Los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el pasado miércoles 24 de junio han dejado, según el último balance oficial, al menos 2.295 fallecidos y 11.267 heridos. La cifra de desaparecidos asciende a cerca de 50.000 personas, lo que convierte cada minuto en un recurso invaluable para localizar con vida a quienes aún permanecen atrapados.
La comunidad internacional ha respondido con rapidez, enviando equipos de rescate y ayuda humanitaria. Junto a bomberos, militares y voluntarios, destaca un grupo de trabajo particularmente eficaz: los perros de rescate, cuya labor se ha vuelto indispensable en medio de la tragedia.
De acuerdo con información proporcionada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, actualmente operan en el país 137 perros rescatistas provenientes de diversas naciones. Estos canes, entrenados para detectar señales de vida, emplean su agudo olfato y oído para rastrear cualquier indicio bajo los escombros de edificios colapsados. Su preparación les permite trabajar durante largas jornadas en condiciones extremas.
Las duras condiciones que enfrentan los canes
El esfuerzo de estos animales no está exento de riesgos. Un caso que ha conmovido a la opinión pública es el de Tsunami, un border collie que, tras horas de intensa labor, tuvo que recibir atención médica por deshidratación. Este perro, perteneciente al Centro de Formación de Equipo Caninos de Intervención en Desastres (K-SAR ECID), ha estado inmerso en la búsqueda de supervivientes desde el inicio de la emergencia.
Tsunami tiene una historia de superación: fue rescatado hace varios años tras sufrir maltrato y abandono, y luego fue entrenado para misiones de rescate. No es su primera experiencia en catástrofes de gran escala; ya en 2023 viajó a Turquía para colaborar en los seísmos que azotaron esa región. Su técnica consiste en localizar personas bajo los escombros y, una vez encontradas, emitir ladridos insistentes o adoptar una postura específica para alertar a los rescatistas.

Tsunami no es el único héroe de cuatro patas. Otros nombres han comenzado a sonar con fuerza, como el de Bart, un perro enviado por Argentina que logró rescatar a dos menores de edad atrapados entre los restos.
La dureza de la tarea también pasa factura física. Tras cada incursión, varios canes requieren asistencia veterinaria por deshidratación, heridas u otras lesiones. Medios venezolanos reportaron que uno de los perros provenientes de España se lastimó una de sus patas durante las operaciones.
La contribución española y de otros países
El gobierno de España ha desplegado en Venezuela dos unidades especializadas con perros de búsqueda, pertenecientes a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Estos animales están capacitados tanto para localizar vida bajo los escombros como para detectar restos humanos cuando las labores de rescate den paso a la recuperación de víctimas.

La ayuda también ha llegado desde diversas regiones de España. Por ejemplo, Mica, una perra del Grupo de Rescate Balear de nueve años y con una pata vendada, partió hacia Venezuela hace varios días. Asimismo, los cuatro perros del Equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid (ERICAM) ya se encuentran en la zona de desastre.
“Este contingente está trabajando en la zona de La Guaira, donde los cuatro perros de la Unidad Canina están resultando clave en las labores de búsqueda y localización de víctimas”, explicó el organismo a través de un comunicado en redes sociales, acompañado de un video que muestra las operaciones.
Además de España, Colombia, Ecuador, México, Estados Unidos y Suiza también han enviado unidades caninas, lo que subraya el papel crucial de estos animales en situaciones de catástrofe.
Fuente: Infobae