Las alertas del teléfono fragmentan la atención, incrementan los niveles de estrés y afectan el rendimiento laboral. En Australia, la distracción provocada por el celular causa 29 fallecimientos anuales en carreteras, según reportó el sitio Medical Xpress.
Una persona adulta recibe en promedio 46 notificaciones push diarias en su smartphone. Durante las horas de vigilia, esto representa una interrupción cada 20 minutos.
La causa radica en el funcionamiento de la atención selectiva: una red de regiones cerebrales decide qué información priorizar y cuál descartar. Este sistema balancea las metas personales con los estímulos del entorno; así, eventos imprevistos o urgentes pueden desviar el foco de la tarea principal.
El portal ilustró el fenómeno con un ejemplo sencillo: cuando alguien recoge bayas y escucha el crujir de hojas, ese sonido puede desviar su atención ante una posible amenaza inmediata.

Por qué el cerebro sucumbe a las alertas
En el contexto actual, ese mismo mecanismo puede ser secuestrado por estímulos mucho menos relevantes, como el pitido de una nueva solicitud de amistad. Las plataformas digitales están diseñadas para capturar y retener la atención de forma inmediata, activando los circuitos cerebrales de recompensa y motivación.
Esto explica por qué es más difícil resistir distracciones que ofrecen alguna gratificación, como un “me gusta” en una publicación, y por qué cuesta mantener tareas que requieren concentración prolongada.
Investigaciones señalan que las interrupciones frecuentes no reducen la capacidad básica de concentrarse, sino que aumentan la frecuencia con que las personas cambian de actividad. Ese salto constante entre tareas desgasta el enfoque.
Los científicos también cuestionaron la multitarea. La atención es limitada y no permite procesar simultáneamente todo lo que ocurre cuando dos tareas demandan esfuerzo. Lo que comúnmente se llama multitarea es, en realidad, alternancia de tareas: un cambio rápido entre una y otra, no una ejecución paralela. La evidencia indica que ese cambio perjudica el rendimiento en una o ambas actividades, incluso en tareas familiares.

Cómo gestionar el celular para mejorar el foco
La capacidad de prestar atención depende de factores como la calidad del sueño o condiciones de salud como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. No obstante, el portal afirmó que es posible fortalecer los “músculos” de la atención con pequeños ajustes cotidianos.
Una medida directa es limitar las distracciones del dispositivo. Se pueden usar modos de concentración en el teléfono, que filtran interrupciones y reducen alertas, especialmente durante el trabajo o la conducción.
Otra opción es desactivar todas las notificaciones de las aplicaciones y establecer horarios específicos para revisarlas. Por ejemplo, el portal sugirió dedicarles 10 minutos antes del almuerzo y emplear temporizadores para respetar ese límite. También recomendó los temporizadores Pomodoro, que dividen el trabajo en bloques de 25 minutos de concentración seguidos de pausas de 5 minutos. Este esquema ayuda a estructurar períodos breves de atención sostenida.
Las aplicaciones que registran el tiempo de pantalla pueden ser útiles, aunque se aconseja evitar aquellas que convierten la reducción en un juego, ya que esas funciones lúdicas también buscan captar la atención. En su lugar, se recomiendan herramientas que desalienten el uso y ofrezcan datos para revisar los hábitos digitales.

Más allá del móvil: hábitos que sostienen la atención
Otra forma de fortalecer la atención es mediante actividades que exigen concentración sostenida. La evidencia indica que cambiar de tarea constantemente debilita el foco, por lo que conviene priorizar prácticas inmersivas.
Entre ellas destacan tocar un instrumento musical y practicar deporte competitivo varias veces por semana. Estas actividades mejoran la capacidad de atención porque obligan a mantener el foco por más tiempo para alcanzar un objetivo concreto.
Además, estudios muestran que las personas que evitan usar dispositivos antes de dormir y los mantienen fuera del dormitorio descansan mejor. Esos hábitos también pueden mejorar la concentración al día siguiente.
El portal agregó una pauta final: cuando surja un momento libre, no tomar el dispositivo de inmediato. Detenerse regularmente y permitir que la mente divague ayuda al cerebro a procesar información y crear nuevas conexiones entre conceptos y experiencias. Ese espacio mental también da lugar a la creatividad.
Fuente: Infobae