Austria se prepara para su duelo contra España con una mezcla de respeto y ambición. Saben que la selección dirigida por Luis de la Fuente llega como vigente campeona de la Eurocopa 2024, y aunque su juego no ha sido el esperado, su calidad individual puede marcar diferencias. Los austríacos buscan encontrar su mejor versión, y en ese camino cuentan con figuras que ilusionan a su afición. Una de ellas es Marko Arnautovic, delantero de 37 años que afronta su primer Mundial.
Nacido en Viena en 1989, Arnautovic es hijo de padre serbio y madre austriaca, una mezcla cultural que ha marcado su vida. A sus 37 años, el veterano atacante está viviendo su primera Copa del Mundo con la convicción de disfrutar cada instante y cerrar así una carrera llena de contrastes. “No soy un ángel”, responde cuando le recuerdan su fama de jugador problemático. Con 116 partidos y 49 goles como internacional, es el máximo goleador histórico y el jugador con más presencias de Austria.
En este Mundial, Arnautovic ya suma dos goles, consolidándose como una de las principales amenazas para el próximo partido contra España, que se disputará en Los Ángeles. Su debut con la selección austriaca fue el 11 de octubre de 2008 ante Islas Feroe. Poco después, su talento llamó la atención de José Mourinho, entonces técnico del Inter de Milán. El club italiano lo fichó a préstamo desde el Twente, pero una lesión en el pie limitó su participación a tres partidos en la temporada en que el Inter se proclamó campeón de Europa.

Aquella final de la Liga de Campeones, el 22 de mayo de 2010 en el estadio Santiago Bernabéu, la vivió desde la tribuna de los no convocados. Cuando el árbitro Howard Webb pitó el final y el Inter levantó el trofeo, Arnautovic bajó corriendo al césped para unirse a la celebración. Perdió la acreditación en el camino y los equipos de seguridad lo interceptaron dos veces antes de que el personal del Inter aclarara la situación.
Tras la salida de Mourinho al Real Madrid, Arnautovic fue traspasado al Werder Bremen. Del técnico portugués recuerda una frase que lo marcó: “Es una gran persona, pero tiene la mentalidad de un niño”. Durante su etapa en Milán, Samuel Eto’o le prestó un Bentley al enterarse de que buscaba un automóvil de lujo. Sin embargo, tras salir de un restaurante, el coche desapareció. No volvió a saber de él hasta varios meses después, cuando ya jugaba en el Werder Bremen. Recuperar el vehículo fue un alivio, pues temía que Eto’o lo culpara del incidente.
El chico malo de Austria
La personalidad de Arnautovic, reflejada en sus numerosos tatuajes, alimentó su fama de jugador polémico. Durante años sintió que en Austria le atribuían todos los problemas de la selección, especialmente cuando el equipo estuvo ausente de los Mundiales desde 1998. “Si marco dos goles, me dicen que por qué no hice tres”, explicó sobre la presión mediática. En el vestuario, David Alaba representaba el lado opuesto: el jugador querido y sin controversias.
Actualmente, Arnautovic juega en el Estrella Roja de Belgrado. Pudo haber elegido otros clubes, pero una promesa personal fue decisiva. Durante su paso por el Bolonia, forjó una estrecha amistad con Sinisa Mihajlovic, exjugador y técnico. Arnautovic le prometió que algún día jugaría en el Estrella Roja. El fallecimiento de Mihajlovic en diciembre de 2022 por leucemia reforzó su compromiso. El pasado verano fue presentado como refuerzo del club serbio. “Estoy aquí porque se lo prometí a Sinisa”, declaró emocionado, en serbio, uno de los seis idiomas que domina. Ahora, en este Mundial, la atención está en su desempeño deportivo. Austria ha vuelto a la élite, y España, su próximo rival, ya ha tomado nota del delantero.
Fuente: Infobae