Aunque no existen certezas, en la Confederación General del Trabajo (CGT) existen esperanzas de que el nombramiento de Diego Santilli como jefe de Gabinete pueda generar una oportunidad de diálogo con el Ejecutivo nacional. Sin embargo, los dirigentes sindicales aclaran que hasta el momento no ha habido ningún acercamiento con el funcionario y que la medida de fuerza anunciada la semana anterior es «irreversible». Dicho plan contempla paros sectoriales y rotativos de manera extendida.
Un líder del ala dialoguista de la CGT señaló a Infobae que la promoción del exministro del Interior «cambia la matriz más dura del Gobierno y abre la posibilidad de tener una conversación menos rígida y tirante». No obstante, advirtió:
“Tenemos nuestras reservas porque una sola persona no puede modificar el estilo (oficial)”.
¿Intentará Santilli pactar una tregua con la CGT? Fuentes cercanas al dirigente del PRO informaron a Infobae que ese asunto «no está en agenda» por el momento. La prioridad del nuevo jefe de Gabinete serían la reforma política, el pacto fiscal y la organización del equipo ministerial. Sin embargo, estimaron que «se va a meter» para tratar de desactivar la tensión con los sindicatos.

En la CGT recuerdan que Santilli ya había mostrado una postura conciliadora frente a los líderes gremiales durante la conferencia industrial de la UIA en noviembre pasado. En esa ocasión, conversó con los cotitulares cegetistas Cristian Jerónimo (Sindicato del Vidrio) y Jorge Sola (Seguros), e insistió en que el Gobierno los convocaría para discutir la reforma laboral y que no dieran crédito a los rumores, pues existía voluntad de alcanzar un entendimiento.
“El Colo tenía cierto margen de maniobra dentro del Gobierno, pero siempre bajo el ala de Martín y Lule Menem”, agregó el dirigente cegetista, refiriéndose al papel negociador del nuevo jefe de Gabinete antes de que la reforma laboral pasara al Senado, donde se introdujeron modificaciones solicitadas por la central obrera.
Las modificaciones otorgadas por el Ejecutivo sumaron 28 respecto al texto original y posibilitaron la aprobación en la Cámara Alta. Entre ellas destacan: la continuidad de las cuotas solidarias, que sostienen financieramente a los sindicatos mediante aportes obligatorios acordados en los convenios colectivos, con una duración de 2 años y un límite del 2% de los salarios; y la eliminación del artículo que reducía las contribuciones patronales destinadas a las obras sociales.

Durante este proceso legislativo, en la CGT reconocen que, aparte de Santilli, también Martín y Lule Menem, Santiago Caputo y la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, desempeñaron un rol fundamental para moderar el proyecto oficial de acuerdo a los pedidos sindicales.
En noviembre, el ala dialoguista de la CGT perdió un vínculo fundamental con la Casa Rosada tras la renuncia de Guillermo Francos a la Jefatura de Gabinete, quien fue sustituido por Manuel Adorni, cercano a Karina Milei y con una postura rígida frente a los gremios.
Por ello, en la central obrera confían en que se restablezca un canal de comunicación más fluido con el Ejecutivo mediante Santilli, quien podría fortalecer el vínculo ya existente con los Menem y el asesor presidencial Santiago Caputo.

El vínculo entre el Gobierno nacional y el sindicalismo atraviesa su peor etapa. De acuerdo a la CGT, el decreto reglamentario de la Ley 27.802 de Modernización Laboral supera en dureza a la propia norma en aspectos como las limitaciones a la negociación colectiva, el fomento de sindicatos de empresa y las restricciones a la actividad de los delegados gremiales.
La central obrera presentó una denuncia contra el Gobierno ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por violación de derechos laborales durante la última conferencia en Ginebra, Suiza. Además, la semana pasada, tal como adelantó Infobae, la CGT resolvió implementar un plan de protestas con paros sectoriales y rotativos durante un período prolongado, que culminaría con un paro general, bajo un modelo conocido como «protestas a la francesa».
El método escogido por la CGT se asemeja al utilizado por los sindicatos de Francia en 2023 contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron. En lugar de paralizar todo el país durante semanas, los gremios franceses organizaban paros por sectores de manera escalonada. Por ejemplo, una semana detenían trenes, energía y refinerías; la siguiente, recolección de residuos, educación y transporte urbano. Así, cada siete días se alternaban distintas actividades, acompañadas de movilizaciones diarias, hasta llegar a una huelga nacional que unió a todos los sindicatos.

Un plan de lucha de estas características podría desencadenar un conflicto abierto con el Gobierno, que ahora dispone de mayores instrumentos gracias a la Ley de Modernización Laboral para limitar las protestas. La norma reglamenta el derecho de huelga estableciendo servicios mínimos obligatorios del 50% y 75% en actividades definidas como “esenciales” y “trascendentales”, entre las que figuran transporte, salud y educación, con el objetivo de evitar la paralización total.
Diego Santilli mantiene antiguos lazos con los dirigentes sindicales desde sus tiempos en el peronismo, y los consolidó posteriormente cuando, ya en el PRO, se desempeñó como ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, donde forjó una estrecha relación con el Sindicato de Camioneros, y más tarde como vicejefe de gobierno porteño.
Actualmente, si bien su administración estará fuertemente determinada por las decisiones de los hermanos Milei, Santilli posee una reconocida impronta negociadora que podría contribuir a apaciguar la relación con la CGT, la cual sigue marcada por tensiones constantes.
Fuente: Infobae