La Selección Mexicana impuso su jerarquía en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 y se fue al descanso con una ventaja de 2-0 sobre Ecuador. Los goles, obra de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, desataron la locura entre los más de 80 mil aficionados que colmaron el Estadio Ciudad de México, antes conocido como Estadio Azteca.
El equipo dirigido por Javier Aguirre saltó al campo con una clara intención: dominar desde el arranque. Presionó la salida del combinado sudamericano y buscó constantemente las bandas para generar peligro sobre el arco ecuatoriano.

El acoso mexicano tuvo su recompensa a los 22 minutos. Julián Quiñones aprovechó un balón suelto dentro del área y, con un disparo preciso, batió al portero rival. El estallido de júbilo en las tribunas fue ensordecedor, celebrando que el Tricolor tomaba ventaja en un partido de eliminación directa.
Lejos de conformarse, México continuó presionando y encontró el segundo tanto apenas nueve minutos después, otra vez gracias a una jugada colectiva de sus delanteros.

La acción comenzó con Raúl Jiménez, quien protegió el balón ante la marca de dos defensores ecuatorianos. El artillero cedió el esférico a Julián Quiñones en la frontal del área, y el naturalizado mexicano, con una visión excepcional, devolvió el pase al espacio justo para que Jiménez quedara frente al arco.
El atacante se perfiló con calma y conectó un potente disparo con la pierna derecha que se incrustó en el ángulo, sin dar opción al arquero ecuatoriano. La grada volvió a ser una fiesta; la afición celebró con euforia el segundo tanto de la noche.
Esta anotación reflejó a la perfección el entendimiento entre Quiñones y Jiménez, quienes firmaron una de las mejores combinaciones ofensivas del Tricolor en lo que va del torneo.

Más allá del gol, la jugada destacó por la inteligencia de Raúl Jiménez para iniciar la ofensiva y luego incorporarse al área en el instante exacto para recibir la devolución de su compañero y definir con clase.
Con el marcador a favor, México administró la posesión en los minutos finales de la primera mitad, tratando de controlar el ritmo del partido y evitar que Ecuador encontrara espacios para reaccionar.
Sin embargo, el conjunto sudamericano no se rindió. Pese a la desventaja, buscó generar oportunidades mediante transiciones rápidas y pases filtrados, aunque la defensa mexicana respondió con solvencia para mantener su ventaja antes del descanso.

Al término de los primeros 45 minutos, México mantenía el control con un 2-0 que lo acercaba a los octavos de final del Mundial 2026. La sociedad entre Julián Quiñones y Raúl Jiménez se erigió como la gran protagonista de una primera parte en la que el Tricolor mostró contundencia de cara al arco y supo capitalizar las ocasiones que generó.
Con 45 minutos por delante, la escuadra mexicana se preparaba para mantener la intensidad y gestionar la ventaja obtenida, ante un rival ecuatoriano que estaba obligado a arriesgar más para intentar remontar un marcador que, hasta el entretiempo, era ampliamente favorable a México.

Fuente: Infobae