Hallazgo en Francia: Jarra con 40.000 monedas romanas del siglo III

En el noreste de Francia, específicamente en el antiguo asentamiento de Senon, ubicado a unos 280 kilómetros de París, un equipo de arqueólogos ha realizado un descubrimiento notable. Durante las excavaciones preventivas, encontraron tres grandes recipientes de cerámica enterrados dentro de lo que fueron viviendas de la época.

Dos de estos recipientes, según los expertos, podrían contener más de 40.000 monedas romanas, mientras que un tercer recipiente ya había sido vaciado en la antigüedad.

La excavación fue dirigida por el Instituto Nacional Francés de Investigación Arqueológica Preventiva (Inrap), el organismo encargado de coordinar las intervenciones arqueológicas antes de realizar obras o reformas en el suelo. En esta ocasión, el trabajo abarcó 1.500 metros cuadrados y permitió reconstruir una parte significativa del pasado de Senon.

El hallazgo, que tuvo lugar a fines de 2025, ayuda a revelar cómo el asentamiento evolucionó de una aldea gala a una próspera ciudad romana y cómo, finalmente, desapareció en un incendio.

Vasijas cargadas de monedas imperiales

Vista aérea de una sala de estar con, bajo el nivel del suelo, agujeros de postes de la época gala y canteras de piedra caliza (Anthony Robin, Inrap)

Los especialistas situaron el depósito de las vasijas entre los años 280 y 310 d. C., según las fuentes. La lectura principal no es la de un “tesoro” escondido a las apuradas, sino la de depósitos accesibles que pudieron servir para ahorro o gestión monetaria regular.

La primera vasija contenía 38 kilos de monedas, equivalentes a unas 23.000 o 24.000 piezas, según Vincent Geneviève, numismático del Inrap. La segunda vasija pesaba unos 50 kilos y, a partir de 400 monedas recuperadas del cuello roto, se estima que albergaba entre 18.000 y 19.000 ejemplares.

El tercer recipiente había sido retirado ya en la antigüedad y en la fosa solo quedaron tres monedas. Con estas estimaciones, se apunta a un total potencial superior a 40.000 piezas. Entre las monedas hay ejemplares con bustos de los emperadores Victorino, Tétrico I y Tétrico II. Las piezas datan del último cuarto del siglo III y de la primera década del siglo IV.

No era un tesoro escondido, sino ahorro planificado

Los arqueólogos franceses creen que esos depósitos servían para ahorro o manejo cotidiano, porque estaban en salas comunes (INRAP)

Los investigadores advirtieron que no hay certeza de que se tratara de “tesoros” ocultos en un período de inseguridad. Los expertos consideran posible un uso más cercano al ahorro a largo plazo o a una gestión monetaria regular.

La disposición de los recipientes refuerza esa hipótesis. Las vasijas se colocaron con cuidado en fosas bien preparadas y quedaron perfectamente verticales gracias al uso de piedras de nivelación.

Además, estaban dentro de salas de estar aparentemente comunes y el cuello quedaba muy cerca de la superficie del suelo, lo que las dejaba accesibles para su propietario. Para los arqueólogos, esa característica encaja mejor con depósitos a los que se podía recurrir que con un escondite improvisado.

Otro indicio aparece en el exterior de dos vasijas, donde el Inrap documentó monedas adheridas a la cara externa. Esa señal indica que alguien añadió piezas después de enterrar las vasijas y antes de que la fosa se llenara de sedimentos.

La vida cotidiana en la Senon romana

El hallazgo en el noreste de Francia permitió reconstruir la evolución de Senon desde una aldea gala hasta una ciudad romana (Anthony Robin, Inrap)

El contexto del hallazgo describe un barrio residencial de nivel acomodado. Inrap documentó al menos tres viviendas de piedra alineadas junto a dos calles pavimentadas, con salas de estar, sótanos, dependencias domésticas o de taller y calefacción por hipocausto.

Los pequeños objetos recuperados y la arquitectura apuntan a una población relativamente acomodada, quizá artesanos o comerciantes.

El asentamiento tenía además una fortificación romana a 150 metros de la zona excavada, por lo que surge la hipótesis de una posible relación entre los tres depósitos y la ocupación militar conocida en Senon, aunque sin darla por cerrada.

La secuencia estratigráfica también ayuda a explicar por qué el dinero quedó enterrado durante casi dos milenios. Inrap detectó una gran capa de cenizas de comienzos del siglo IV.

Los investigadores creen que un incendio destruyó el asentamiento y que, tras una reconstrucción, otro fuego provocó su abandono definitivo a mediados de ese siglo. Después del primer incendio, las viviendas se reconstruyeron con abundante reutilización de materiales. Esa reocupación duró como máximo unos 50 años.

Fuente: Infobae

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