
La fiebre del Mundial 2026 no solo se vive en las calles con cánticos y banderas, sino también en los bolsillos de los aficionados colombianos que han hecho enormes sacrificios para estar cerca de su selección. El creador de contenido conocido como El Brayan salió a las calles de México para preguntar directamente a los hinchas cuánto dinero desembolsaron por sus boletos, y las respuestas dejaron al descubierto una realidad llena de contrastes, donde algunos gastaron fortunas y otros lograron entradas por montos simbólicos.
Las cifras obtenidas por El Brayan evidencian desde precios accesibles hasta sumas que equivalen al presupuesto de un semestre universitario o incluso la venta de un vehículo. “Treinta millones de pesos”, confesó un aficionado, mientras otros mencionaron montos como “seis mil” o “dos mil”. Uno de los entrevistados relató: “Me tocó vender el Spark”, en referencia a su automóvil, para poder costear la entrada al estadio donde Colombia enfrentó a Portugal.
“Me gasté lo del semestre de la universidad. Como dos mil quinientos”, declaró otro hincha, dejando claro que el amor por la camiseta supera cualquier cálculo financiero.
Estrategias y contrastes entre los aficionados
Las formas de obtener las boletas también fueron variadas. Mientras algunos recurrieron a sus ahorros o incluso a créditos personales, otros aprovecharon contactos o circunstancias especiales. “Dos mil trescientos dólares”, dijo una aficionada que justificó el gasto porque el partido coincidió con su cumpleaños, y sentenció: “Vale toda la pena”. En el otro extremo, un entrevistado declaró haber pagado “425.000.000 pesos colombianos”, pero aclaró que consiguió la entrada a través de un amigo. Una voz femenina, por su parte, mencionó haber pagado “Veinte lucas y un polvo”, en una respuesta que generó risas entre los presentes.
- Hinchas con presupuestos elevados: Pagaron hasta 30 millones de pesos colombianos o más de 2.000 dólares.
- Hinchas con presupuestos ajustados: Algunos lograron boletas por 2.000 o 6.000 pesos, mientras otros ni siquiera pagaron.
- Casos de trueque o regalos: Un aficionado confesó que su entrada fue un obsequio de un amigo, lo que provocó la reacción jocosa de El Brayan: “Amigo. Preséntelo”.
Este reporte callejero, realizado en México donde residen miles de colombianos, refleja la diversidad de realidades económicas dentro de la diáspora colombiana y cómo el fútbol sigue siendo un imán capaz de movilizar grandes sumas de dinero, incluso a costa de deudas o sacrificios personales. El Brayan concluyó que, sin importar el monto, la pasión por la selección colombiana no tiene precio.
Fuente: Infobae