“No sabemos si yo estaré vivo el año que viene; no hay un día prometido”, afirmó Oliver Tree días antes de su trágica muerte. Y añadió: “Vivir intensamente es una elección personal”.
El músico y productor estadounidense, famoso por su estilo ecléctico y el fuerte vínculo con su audiencia, perdió la vida a los 32 años en un accidente de helicóptero ocurrido en Brasil el 14 de junio. Su repentina partida causó conmoción en la escena musical internacional.
La fragilidad de la existencia
“No sabemos si yo estaré vivo el año que viene; no hay un día prometido”
“Vivir intensamente es una elección personal”

En una entrevista difundida el 29 de junio en The Really Good Podcast, Oliver Tree meditó sobre la incertidumbre del porvenir. Expresó que nadie tiene garantizado un día más de existencia, idea que compartió al hablar de su relación con la familia y el paso del tiempo. El artista reconoció que, con los años, había aprendido a priorizar los vínculos familiares por encima de los logros profesionales o materiales.
Durante la charla con la presentadora Bobbi Althoff, Tree mencionó que sus padres solían advertirle sobre los riesgos de su estilo de vida. Esas advertencias, lejos de apartarlo de la aventura, reforzaron su convencimiento de que vivir intensamente era una decisión personal.
Una vida marcada por la aventura
El intérprete se describió como alguien que buscaba experiencias fuera de lo común. Relató que en los últimos años había residido en condiciones extremas, como chozas de excremento en África y casas de barro en Irak.

Estas vivencias no obedecían solo a una curiosidad artística, sino también a una necesidad personal de explorar el mundo desde perspectivas poco convencionales.
Entre sus proyectos futuros figuraba un viaje junto a un amigo por países como Turkmenistán, Irak y Siria. Tree consideraba que este tipo de travesías le permitían conocer de cerca la realidad de otras personas y desafiar sus propios límites.
Confianza y conexión humana
El contacto con culturas diferentes impactó profundamente su visión de la humanidad. Tree contó que esas experiencias fortalecieron su confianza en los demás. El músico describió instantes en los que se apoyaba ciegamente en personas desconocidas y sentía una conexión genuina y desinteresada.

Para él, la posibilidad de establecer lazos auténticos en situaciones adversas era una de las mayores enseñanzas de sus viajes. A través de estos relatos, resaltó la importancia de la solidaridad y el apoyo humano en contextos donde la vulnerabilidad es inevitable.
El accidente en Brasil y la investigación
El accidente de helicóptero que acabó con la vida de Oliver Tree ocurrió en el estado de Río de Janeiro.
Junto a él viajaban otras cinco personas: el productor argentino Lucas Vignale, el influencer y youtuber argentino Gaspar Prim (conocido como Gaspi), Lucas Brito Chaves y los pilotos Alexandre Souza y Charles Marsillac. Todos fallecieron en el siniestro.

Las autoridades brasileñas confirmaron el accidente y llevan a cabo una investigación para esclarecer sus causas. Se realizaron peritajes forenses en el lugar y los cuerpos de las víctimas fueron sometidos a exámenes para su identificación. El informe definitivo está pendiente de los organismos de seguridad aérea.
Fundación y preservación del legado
Tras su deceso, el equipo del artista informó que el cuerpo de Oliver Tree fue trasladado a California. Además, anunció la creación de una fundación en honor al músico, proyecto que estaba contemplado en su testamento.

La fundación buscará preservar el legado artístico y humano de Oliver Tree, impulsando iniciativas alineadas con sus valores y su espíritu de comunidad. De esta manera, su entorno pretende extender la huella positiva que el artista dejó tanto en la música como en la vida de quienes lo conocieron.
Fuente: Infobae