La clasificación marroquí a la siguiente ronda no fue obra del azar, sino de un nombre propio: Bono. El arquero del Al-Hilal se erigió como la figura determinante cuando el encuentro ante Países Bajos se definió desde los once metros. Tras un empate que se mantuvo durante los 90 minutos reglamentarios y una prórroga que no logró romper la igualdad, Bono se puso el traje de salvador y atajó el disparo decisivo, dejando a los neerlandeses sin posibilidad de avanzar.
El duelo entre Marruecos y Países Bajos estuvo marcado por un equilibrio absoluto, al menos en el marcador. Gakpo adelantó a los naranjas en el minuto 72, pero cuando todo parecía sentenciado, Diop igualó en el tiempo extra. Ni la prórroga alteró el empate, a pesar de que las estadísticas favorecían a los africanos. Los neerlandeses, conscientes del peligro que representaba el guardameta rival, buscaron evitar los penaltis, pero no lo consiguieron.
Se dice que la tanda de penaltis es pura casualidad, destino o suerte. Sin embargo, con Bono bajo los tres palos, esa creencia se desvanece. La serie fue caótica, agonizante y atípica: un autogol de Verbruggen, tres remates al poste y una parada que quedará en la memoria. Saibari fue el encargado de transformar el lanzamiento definitivo para certificar el pase marroquí. La balanza ya estaba inclinada a favor de Marruecos, y especialmente de Bono.

Bono, un especialista en penaltis
Que Bono detuviera uno de los disparos neerlandeses no fue una sorpresa. El portero del Al-Hilal es reconocido como uno de los mejores del mundo en esta faceta, y los números lo respaldan: ha ganado 5 de las 7 tandas de penaltis en las que ha participado. Además, en lanzamientos durante partidos regulares, ha detenido 10 de 57 disparos, lo que representa un 17,5% de efectividad. Ese porcentaje solo es superado por Diego Alves, considerado el rey de los penaltis con un 23%.
No es la primera vez que el guardameta marroquí se agiganta bajo palos en una tanda decisiva. Ya lo hizo ante España en el Mundial de Qatar 2022, donde atajó dos de los tres penaltis que le lanzaron. La clasificación actual no fue fruto del azar: Bono es un seguro de vida atrás, especialmente cuando el partido se define desde los once metros. En ese escenario, se siente cómodo, confía en su instinto y responde con intervenciones clave cuando todo un país lo observa.
Ante Países Bajos lo volvió a demostrar. Se echó la portería a la espalda, se hizo grande y, con su juego mental, provocó que dos jugadores neerlandeses fallaran sus disparos. Con tres lanzamientos anulados, solo faltaba que los futbolistas marroquíes cumplieran su parte. Saibari no falló el penalti definitivo, asegurando el boleto a octavos de final para Marruecos.
Fuente: Infobae