Canadá inicia la construcción del primer minirreactor nuclear comercial en Occidente

El pasado 1 de mayo, la empresa Ontario Power Generation (OPG) instaló una losa de cimentación de 953 toneladas en el fondo de un pozo de 35 metros de profundidad, en el sitio nuclear de Darlington, al este de Toronto. Este bloque de acero y hormigón representa el primer paso concreto en la edificación del primer pequeño reactor modular de escala comercial en el mundo occidental.

El reactor en cuestión es el BWRX-300, diseñado por el consorcio estadounidense-japonés GE Vernova Hitachi Nuclear Energy, según informa la World Nuclear Association. Con una potencia de 300 megavatios (MW), equivale a la cuarta parte de un reactor nuclear convencional, aunque su capacidad resulta suficiente para abastecer a cerca de 300.000 hogares. El plan de OPG contempla la instalación de cuatro unidades en el mismo emplazamiento, lo que sumaría 1.200 MW totales y daría cobertura a aproximadamente 1,2 millones de viviendas.

Los pequeños reactores modulares, conocidos como SMR por sus siglas en inglés, son reactores nucleares avanzados con una capacidad de hasta 300 MW por unidad. Su propuesta de valor frente a las grandes centrales convencionales se sustenta en tres pilares fundamentales: menor tamaño, construcción más rápida y fabricación en serie. El BWRX-300 emplea una versión modernizada de la tecnología de agua en ebullición, con sistemas de seguridad basados en la circulación natural del agua, lo que reduce la dependencia de equipos activos. Más allá de la generación eléctrica para el consumo doméstico, sus promotores los presentan como una solución viable para centros de datos, producción de hidrógeno y redes de calefacción urbana.

Impacto económico y plazos del proyecto

Según datos de la American Nuclear Society (ANS), OPG tiene previsto concluir la construcción a finales de 2029 y conectar el primer reactor a la red eléctrica a finales de 2030. El coste de la primera unidad asciende a 7.700 millones de dólares canadienses (6.100 millones del reactor más 1.600 millones en infraestructura compartida), mientras que el presupuesto total para las cuatro unidades alcanza los 20.900 millones de dólares canadienses (unos 15.000 millones de dólares estadounidenses) en valores de 2024. De acuerdo con el Conference Board of Canada, el programa sostendrá 18.000 empleos anuales durante la fase de construcción y aportará 38.500 millones de dólares canadienses a la economía nacional a lo largo de 65 años.

Mark Carney, primer ministro de Canadá y el CEO de Ontario Power Generation (OPG), Nicolle Butcher, en el complejo energético de Darlington. (REUTERS/Carlos Osorio)

El modelo económico de los SMR, pese a su atractivo, no está exento de cuestionamientos. La industria nuclear ha operado históricamente bajo economías de escala: cuanto mayor es el reactor, menor resulta el coste por megavatio producido. Los reactores pequeños invierten esa lógica, al menos en las primeras unidades. El antecedente más citado es el de NuScale, empresa estadounidense que canceló en 2023 su proyecto en el estado de Utah tras una explosión de costes que lo hizo inviable.

La tesis de los defensores de los SMR es que la competitividad llegará con la producción en serie (como ocurre con los aviones o las turbinas industriales), pero ningún constructor occidental ha demostrado aún esa capacidad. El operador de red de Ontario estimó el coste de la electricidad del BWRX-300 en 14,9 centavos canadienses por kilovatio-hora, y concluyó que una combinación equivalente de energía eólica, solar y almacenamiento resultaría más cara y menos fiable. Darlington es, en ese sentido, el primer banco de pruebas real para esta tecnología.

Canadá avanza mientras España debate el cierre nuclear

Mientras Canadá vierte hormigón en este nuevo proyecto, España debate si mantener encendidas sus centrales actuales. El gobierno de Pedro Sánchez pactó en 2019 con las eléctricas (Iberdrola, Endesa, Naturgy y EDP) un calendario de cierre escalonado de los siete reactores del país entre 2027 y 2035.

La paradoja se agudiza en el plano europeo. En marzo de 2026, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció que alejarse de la energía nuclear había sido “un error estratégico” y anunció 200 millones de euros para impulsar los SMR en el continente, con el objetivo de tener reactores operativos a principios de la década de 2030. La estrategia recae sobre la comisaria Teresa Ribera, quien como ministra española fue la arquitecta del calendario de cierre nuclear del país. Para cuando los primeros SMR europeos alcancen la red, España habrá desconectado la mayor parte de su parque nuclear.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK