Uno de los rasgos que más define la vida universitaria es el horario de descanso. Las trasnochadas antes de los exámenes son casi un clásico, pero ahora la ciencia ha puesto la lupa sobre los hábitos de sueño de este grupo. Un reciente estudio publicado en la revista PLOS One, liderado por la Temple University de Estados Unidos, analizó los patrones de descanso de 76 estudiantes de la Universidad de Notre Dame a lo largo de su carrera.
Durante el seguimiento, los investigadores recopilaron más de 61.000 registros diarios de sueño mediante pulseras Fitbit entre 2015 y 2019. Los resultados mostraron que la duración media del sueño aumentó ocho minutos por noche entre el primer y el cuarto año de estudios. Además, quienes obtuvieron mejores calificaciones mantuvieron de manera constante más horas de descanso durante toda la etapa universitaria.
El estudio también detectó descensos estacionales en el sueño durante los periodos de mayor presión académica, como exámenes o entregas de trabajos. Estos hallazgos refuerzan la conocida relación entre el sueño, la función cognitiva y el rendimiento académico, pero aportan datos objetivos obtenidos con dispositivos portátiles, a diferencia de investigaciones anteriores que dependían de lo reportado por los propios estudiantes.
Cambios en el sueño a lo largo de la carrera
El resultado central indica que el descanso nocturno se incrementó en promedio ocho minutos desde el primer hasta el último curso. Sin embargo, los autores advierten que este cambio no fue lineal ni homogéneo, sino que estuvo marcado por variaciones estacionales vinculadas al ritmo académico. Durante las épocas de mayor exigencia, el sueño tendió a reducirse.
Los investigadores destacan que el uso de análisis de datos funcionales permitió captar mejor esa evolución que los métodos tradicionales. Según explican, esta metodología “preserva la naturaleza continua y dinámica del comportamiento del sueño, se adapta a calendarios de observación irregulares habituales con dispositivos portátiles y permite modelizar relaciones variables en el tiempo que los métodos tradicionales no pueden captar”.

Relación entre sueño y rendimiento académico
El otro hallazgo clave afecta directamente al éxito académico. Los investigadores afirmaron que descubrieron que los estudiantes con mejor rendimiento académico durmieron sistemáticamente más, no menos, a lo largo de sus años universitarios. En palabras textuales del equipo:
“que los estudiantes con mejor rendimiento académico durmieron sistemáticamente más, no menos, a lo largo de sus años universitarios”.
Además, la relación positiva entre el sueño y la nota media se mantuvo notablemente estable durante los cuatro años de estudio. Los autores señalan que esto sugiere que dormir lo suficiente puede ser un componente importante del éxito académico a largo plazo.
Limitaciones del estudio
El propio trabajo reconoce varias cautelas que limitan la generalización de los resultados. La muestra proviene de una sola universidad muy selectiva y no representativa de la población general. Además, el número final de participantes se redujo debido a una alta pérdida de voluntarios durante el seguimiento.
Otra limitación es que el estudio no ajustó los resultados por posibles factores de confusión, como la salud mental, el consumo de alcohol o la dificultad de la carga lectiva. Estas variables podrían influir tanto en los hábitos de sueño como en las calificaciones, por lo que los autores piden tomar los hallazgos con prudencia.
Fuente: Infobae