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JetBlue reporta posible choque con dron al aterrizar en JFK

Un posible choque entre un avión de JetBlue y un dron ha reavivado el debate sobre la seguridad en las aproximaciones a los grandes aeropuertos de Estados Unidos. El vuelo 948 de JetBlue, procedente de Las Vegas, reportó el lunes por la mañana un incidente que podría establecer un nuevo precedente en el control de aeronaves no tripuladas cerca del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York.

Según la información disponible, el episodio ocurrió alrededor de las 7:15 de la mañana, cuando el avión realizaba la maniobra final de aterrizaje. El piloto comunicó a la torre de control que su aeronave habría sido impactada por un dron a una altitud aproximada de 900 metros. El hecho de que ocurriera en la fase final de aproximación, en uno de los aeropuertos más transitados del mundo, resalta la vulnerabilidad de la aviación comercial frente a la proliferación de drones de uso civil.

La secuencia de comunicaciones entre el piloto y la torre de control quedó registrada en los audios del control de tráfico aéreo. El piloto expresó:

“Recordemos rápidamente que no pude comunicarme con el control de aproximación, pero chocamos con un dron allí atrás durante el giro”.

La respuesta del controlador fue inmediata:

“¿Dijiste que chocaste?”

, consultó en busca de confirmación. El piloto reiteró:

“Sí, nos impactó justo encima de la cabina”.

El incidente ocurrió alrededor de las 7:15, cuando el avión de JetBlue hacía la aproximación final al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (REUTERS/Mike Blake/File Photo)

Esta interacción directa entre la tripulación y los controladores evidencia la preocupación del sector por la presencia de objetos no identificados en rutas reservadas a la aviación regular. El piloto no solo notificó el incidente, sino que describió el lugar exacto del impacto, lo que facilitó la posterior inspección y las medidas de seguridad adoptadas por la aerolínea y las autoridades aeroportuarias.

A pesar del susto, el desenlace fue favorable. El avión aterrizó sin incidentes en el JFK y, según informaron JetBlue y la Administración Federal de Aviación (FAA), todos los pasajeros desembarcaron con normalidad. La revisión técnica posterior no detectó daños en la aeronave. Tanto la compañía aérea como la FAA anunciaron su colaboración en la investigación para esclarecer los hechos y determinar el origen del dron involucrado.

El caso ha puesto en primer plano la opinión de especialistas en seguridad aérea. El experto en aviación Pete Trabucco advirtió sobre los riesgos asociados a este tipo de colisiones. Aunque en esta ocasión el avión resultó ileso, Trabucco señaló:

“Si el dron hubiera impactado contra un motor, la historia podría haber sido muy diferente”.

Comparó la situación con el choque de un ave:

“El motor quedará inutilizado”

, enfatizó el especialista, subrayando la potencial gravedad de estos accidentes para la integridad del vuelo y la seguridad de los pasajeros.

El incidente del JetBlue no fue el único registrado esa jornada en el JFK. Horas más tarde, un piloto de helicóptero reportó la presencia de un avión teledirigido cerca de su aparato mientras sobrevolaba la zona de Floyd Bennett. El piloto comunicó:

“Casi choco con un avión de radiocontrol gigantesco justo ahí”

, dejando constancia de la frecuencia con la que estos episodios se están produciendo en el área metropolitana de Nueva York.

La FAA y JetBlue colaboran en una investigación para determinar el origen del dron involucrado en el incidente aéreo

La problemática se amplifica al considerar los antecedentes recientes. El viernes anterior, un piloto de United Airlines notificó que su vuelo estuvo a punto de colisionar con un dron durante la aproximación al Aeropuerto Internacional Newark Liberty. Estos sucesos, repetidos en pocos días, ilustran la dificultad que enfrentan las autoridades para controlar la circulación de drones en espacios aéreos críticos.

La perspectiva de los operadores profesionales de drones añade un matiz adicional al debate. Edward Kostakis, cofundador y jefe de operaciones aéreas de Xizmo Media, empresa de Brooklyn dedicada a la cinematografía con drones, destacó que muchos usuarios no comprenden la magnitud de la responsabilidad que implica volar estos aparatos. Kostakis afirmó:

“La gente simplemente saca su dron y no se mete de lleno en los detalles de lo que significa poder volar uno de estos aparatos”.

Según su visión, la reciente liberalización de ciertos controles mediante actualizaciones de software ha dado a los pilotos de drones más libertad en el aire, lo que incrementa los riesgos. Kostakis sugirió que los fabricantes deberían reinstalar funciones de seguridad deshabilitadas en sus aplicaciones para limitar la operación en zonas restringidas.

En el terreno legal, la normativa es clara y las consecuencias pueden ser severas. Volar un dron en el espacio aéreo restringido de la ciudad de Nueva York puede acarrear sanciones federales, estatales y locales que van desde USD 250 hasta USD 20.000 y, en casos graves, incluyen penas de prisión. El FBI informó que solo este mes se incautaron al menos 26 drones en eventos para aficionados de la Copa Mundial de la FIFA en Nueva York, y se confiscaron otros siete cerca del estadio MetLife. Las autoridades recuerdan que la FAA impone multas estrictas y que, en palabras de Trabucco:

“Algo así no debería volar a esa altura, punto final”.

Fuente: Infobae

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