‘La invitación’: el remake de ‘Sentimental’ que llega con Penélope Cruz y suena a los Oscar

Ya se proyectó en territorio estadounidense La invitación, la adaptación del largometraje español Sentimental, de Cesc Gay. Esta historia ha sido replicada en múltiples países hasta llegar a la versión que hoy genera expectativas como una de las revelaciones del año, bajo la dirección de Olivia Wilde.

La trama comienza con Joe y Angela, un matrimonio residente en San Francisco interpretado por Seth Rogen y la propia Olivia Wilde. La pareja decide invitar a cenar a sus vecinos Hawk y Pina, personajes encarnados por Edward Norton y Penélope Cruz. Lo que parece una velada habitual se transforma cuando la pareja del piso superior confiesa abiertamente que practica sexo en grupo y les propone a sus anfitriones unirse a un encuentro de cuatro personas.

El filme se presentó por primera vez el 25 de enero de 2026 en el Festival de Sundance, donde recibió una ovación de pie y desencadenó una intensa puja entre distribuidoras. Finalmente, A24 se adjudicó los derechos por 12 millones de dólares. Esta adquisición colocó a la cinta no solo entre las más comentadas del certamen, sino también como una posible contendiente en la carrera de premios.

El trabajo más sólido de Olivia Wilde

De acuerdo con la prensa estadounidense, Wilde ha logrado con esta obra su labor más consistente como directora y una de sus actuaciones más afinadas. El guion, creado por Rashida Jones y Will McCormack, estructura la historia como una comedia de modales que deriva en una comedia de errores, con diálogos superpuestos, reproches domésticos y una exposición progresiva de las fisuras de cada pareja.

Según IndieWire, la película se abre con una cita de Oscar Wilde:

“Uno debería estar siempre enamorado. Esa es la razón por la que nunca debería casarse”.

Desde ese punto, presenta a Joe como un profesor de música sumido en una rutina amarga, incapaz incluso de plegar su bicicleta al entrar a clase, y a Angela como una mujer ansiosa que concentra toda su energía en preparar una cena excepcional en el departamento que comparten.

La publicación describe ese departamento como un escenario determinante: amplio, con una distribución ligeramente desequilibrada y preparado por Angela con un cuidado casi obsesivo. Para la cena ha adquirido una alfombra nueva, al menos seis variedades de queso y se ha puesto a preparar un suflé, mientras Joe ni siquiera ha llevado vino al llegar a casa.

En Variety, Owen Gleiberman sitúa el núcleo de la historia en la dinámica de ese matrimonio, que discute por cualquier detalle: un pepinillo del aperitivo, la alfombra recién comprada, la bicicleta plegable, la botella de vino ausente o si ella le había avisado antes de la visita. Joe fue músico de indie rock y ahora es profesor asociado en un conservatorio cerca de Berkeley; Angela estudió arte, pero no continuó esa vocación, excepto en la forma en que ha amueblado y renovado la vivienda.

Edward Norton y Penélope Cruz en 'La invitación' (A24)

El mismo medio agrega un dato de contexto familiar: ambos tienen una hija de 12 años, ausente esa noche porque está en una fiesta de pijamas. Joe, además, vive en un piso heredado de sus padres, una circunstancia que intensifica su sensación de fracaso, al igual que su carrera musical truncada tras un único disco con un pequeño éxito.

Una comedia sobre parejas cruzadas

La comparación más recurrente entre los críticos ha sido con ¿Quién teme a Virginia Woolf?. Variety la plantea como una mezcla de ese clásico con el Woody Allen de Maridos y mujeres, mientras The Guardian menciona una noche que Edward Albee aprobaría. La referencia no se limita al choque verbal entre dos parejas: también apunta a una estructura donde la cortesía inicial se desmorona y da paso a la humillación, la atracción cruzada y un juego de la verdad cada vez más incontrolable.

Cuando llegan Hawk y Pina, el equilibrio se rompe. Él es un bombero retirado; ella, una psicoterapeuta y sexóloga nacida en España. Joe y Angela ya los conocen de oídas, o más bien de techo: el sexo ruidoso de sus vecinos ha sido motivo de conflicto entre ambos, porque él quiere quejarse y ella teme mencionarlo.

Olivia Wilde y Seth Rogen en 'La Invitatión'

La revelación de esa vida sexual no se presenta como una simple broma. Variety destaca que Pina y Hawk explican por iniciativa propia por qué hacen tanto ruido y terminan verbalizando la invitación central de la película: si Joe y Angela querrían participar en un encuentro sexual con ellos. Para ese crítico, la película convierte esa propuesta en una exploración de deseo, soledad, posibilidad y desgaste, sin reducirla a una broma ni resolverla de manera simplista.

IndieWire subraya cómo Wilde divide después a las dos parejas y vuelve a reagruparlas para mostrar facetas distintas de cada personaje. Angela encuentra con Hawk una química inesperada a partir de un interés compartido por las alfombras, convertido en chiste recurrente, mientras la ira desconcertada de Joe se suaviza con la presencia de Pina, con la que incluso comparte un porro en un momento de la noche.

Rodada en 35 mm en una casa

En ese juego de contrastes también influye el trabajo técnico. The Guardian resalta que Wilde ha filmado en 35 mm y ha reunido a colaboradores como Dev Hynes en la música, Arianne Phillips en vestuario, Yorgos Mavropsaridis en montaje y Adam Newport-Berra en fotografía. IndieWire añade que el vestuario enfrenta visualmente a las dos parejas y que la cámara compone encuadres que extraen nuevas tensiones de un único espacio.

Ese espacio es crucial hasta el punto de que Variety lo considera un quinto personaje. El mismo medio, en su análisis sobre la temporada de premios, señala que la diseñadora de producción Jade Healy construyó un apartamento de San Francisco pensado para funcionar dramáticamente dentro del conjunto. El artículo apunta además que Mavropsaridis y Anthony Boys imprimen a la película su ritmo cómico y su brusca oscilación emocional.

Esta imagen, difundida por A24, muestra —de izquierda a derecha— a Olivia Wilde, Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton en una escena de 'La invitación' (A24 via AP)

La valoración crítica no es unánime en todos los aspectos. IndieWire considera que el tercer acto pierde algo de pulso al cambiar parte del humor por emociones más oscuras y un pequeño giro de misterio en torno a Hawk y Pina. The Guardian, en cambio, sostiene que Wilde resuelve bien ese descenso tonal y remata con una escena final “delicadamente triste” que puso en pie al público de Sundance.

En conjunto, las reseñas convergen en una misma idea: La invitación funciona como una comedia para adultos poco habitual en el cine estadounidense reciente, apoyada en un reparto de cuatro intérpretes sin puntos débiles. Para Variety, esa combinación de control formal, escritura afilada y recepción en Sundance justifica que A24 la trate como una candidata seria de cara a los Oscar.

Fuente: Infobae

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