La interrogante sobre si la Selección de Estados Unidos podrá escribir una página dorada en su propio Mundial ha resurgido con fuerza. Luego de que el combinado dirigido por Mauricio Pochettino superara la fase de grupos como líder absoluto, se ha abierto un intenso debate sobre sus verdaderas capacidades en la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Para diversas figuras del balompié global, esta es la mejor versión del equipo estadounidense en décadas con aspiraciones de llegar lejos; no obstante, otros consideran que alcanzar las semifinales sería una auténtica proeza dado el nivel de exigencia en las rondas eliminatorias.
El primer desafío concreto será el partido de dieciseisavos de final ante Bosnia-Herzegovina, un oponente que, según fuentes consultadas por The Athletic, es asequible para el equipo de Pochettino.
El verdadero dilema surge más adelante: si superan esta fase, podrían enfrentarse a Bélgica o Senegal, rivales que representan un salto de calidad considerable.
Jürgen Klinsmann, quien fuera seleccionador de Estados Unidos entre 2011 y 2016, elevó el listón desde el inicio del torneo, destacando el rendimiento del equipo.

“Para los entrenadores, fue impresionante cómo marcaron el nivel ante Paraguay en los primeros 45 minutos. Fue el mejor equipo de Estados Unidos en muchísimos años”, afirmó Klinsmann, haciendo referencia al contundente 4-1 sobre Paraguay, un resultado que cobró mayor relevancia luego de que el conjunto sudamericano eliminara a Alemania y avanzara a octavos.
En la era moderna, Estados Unidos ha superado la fase de grupos en cuatro ocasiones, pero nunca ha llegado más allá de los cuartos de final.
La presión tras pérdida, el sello táctico del equipo
Una de las claves del buen desempeño estadounidense radica en el ajuste táctico implementado por Pochettino en el último año: una estructura flexible que, dependiendo del momento del partido, parte de un 4-3-3 y se transforma en un 3-2-5 con posesión del balón.
Alex Freeman puede actuar como lateral derecho y cerrarse como central por ese costado en fase ofensiva, mientras que Sergiño Dest tiene libertad para adelantarse desde el carril hasta zonas de extremo, y Antonee Robinson equilibra por la izquierda.

Klinsmann señaló que la presión tras pérdida es fundamental. “La presión tras pérdida que planteó es muy lógica. Siempre lo llamo exprimir el limón de una determinada manera. En cuanto pierden la pelota, es: ‘Bien, tengo que exprimir al rival para recuperarla’”, explicó.
Tom Gardner, responsable de Football Performance Insights en la FIFA, fue más directo al definir el patrón del equipo. Según explicó, Estados Unidos es una anomalía positiva por el tiempo que pasa en fase de presión tras pérdida y su intención de recuperar la posesión casi cada vez que la pierde.
Gardner añadió que el organismo observa una relación fuerte entre los equipos que recuperan rápido tras esa presión y el éxito competitivo.
Pablo Zabaleta, subcampeón mundial con Argentina en 2014, vinculó esa capacidad con la estructura de juego y una circulación corta que deja al equipo bien posicionado para saltar de inmediato sobre el rival.
El exdefensor también destacó el comportamiento de los jugadores cuando se corta una jugada propia. En lugar de retroceder para defender en bloque bajo, el equipo activa la presión en campo contrario, generando recuperaciones cerca del arco rival y facilitando la creación de ocasiones.
La experiencia europea y el momento de Balogun alimentan la expectativa
Philipp Lahm, capitán de Alemania en el título de 2014, sostuvo que una parte central para entender a este plantel está en su formación europea.

Citó a Christian Pulisic en el Milan, Chris Richards en el Crystal Palace tras formarse en el Bayern Múnich, Sergiño Dest en el PSV después de su paso por el Ajax, Joe Scally en el Borussia Mönchengladbach y Weston McKennie en la Juventus.
Para Lahm, esa base acorta el tiempo de adaptación a las ideas del entrenador argentino, pues los mecanismos de un sistema con línea de tres ya son familiares para varios futbolistas que los practican semanalmente en clubes de máximo nivel.
El exlateral alemán añadió otro rasgo que distingue a Estados Unidos: capacidad física, presencia en los duelos y espíritu competitivo.
En la valoración individual, Folarin Balogun es el nombre más repetido. El delantero, formado en el Arsenal y actualmente en el Mónaco, marcó dos goles contra Paraguay, jugó los 90 minutos frente a Australia y descansó ante Turquía.
Rio Ferdinand lo definió como la pieza más destacada hasta ahora. “Creo que ha sido el más sobresaliente. Es dinámico y ha marcado goles. Ha sido el número nueve que claramente necesitaban”, dijo el exdefensor inglés.

Jay DeMerit coincidió en ese diagnóstico y destacó la confianza con la que juega el atacante. Para el exinternacional estadounidense, en las rondas finales se necesita un delantero capaz de convertir en partidos con pocas ocasiones, una condición que el equipo echaba de menos.
Las opiniones se dividen entre cuartos de final y una semifinal improbable
Kaká fue el más optimista incluso antes del inicio del torneo. Citado por la publicación, el exmediocampista brasileño dijo que Estados Unidos llegaría a semifinales por la mezcla de entusiasmo, motivación, calidad del plantel y nivel del entrenador.
Lahm fijó una expectativa más moderada: “Mi expectativa honesta es que el apoyo del público local podría llevarlos hasta los cuartos de final”, sostuvo.
Ferdinand también se mostró cauto: “Me sorprendería que llegaran a semifinales, depende de su camino. Creo que ya han superado las expectativas. Es un equipo del que el país puede sentirse orgulloso por la forma en que encaró sus partidos”, aseguró.

René Meulensteen, exasistente de Alex Ferguson en el Manchester United, fue el más escéptico. Dijo que Bosnia es ganable y que un cruce posterior con Bélgica sería parejo, pero advirtió que unas semifinales serían “un milagro absoluto” porque a esa altura aparecen “los grandes equipos” con toda su jerarquía.
Las reservas no se limitan al cuadro del torneo. Entre los seguidores cercanos al plantel persisten preguntas sobre si el equipo puede sostener la intensidad de su presión durante un partido completo y si tiene suficiente profundidad en el banquillo, sobre todo cuando necesita remontar.
Esa duda creció tras la derrota ante Turquía, partido en el que Pochettino hizo nueve cambios cuando el primer puesto del grupo ya estaba asegurado.
Meulensteen cree que encajar tres goles dejó al descubierto problemas defensivos; Lahm relativizó esa lectura por la rotación masiva.
Después de ese encuentro, Pochettino se mostró molesto en conferencia de prensa y preguntó por qué nadie lo felicitaba por avanzar como líder del grupo en lugar de concentrarse en la derrota.
Ferdinand respaldó esa reacción y sostuvo que el entrenador respondió al tono de la sala, no a una intención previa de confrontar.
DeMerit evaluó que la gestión del técnico fue buena y comparó su momento con el de Carlo Ancelotti en la manera de conducir al grupo: preparar el marco y permitir que los futbolistas resuelvan dentro de él.
Según The Athletic, la Federación de Fútbol de Estados Unidos ya le presentó una propuesta para extender su contrato por un segundo ciclo mundialista, aunque no hay certeza sobre si aceptará seguir.
El clima alrededor del equipo cambió con fuerza en pocos meses. Tras la eliminación en la fase de grupos de la Copa América 2024 y la salida de Gregg Berhalter, el panorama era muy distinto: en la semifinal de la Liga de Naciones de la Concacaf 2025 ante Panamá, en el SoFi Stadium había muchos asientos vacíos, y en un amistoso contra Corea del Sur en Nueva Jersey los aficionados estadounidenses fueron claramente minoría.
Ahora, con el pase a la fase eliminatoria ya consumado, la atención se ha desplazado a una sola pregunta: ¿hasta dónde puede llegar esta selección?
Fuente: Infobae