El explorador robótico Perseverance, perteneciente a la NASA, alcanzó una marca histórica en Marte el pasado 14 de junio al completar un trayecto de 42,195 kilómetros. Esta distancia, equivalente a una maratón, resume el progreso de una misión que tiene como objetivo principal encontrar rastros de vida antigua y recolectar muestras que podrían ser traídas de regreso a la Tierra en el futuro.
La cifra cobra una dimensión especial al compararse con antecedentes de la exploración robótica en el planeta rojo. Mientras que Perseverance logró esa distancia en un lapso de cinco años y cuatro meses, el anterior récord para alcanzar el mismo kilometraje correspondía al rover Opportunity, que requirió 11 años y dos meses para completar un recorrido similar.
Este avance se da en un entorno donde el desplazamiento es extremadamente lento y lleno de desafíos. Perseverance se desplaza sobre una superficie llena de obstáculos, opera mediante control remoto, cuenta con recursos energéticos limitados y, en las condiciones más favorables, apenas alcanza una velocidad máxima de 0,1 kilómetros por hora.

La imagen orbital capturó al rover y las marcas de su recorrido
La fotografía que evidenció este hito no fue tomada desde el suelo marciano, sino desde la órbita del planeta. El Mars Reconnaissance Orbiter logró captar a Perseverance como un pequeño punto de color verde el 13 de junio de 2026, apenas un día antes de que el explorador robótico alcanzara la distancia equivalente a una maratón.
En la imagen obtenida mediante la cámara HiRISE también se pueden observar las huellas que el rover ha dejado sobre el terreno marciano. En ese instante, el vehículo se encontraba en una zona ubicada al oeste del cráter Jezero, una región que el equipo científico ha denominado “Arbot”.
Esta toma desde el espacio proporcionó una perspectiva que las cámaras de navegación del rover no pueden ofrecer. Desde una altitud de cientos de kilómetros, el rastro del recorrido se manifiesta como una línea tenue que revela rodeos, desvíos y correcciones de rumbo realizadas para sortear obstáculos en el terreno.
En este tipo de registros orbitales, la distancia recorrida no se limita a una simple cifra acumulada. También queda plasmada como una marca física del camino elegido sobre una superficie irregular y desafiante.
El desplazamiento del explorador robótico
Perseverance forma parte de la misión Mars 2020 de la NASA y recorre la superficie de Marte con el propósito de buscar indicios de vida microbiana antigua, así como para proporcionar información sobre la habitabilidad que el planeta pudo haber tenido en el pasado. Este objetivo es el que explica tanto su avance como las pausas y las decisiones sobre la ruta a seguir.

Dentro de estas tareas, el vehículo se dedica a recolectar muestras de roca y regolito marciano, descritos como roca y suelo fracturados, con la mira puesta en una misión futura que pueda transportar estos materiales a la Tierra para un análisis mucho más detallado.
La agencia espacial estadounidense presenta a Perseverance como la primera fase de un ambicioso plan de viaje de ida y vuelta para traer muestras marcianas a nuestro planeta. El rover despegó el 30 de julio de 2020 y aterrizó en Marte el 18 de febrero de 2021.
En la práctica, el ritmo de avance del explorador no depende únicamente de su potencia motriz ni de su sistema de tracción. También influyen las decisiones diarias sobre la dirección a seguir, los trayectos que se deben evitar y las detenciones que se justifican por su valor científico.
El desplazamiento responde a un esquema de trabajo muy preciso: documentar el entorno, seleccionar objetivos de interés y mantener una rutina de recolección de datos sin poner en riesgo la seguridad del vehículo. Cada tramo recorrido se integra, de esta manera, a un mapa científico que está en constante construcción.
La NASA también señaló que Perseverance y el rover Curiosity operan en regiones distintas de Marte, separadas por aproximadamente 3.700 kilómetros, pero que en conjunto están cubriendo miles de millones de años de la historia del planeta rojo.
Sus investigaciones buscan comprender cómo se formó Marte, cómo pasó de ser un entorno más húmedo y cálido a su estado actual, y si alguna vez albergó vida microbiana antigua. En este contexto, el kilometraje acumulado por el rover no expresa solo una distancia: permite comparar áreas geológicas, conectar hallazgos y aportar contexto a los materiales que guarda como muestras.
El orbitador que fotografió a Perseverance también cumple una misión científica propia. El Mars Reconnaissance Orbiter busca evidencias de que el agua persistió durante largos períodos sobre la superficie marciana.
Fuente: Infobae