El 30 de junio, el Ángel de la Independencia fue el epicentro de una desbordante celebración tras el triunfo de México frente a Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. La selección mexicana, dirigida por Javier Aguirre, ganó 2-0 con anotaciones de Julián Quiñones y Raúl Jiménez.
Ahora, México espera a su próximo rival, que saldrá del duelo entre Inglaterra y República del Congo. El pase a octavos mantiene viva la ilusión de avanzar en el torneo.
Multitud colma la capital
La euforia se apoderó de los aficionados, que llenaron el emblemático monumento. Con cánticos y espuma, el festejo se extendió por Paseo de la Reforma, el Monumento a la Revolución y la Torre del Caballito, formando un corredor de júbilo.
Según cifras oficiales, antes de que acabara el partido ya había más de un millón de personas en las principales calles de la capital. La concentración convirtió la noche en una fiesta interminable.

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Tragedia empaña la celebración
Sin embargo, la jornada festiva tuvo un saldo trágico. Las autoridades de la Ciudad de México reportaron tres fallecimientos durante los festejos. La madrugada del 1 de julio, la Secretaría de Salud Pública confirmó los primeros dos decesos tras maniobras de reanimación fallidas.
Equipos de emergencia acudieron a la intersección de Hamburgo y Lancaster, en la alcaldía Cauhtémoc, por reportes de dos personas inconscientes. Paramédicos, bomberos, Protección Civil y policías trabajaron en la atención inicial y reanimación cardiopulmonar.

A pesar de los esfuerzos en el lugar y el hospital, un hombre de 44 años y una mujer de 19 no sobrevivieron. El Puesto de Mando del Sector Salud confirmó la causa: asfixia.
El festejo por el avance de México en el Mundial se vivió con intensidad, pero tuvo un desenlace doloroso para varias familias, marcando un contraste entre alegría colectiva y tragedia personal.
El Ángel, punto de reunión
El Ángel de la Independencia se ha consolidado como el lugar favorito para las celebraciones nacionales durante el Mundial 2026. En cada triunfo de la Selección Mexicana, miles acuden al monumento.
En victorias previas ante Sudáfrica, Corea del Sur y República Checa, la tradición de reunirse en este sitio se repitió. La costumbre refuerza su papel como símbolo de unión y alegría colectiva cada vez que el Tricolor avanza.
El fenómeno convierte al Ángel en un escenario donde la emoción futbolística se vive intensamente y la identidad nacional se expresa con cánticos, banderas y celebraciones multitudinarias.
Fuente: Infobae