Han pasado seis décadas desde que Clint Eastwood pisó territorio español para dar vida a una de las películas que cambiaría para siempre el género del western. El bueno, el feo y el malo no solo proyectó a su protagonista al estrellato internacional, sino que también quedó grabada en la memoria colectiva como un ícono del séptimo arte. Detrás de sus imágenes, sin embargo, se esconde una historia paralela fascinante que comenzó a escribirse en el cementerio de Sad Hill, el escenario del duelo final.
Con la inconfundible música de Ennio Morricone y la magistral dirección de Sergio Leone, la película llegaba a su clímax en un paraje que había sido construido apenas días antes por soldados españoles en un pueblo cercano a Burgos. “Pero se lo construyeron de verdad, con empedrado de verdad y con tumbas”, recuerda Luisa Cowell, coproductora del documental Desterrando Sad Hill, que narra los pormenores del rodaje.
En 1966, los parajes de Santo Domingo de Silos y otras localidades de la región se transformaron en el telón de fondo de las escenas más memorables del filme. Al pie de la peña del Carazo, el equipo instaló más de 5.000 tumbas, mientras que cientos de reclutas de la mili española, sin previo aviso, se convirtieron en extras y constructores: cada amanecer, un sargento les ordenaba ponerse los uniformes de unionistas y confederados y dirigirse al set.

Un actor ebrio y un poncho insoportable
La intervención del Ejército español fue determinante para Leone. Los soldados no solo aparecieron en pantalla, sino que también realizaron tareas fundamentales como la reconstrucción del célebre puente, tras varios intentos fallidos de demolición que obligaron a repetir la toma. Medio siglo después, la Asociación Cultural Sad Hill impulsó la restauración del cementerio, gracias a un crowdfunding internacional y el entusiasmo de cinéfilos de todo el mundo.
La convivencia entre el equipo de filmación y los habitantes de la zona dejó anécdotas imborrables. Lee Van Cleef, quien interpretó al ‘Malo’, era recordado por su carácter afable pero también por sus malos hábitos. Según relató el asistente de dirección Fabio Fava en una entrevista con El Español, Van Cleef llegó a rodar escenas bajo los efectos del alcohol: “El propio director estaba tan preocupado por el alcoholismo de Van Cleef que nos dijo que lo único que se le ocurría para parar aquello era invitar a su esposa al rodaje. Aquello fue mano de santo”.
Por su parte, Clint Eastwood nunca ocultó sus reparos sobre el rumbo de la llamada Trilogía del dólar, de la que El bueno, el feo y el malo sería la entrega final, después de Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio. “En la primera película fui el único protagonista. En la segunda lo compartí con otro actor. En esta tercera ya somos tres. ¿Qué haré en la próxima? ¿De séptimo de caballería?”, le decía a Leone. Años más tarde, el actor confesaría que el poncho que usó durante el rodaje “estaba realmente asqueroso”.

De la pantalla grande al mito eterno
La trama de El bueno, el feo y el malo gira en torno a tres pistoleros que buscan un tesoro enterrado en plena Guerra de Secesión. El personaje de Eastwood, conocido como el ‘Hombre sin nombre’, nunca recibe un nombre propio en pantalla, aunque sí apodos como ‘Rubio’ o ‘Manco’. No obstante, no necesita un nombre para pronunciar algunas de las frases más recordadas de la historia del cine: “Verás, en este mundo hay dos tipos de personas, amigo mío: los que tienen armas cargadas y los que cavan. Usted cava”.
El filme se convirtió en un éxito rotundo y pasó a ser un título de culto dentro del spaghetti western. Quentin Tarantino ha declarado que El bueno, el feo y el malo es “la película mejor dirigida de todos los tiempos”, mientras que Martin Scorsese la define como “una obra maestra”. Sin embargo, Eastwood terminó harto de trabajar con Leone, a quien acusaba de ser excesivamente perfeccionista e incluso obsesivo. Tras el rodaje, decidió rechazar el papel de Armónica en Hasta que llegó su hora. Leone eligió entonces a Charles Bronson, quien aceptó de inmediato y protagonizó una de las cintas más aclamadas del director italiano.
La banda sonora de Morricone para El bueno, el feo y el malo marcó un antes y un después en las películas del Oeste: el tema principal, que evoca el aullido de un coyote, asigna un instrumento musical a cada personaje. El álbum de la banda sonora permaneció en listas de éxitos durante más de un año, y canciones como El éxtasis del oro fueron reinterpretadas por grupos como Metallica.
60 aniversario: homenaje y celebración en Burgos
Al cumplirse seis décadas del estreno de El bueno, el feo y el malo, la Asociación Cultural Sad Hill ha organizado un calendario especial para conmemorar este aniversario en varios pueblos de Burgos. Entre el 23 y el 26 de julio, se llevarán a cabo exposiciones, proyecciones accesibles, visitas teatralizadas, conferencias y la presentación de un libro dedicado al filme.
La celebración incluirá una recreación del mítico duelo en el cementerio de Sad Hill, con la música interpretada en vivo por la banda Alfoz de Lara. También habrá una proyección al aire libre de El bueno, el feo y el malo en el campo de fútbol de Contreras, abierta a todo el público. La iniciativa busca rendir tributo no solo a la película, sino a todos los que participaron en su creación y a los rincones de España que, por unas semanas, se convirtieron en el corazón del western mundial.
Fuente: Infobae