Esposa de Orlando Gill revela que no tenían para comer antes del triunfo

Melissa Ávalos, esposa del arquero Orlando Gill, narró en una entrevista radial los difíciles momentos económicos que atravesaron antes de que el guardameta se convirtiera en una de las figuras del triunfo de Paraguay sobre Alemania en el Mundial 2026. Sus declaraciones dejaron al descubierto el sufrimiento silencioso de la pareja durante años, el cual la celebración en Boston terminó por revelar.

Al finalizar el encuentro en el Gillette Stadium de Foxboro, Gill se dirigió a las gradas antes de que la euforia se desvaneciera. El entrenador llevó a su hijo Lautaro Daniel, se sentaron junto a Ávalos y tuvieron, según ella misma relató en 780AM Paraguay, “un momento a solas”.

Fue en ese instante, entre el bullicio del estadio y la frescura de la victoria, donde la pareja se tomó de las manos y repasó en voz baja todo lo que habían superado. “Es muy loco todo lo que estamos viviendo”, expresó Ávalos en la entrevista radial. “Siempre orábamos por estos momentos y hoy lo estamos viviendo”.

La distancia entre ese instante y el punto más crítico que enfrentaron no se mide solo en tiempo. “Dos años atrás no teníamos ni para comer y hoy gracias a Dios tenemos hasta para compartir”, afirmó Melissa, en una de las revelaciones más crudas sobre su situación económica pasada. La frase no fue un desahogo casual, sino la respuesta a una consulta sobre los sacrificios que Gill había hecho para seguir en el fútbol.

Ese sacrificio tuvo una manifestación concreta. Cuando nació Lautaro Daniel, el bebé debió ser ingresado en terapia intensiva. Gill, que en ese momento jugaba en un club de Paraguay, vendió su camiseta de la selección Sub 20 —sin poder conservarla como recuerdo—, sus botines y otras prendas del equipo para costear los gastos. “¡Literal vendió todo!”, escribió Ávalos en Instagram. El arquero no tenía otra opción; lo que vestía en la cancha se convirtió en moneda de cambio para sostener a su familia.

Mientras el pequeño luchaba en terapia, el Mundial 2022 se desarrollaba en otro continente. Paraguay no logró clasificar, pero Gill lo siguió desde un teléfono averiado, sin saldo, conectado a la señal que le prestaba el padre de otro bebé internado en la misma sala.

La esposa del portero lo recordó con exactitud: lo describió “sudado, devastado, mal”, viendo el torneo desde esa pantalla prestada, con su hijo hospitalizado y el sueño de llegar a un Mundial como una meta todavía remota. Cuatro años después, ese mismo hombre atajó dos penales para eliminar a Alemania.

“Tanta fue nuestra tristeza que lo que hoy estamos viviendo pedimos orando y llorando a Dios y él nos cumplió”, escribió Melissa en Instagram, en un mensaje posterior a la actuación de su marido. Las críticas también tuvieron su lugar: “Después de tantas críticas y mensajes malos que recibimos tanto él como yo, hoy estamos viviendo esta felicidad”, señaló. Gill había sido cuestionado por su rendimiento en el debut de Paraguay ante Estados Unidos en el torneo.

El guardameta vendió su camiseta de la selección Sub 20, sus botines y otras prendas del club para cubrir los gastos médicos de su hijo, Lautaro Daniel, cuando fue internado en terapia intensiva
El guardameta vendió su camiseta de la selección Sub 20, sus botines y otras prendas del club para cubrir los gastos médicos de su hijo, Lautaro Daniel, cuando fue internado en terapia intensiva

El camino del arquero hasta ese partido tuvo varias etapas. Llegó al “Ciclón” desde el club paraguayo Sportivo San Lorenzo, donde llamó la atención del técnico Leandro “Pipi” Romagnoli por sus cualidades bajo los tres palos.

Una serie de lesiones en el plantel le abrió las puertas del primer equipo, y en la pretemporada de 2025 se ganó la confianza de Miguel Ángel Russo. El club invirtió 500.000 dólares por el 50% de su ficha. Desde entonces, su rendimiento constante captó la mirada del seleccionador Gustavo Alfaro, quien lo convocó para las Eliminatorias Sudamericanas y finalmente lo llevó al Mundial.

Ante los alemanes, el empate de Kai Havertz igualó el tanto inicial de Julio Enciso y forzó los penales. Allí, Gill detuvo los disparos de Havertz y Nick Woltemade. “Es una emoción inmensa. Gracias a Dios pude atajar dos penales y conseguir la clasificación. Es un privilegio ya que eliminamos a un campeón”, declaró el arquero tras el encuentro. También dedicó la actuación a un sobrino internado, a quien le había prometido que si destacaba, el triunfo sería para él.

Su esposa cerró su mensaje en redes con una frase dirigida a su marido: “Ojalá el mundo entero sepa el gran corazón que tenés y las ganas que tenés de seguir creciendo. Tu hijo y yo te amamos y estamos orgullosos de vos”.

Fuente: Infobae

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