El Ministerio de Economía de Bolivia anunció un cambio histórico: abandonar el régimen de tipo de cambio fijo que regía desde 2011 para adoptar un esquema flexible. La medida busca enfrentar la aguda escasez de divisas y estabilizar la economía nacional.
La cartera económica emitió una resolución el viernes en la que explica que el nuevo modelo tiene como objetivo “fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos”. El anuncio fue difundido a través del canal estatal Bolivia TV.
La transición al sistema flexible estará bajo la responsabilidad del Banco Central de Bolivia (BCB), que deberá basarse en la oferta y demanda diaria de divisas registrada en el sistema financiero. Así lo establece la resolución ministerial, que instruye al BCB a ejecutar el cambio de régimen.
El tipo de cambio oficial para el lunes 29 de junio será de 9,73 bolivianos por dólar, informó el BCB en su sitio web. Esta cifra reemplaza la cotización fija de 6,96 bolivianos por dólar que estaba vigente desde finales de 2011.
La autoridad económica justificó la decisión señalando que “el precio promedio de las operaciones de compra y venta de moneda extranjera registradas por las entidades financieras” durante los últimos meses, basado en una cotización referencial, constituye un parámetro adecuado para fijar el nuevo tipo de cambio.

El gobierno boliviano enfrenta desde 2023 una aguda falta de dólares, agravada por la caída de las reservas internacionales netas, que descendieron a USD 3.148 millones, uno de los niveles más bajos desde 2014. Ese año, las reservas habían alcanzado un máximo de USD 15.122 millones.
La escasez de divisas impulsó un mercado paralelo que en mayo de 2025 llegó a cotizar el dólar hasta en 20 bolivianos, muy por encima del tipo de cambio oficial de 6,96 que se mantenía desde hacía más de una década.
La falta de dólares también generó restricciones en el sistema financiero, que limitó las transacciones en moneda extranjera dentro y fuera del país. Los ahorristas en dólares sufrieron límites semanales y mensuales en el uso de tarjetas de crédito y débito.
La decisión de cambiar el régimen cambiario responde, en parte, a la inflación doméstica, que en 2025 superó el 20%, y al desabastecimiento crónico de combustibles importados, fenómenos que se agravaron en los últimos meses del gobierno de Luis Arce.
En diciembre pasado, bajo la presidencia de Rodrigo Paz, el BCB comenzó a publicar diariamente un valor de referencia para el dólar frente al boliviano, anticipando el viraje que ahora se formaliza.

Desde enero, el gobierno dispuso la devolución de divisas a personas y pequeñas empresas con ahorros de hasta 1.000 USD en cuentas bancarias, medida que se extenderá a otros ahorristas a partir de julio.
En abril, se autorizó que las compras en el exterior con tarjetas de crédito y débito utilicen el tipo de cambio referencial, sumando una herramienta más para regular el acceso a moneda extranjera por canales formales.
El tránsito al régimen cambiario flexible busca “garantizar el equilibrio de la balanza de pagos” y “estabilizar la inflación doméstica”, al tiempo que pretende mitigar los efectos de los choques externos que han golpeado a la economía boliviana en los últimos años. Con la entrada en vigor del nuevo sistema, el Ministerio de Economía y el BCB buscan restablecer la confianza en el mercado cambiario y frenar la expansión del mercado paralelo.
Fuente: Infobae