En España, los perros son la mascota por excelencia. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), hay aproximadamente 7 millones de perros en el país. Sin embargo, muchas personas no saben cómo educar correctamente a sus mascotas, lo que genera dificultades en la convivencia. El adiestrador canino Alan Peiró, conocido en TikTok como @adiestramiento_n.humedas, aborda este problema y ofrece estrategias innovadoras.
Peiró sostiene que no todos los perros aprenden de la misma forma ni responden igual a los métodos tradicionales basados en la repetición. Por eso, enfatiza que un buen profesional debe adaptar la técnica a cada animal, en lugar de aplicar un sistema único de enseñanza.
La importancia de adaptar el método
Una de las estrategias que destaca es el aprendizaje por imitación. En este enfoque, algunos perros pueden aprender observando a otros que ya han interiorizado ciertas conductas. Para que funcione, es esencial contar con un perro equilibrado, de buen carácter y que sirva como modelo.
Peiró pone como ejemplo a su perra Mace, a quien utiliza en sesiones de adiestramiento cuando otro can tiene dificultades para ejecutar una orden, como tumbarse. En estas sesiones, trabaja con ambos animales simultáneamente: le pide el ejercicio a Mace, la recompensa cuando lo realiza correctamente y permite que el otro perro observe. De esta manera, el perro en aprendizaje puede imitar la conducta sin necesidad de repetir la orden. Según el adiestrador, esto es aprendizaje social, una técnica que a menudo resulta más eficaz que la repetición tradicional.
Claves del aprendizaje social en perros
Más allá de las técnicas, el adiestramiento canino actual se enfoca en comprender cómo procesan la información los perros y qué factores influyen en su capacidad de aprendizaje. El entorno juega un papel crucial: el nivel de estrés, la motivación del animal e incluso la presencia de distracciones pueden condicionar el resultado de una sesión de entrenamiento.
Otro aspecto relevante es el refuerzo positivo, que sigue siendo una de las herramientas más eficaces para consolidar conductas. Premiar los comportamientos adecuados ayuda a que el perro asocie la acción con una consecuencia agradable, lo que incrementa la probabilidad de que la repita en el futuro.
También es importante la consistencia en las señales que utiliza el guía. Los cambios constantes en órdenes, gestos o recompensas pueden generar confusión y ralentizar el proceso de aprendizaje. Por ello, muchos profesionales insisten en mantener una comunicación clara y estable con el animal.
Además, cada perro presenta un ritmo de aprendizaje distinto. La edad, la experiencia previa o incluso la personalidad influyen en cómo asimila nuevas órdenes. Por este motivo, los programas de educación canina más efectivos son aquellos que se adaptan de forma individualizada, combinando diferentes técnicas según las necesidades de cada caso y buscando siempre reforzar la confianza entre el perro y su guía.
Fuente: Infobae