La selección de Egipto logró un hito histórico al derrotar a Australia en la tanda de penaltis, asegurando así su pase a los octavos de final del Mundial 2026. El encuentro, que finalizó 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga, se definió desde los once metros con un contundente 2-4 a favor de los Faraones. Esta victoria marca la primera vez que el equipo egipcio alcanza esta ronda en su historia, y ahora espera al ganador del cruce entre Argentina y Cabo Verde.
La dramática definición desde el punto penal estuvo marcada por los fallos de los defensores australianos Harry Souttar y Herrington. Por el lado egipcio, Saber, Rabia, Mohamed Salah y Abdelmaguid convirtieron sus lanzamientos de manera perfecta. Cabe destacar que Australia realizó un cambio de portero en el último minuto de la prórroga, dando ingreso a Matthew Ryan, exguardameta del Levante, pero el arquero no logró detener ningún disparo durante la tanda.
El triunfo egipcio llegó después de un partido tenso y con errores por ambos bandos. Durante gran parte del encuentro, el juego se mostró espeso y sin grandes destellos ofensivos. Sin embargo, la figura de Mohamed Salah emergió como el referente ofensivo, pese a llegar al compromiso con molestias en los isquiotibiales que limitaron su participación en los primeros minutos.
El delantero estrella egipcio intimidó más que participó durante buena parte del partido, pero se activó a partir del minuto 90. En ese tramo final generó dos acciones que pudieron haber terminado en gol, además de un disparo alto al inicio del tiempo extra y una arrancada en el área que revitalizó a su selección.
Egipto dominó la primera mitad
Desde el silbatazo inicial, Egipto mostró un mejor planteamiento táctico, aprovechando que Australia cedió la posesión y dejó espacios en defensa. La zaga oceánica, compuesta por cinco hombres, se mostró vulnerable por las bandas, permitiendo que los Faraones generaran múltiples ocasiones de peligro antes de la media hora de juego.
El primer gol llegó en el minuto 13, cuando una falta lanzada por Salah, un mal rechace de la defensa australiana y un balón colgado al área terminaron en un cabezazo sin oposición de Emam Ashour. Ocho minutos después, Mustafa Zico tuvo una oportunidad clara para ampliar la ventaja, pero remató desviado cuando se encontraba solo frente al arquero Patrick Beach.
Egipto controló largos tramos del partido con posesión de balón y apenas sufrió en defensa, aunque Australia ya había mostrado capacidad de daño en jugadas aisladas. El empate llegó en una acción a balón parado que evidenció la preocupación egipcia por el juego aéreo rival: Mohamed Hany desvió el balón hacia su propia portería, firmando un autogol que igualó el marcador.

El lateral egipcio, que había sufrido un fuerte golpe en la cabeza minutos antes y quedó inconsciente por algunos segundos, pudo continuar sobre el césped. Poco después se convirtió en protagonista involuntario al anotar en propia meta, devolviendo el partido al punto de partida.
Segunda parte y cambios tácticos
En la segunda mitad, el entrenador australiano Tony Popovic movió su ataque con los ingresos de Hrustic y Touré por Volpato e Irankunda. Por su parte, el técnico egipcio Hossam Hassan recurrió a Trezeguet en busca del gol de la clasificación. Sin embargo, ni esos cambios ni la mejor versión final de Salah evitaron que el partido se fuera a la prórroga, donde Egipto fue más ofensivo pero no encontró el gol, gracias en gran parte a la sólida actuación defensiva de Harry Souttar, que se crecía en cada acción.

En el tiempo de descuento del tiempo reglamentario, Australia sobrevivió por muy poco. En ese periodo se destacó una parada de Patrick Beach a bocajarro ante Rabia, y una intervención posterior de Souttar que impidió el tanto de Hassan en la última jugada de los 90 minutos.
La prórroga transcurrió con temor a perder lo ya conseguido y sin apenas llegadas claras. Australia preparó entonces una maniobra específica para la tanda de penaltis y dio entrada a Matthew Ryan en el último minuto, una apuesta que no cambió el desenlace final.

Desde los once metros, Australia marcó por medio de Irvine y Mabil, pero falló dos de sus cuatro lanzamientos. Egipto completó una serie perfecta con cuatro goles de cuatro intentos, incluido el penalti lanzado a lo Panenka por Salah, y Abdelmaguid cerró la clasificación con el 2-4 definitivo.
Fuente: Infobae