las peticiones de los fans.
La idea de Brad Bird sobre cuándo una historia termina
Bird amplió su negativa a una nueva entrega con una reflexión más amplia sobre las obras que logran conectar con la audiencia.
“Cada vez que haces algo que conecta con la gente, automáticamente piensan: ‘¿Qué tal si haces otra?’”, dijo en declaraciones a Collider recogidas por Fotogramas.

El director llevó esa idea más allá de Ratatouille y mencionó otro título de su carrera. “Me lo han comentado sobre ‘El Gigante de Hierro’, lo cual me parece divertidísimo porque la película no tuvo éxito en su estreno”.
Su postura sobre la aventura de Remy responde a la misma lógica. Para Bird, algunos relatos ya alcanzaron su desenlace y no requieren una nueva entrega, aunque el estudio siga atento a esa posibilidad y el público la demande.
Fuente: Infobae