La selección colombiana afronta el duelo ante Portugal con el boleto asegurado a la siguiente ronda, ubicándose en la cima de su grupo con seis unidades. Tras dos triunfos, el conjunto dirigido por Néstor Lorenzo ha demostrado su solidez, pero también una falencia recurrente: su dominio en el campo supera con creces el impacto real sobre el marcador.
El combinado cafetero logró vencer a Uzbekistán 3-1 y a la República Democrática del Congo 1-0 en las dos fechas iniciales. No obstante, los marcadores no reflejaron la amplia superioridad que mostraron sobre el terreno de juego.
El encuentro entre Colombia y Portugal está programado para el 27 de junio de 2026, a las 12:30 p. m. (hora de Ecuador), en el estadio de Miami, con el australiano Alireza Faghani como árbitro principal.
El equipo de Néstor Lorenzo combina control territorial y baja contundencia

En ese marco, el periodista Rui Malheiro, del diario Record de Portugal, señaló que Colombia se sustenta en una premisa fundamental: existen equipos que generan temor por su accionar y otros por su potencial, y la escuadra de Lorenzo pertenece a ambos grupos. El combinado reúne posesión, control del terreno y calidad individual, pero no traduce ese caudal en una agresión proporcional contra la portería rival.
Esa desconexión se evidenció en los primeros dos partidos. Colombia mueve el balón con insistencia y dispara a menudo, pero lastima en escasa medida, un aspecto que el análisis destaca como una de las señas de identidad más claras del conjunto cafetero.
La irregularidad no es un inconveniente reciente. El medio portugués afirma que es parte inherente del perfil de este equipo, y que arrastra esta tendencia desde antes, incluso en un ciclo que consiguió otorgarle una identidad a una selección que antes carecía de ella.
Al inicio del análisis, Record de Portugal detalló que el equipo cafetero se caracteriza por:
“Hay equipos que infunden temor por lo que hacen y equipos que infunden temor por lo que tienen. Colombia, bajo la dirección de Néstor Lorenzo, pertenece a ambas familias. Dado el perfil de sus rivales, los Cafeteros han sido un equipo de posesión, dominio territorial y calidad individual, llegando a la tercera jornada ya clasificados, liderando su grupo con 6 puntos y un récord perfecto de victorias”.

En cuanto a Néstor Lorenzo, resaltaron al antiguo entrenador de Melgar de Perú como una de las mentes clave en la clasificación cafetera para retornar a un Mundial tras ocho años de ausencia.
“El artífice de este equipo es un entrenador argentino que ha dedicado su vida a Colombia. Néstor Lorenzo, exdefensa central, fue asistente técnico de José Pékerman en Colombia entre enero de 2012 y febrero de 2019, ayudando al equipo a alcanzar los octavos de final en Rusia 2018 y los cuartos de final en Brasil 2014. Regresó en julio de 2022, tras el rotundo fracaso en la clasificación para el Mundial de Qatar, para construir una identidad donde el talento estaba disperso. Lo hizo con una idea clara: posesión alta, construcción paciente desde la defensa, ataque por las bandas y creación de desequilibrio a través de la clase individual de un futbolista de élite, un jugador creativo que parece estar esperando las grandes competiciones internacionales, y más de una docena de jugadores de apoyo indiscutiblemente valiosos”, detalló.
La identidad apareció con triunfos de prestigio y una final perdida en 2024

Con Néstor Lorenzo al mando, Colombia sumó triunfos destacados frente a Brasil, Argentina, Alemania y España. En esos compromisos, el equipo evidenció una versión diferente: supo leer el momento preciso en que una transición ofensiva podía transformarse en contraataques mucho más efectivos.
Ese camino incluyó también el acceso a la final de la Copa América 2024, donde cayeron por un tanto de Lautaro Martínez, asistido por Giovani Lo Celso, ambos ingresados desde la banca en el conjunto de Lionel Scaloni.
El retrato que surge del análisis de Record es el de un adversario ya clasificado, líder de grupo con puntaje perfecto, pero con una brecha notoria entre el dominio estadístico y la efectividad. De cara al partido contra Portugal, esa tensión entre talento, control y falta de contundencia se presenta como el indicador más certero para descifrar al conjunto colombiano.

A continuación, el análisis detalló el papel de Daniel Muñoz en el terreno:
“Sin embargo, la característica que más interesa a Portugal no es lo que hace Colombia contra equipos más pequeños, sino lo que hace contra los grandes. Ahí es donde el plan se invierte. Contra rivales más débiles, Lorenzo adelanta el bloque defensivo, impulsa a los laterales hacia adelante y presiona; contra rivales de mayor nivel, se repliega, cede terreno y se apoya en una transición agresiva hacia Díaz y las internadas de Muñoz, ganador de la Conference League 2025/26 y la FA Cup 2024/25. Así fue como venció a Brasil y Argentina, y probablemente así afrontará el partido contra Portugal. No imponiendo su presencia con el balón, sino cediéndolo, en varios momentos, voluntariamente, esperando espacios a la espalda de la defensa. Quienes esperan a la Colombia que dominó a Uzbekistán y la República Democrática del Congo podrían encontrarse con una Colombia que prefiere ceder la posesión y atacar en profundidad. Esa es la diferencia que lo cambia todo”, explicaron.

Sobre Luis Díaz, el diario portugués señaló la relevancia de su buen posicionamiento ofensivo y las sociedades que establece con futbolistas como Gustavo Puerta, Jhon Arias, Richard Ríos, entre otros:
“Desde un punto de vista estructural, Colombia comienza con una formación 4-3-3 con Lerma como único pivote por delante de la defensa de cuatro. Pero esta única denominación es engañosa, e identificar sus variaciones es la primera tarea para cualquiera que la estudie”.
“Sin balón, la estructura también puede variar de un partido a otro. Puede defender entre un 4-4-2 y un 4-2-3-1, preferiblemente en un bloque medio, colocando a Puerta, quien ocupó el lugar de Ríos, y a Lerma uno al lado del otro como doble pivote, con Arias cada vez más adelantado, pero también puede hacerlo en un 4-1-4-1 y un 4-3-3, con presión en rombo en los saques de meta, especialmente porque James Rodríguez y Luis Díaz no son muy buenos en el trabajo defensivo. De hecho, el jugador del Bayern es un especialista en posicionarse para disparar en profundidad tan pronto como el equipo recupera el balón. En ataque, el bloque se estira con fluctuaciones muy interesantes”, concluyeron.
Fuente: Infobae