La investigación contra una organización narco internacional con base en Argentina, específicamente en el barrio porteño de Palermo, sumó nuevas pruebas en los últimos días. Junto a los franceses Ahmed Adda Belkocir y Isaac Ben Daoude, extraditados desde Uruguay, llegaron al país sus teléfonos celulares y los chips que utilizaron durante su estadía.
Los investigadores creen que estos dispositivos permitirán desentrañar otros eslabones de la red dedicada al tráfico de cocaína de alta pureza hacia Europa, oculta en encomiendas y marcada con el logo de un escorpión en bajorrelieve. Se busca identificar a financistas, lavadores de dinero y receptores de la droga.
El caso está a cargo del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°6, bajo la titularidad de Marcelo Aguinsky, con la secretaría N° 12 de Guillermo Brugo. La trama comenzó el 9 de abril de este año, cuando Belkocir y Daoude ingresaron al país y se alojaron en un departamento temporal en el quinto piso de una torre de lujo en Palermo Hollywood, sobre la avenida Juan B. Justo.
Los franceses se encargaban de la logística de los envíos, usando empresas de courier para enviar la droga oculta a Francia, donde sería distribuida para la temporada de verano, según fuentes judiciales.
El 24 de abril, ARCA-Aduana detectó el primer envío: una caja plástica con una sustancia pastosa que contenía 11 paquetes de cocaína, casi 12 kilos, en el sector Courier de exportación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza.
Tres días después, el 27 de abril, dentro de un compresor de aire hallaron otros 11 paquetes con un peso similar. Ambos envíos compartían el método de ocultamiento: los ladrillos estaban cubiertos con parafina para engañar a los controles aduaneros y a los perros, y llevaban el sello del escorpión.
El juzgado, junto a agentes de la Dirección General de Aduanas de ARCA y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), actuó rápido. El 29 de abril se realizó la sustitución de la droga para una entrega vigilada, con conocimiento de las autoridades francesas.
Al día siguiente, se prohibió la salida del país de los franceses.

El 1 de mayo, ambos envíos partieron en el vuelo Air France AF477 y llegaron a París al día siguiente. Los franceses fueron detenidos en Carrasco, Uruguay, con pasaportes falsos.
El 5 de mayo, detectives allanaron el departamento de Palermo y encontraron documentación de los envíos, dos valijas, divisas, ropa, un reloj, un pen drive, una notebook y un iPhone 17 Pro Max. También incautaron una PlayStation 5, que no solo servía para entretenimiento, sino que presuntamente cumplía un rol vital en las comunicaciones de la banda, ya que las conversaciones a través de este dispositivo no pueden ser interceptadas ni registradas.

El 6 de mayo, Randy Guerrier fue detenido en París cuando intentaba retirar las encomiendas. Luego hubo un cuarto arresto.
La trama dio un giro cuando una mujer se presentó espontáneamente en el juzgado de Aguinsky, luego de la difusión del caso. Contó que había alquilado su propiedad a los franceses, quienes la dejaron sin aviso ni explicación, abandonando una caja sospechosa.
Esto motivó un nuevo allanamiento el 18 de mayo en un piso 10 de un edificio en la calle Mansilla, frente a la plaza Güemes y cerca del shopping Alto Palermo. Los efectivos de la División Narcotráfico Metropolitana de la DGA-ARCA, junto a la PSA, hallaron en el interior una caja con 11 panes de cocaína marcados con el escorpión, con un peso total superior a 12 kilos.
Además, encontraron dos AirTag, pequeños dispositivos de rastreo que se conectan de forma anónima a la red mundial de dispositivos Apple para triangular su ubicación, sin usar GPS. Esto sugiere que los narcos los usaban para seguir los paquetes.
En sus indagatorias, los franceses se negaron a declarar, pero los investigadores esperan que las evidencias y los celulares incautados hablen por ellos.
Fuente: Infobae