Las autoridades sanitarias y los expertos en control de plagas han reportado un alarmante incremento de mutaciones genéticas en los ratones urbanos de Estados Unidos, lo que está reduciendo drásticamente la efectividad de los venenos tradicionales. Un estudio difundido en abril de 2026 por la Universidad Rutgers revela la magnitud de este fenómeno en urbes como Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania y Washington D.C., según datos confirmados por entidades federales y reportajes de medios especializados.
La investigación, liderada por el departamento de entomología de Rutgers University y citada por medios como Newsweek, establece que el 84% de los ratones urbanos analizados poseen al menos una alteración en el gen Vkorc1, responsable de la resistencia a los rodenticidas anticoagulantes. Organismos como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han advertido que el uso continuo y masivo de estos químicos en las grandes metrópolis ha favorecido la supervivencia de las variantes resistentes.
Esta situación preocupa a las autoridades de salud pública y a los gestores urbanos, pues afecta directamente la higiene, los sistemas de alcantarillado y la seguridad alimentaria. El avance de la resistencia genética en los roedores complica las técnicas de control tradicionales y obliga a replantear los protocolos de manejo en zonas densamente pobladas, de acuerdo con reportes de Rutgers Today y declaraciones oficiales recogidas por ABC7NY.
¿Por qué los ratones de ciudad están desarrollando inmunidad a los venenos?
El estudio de Rutgers University encontró que el 84% de los ratones urbanos evaluados presentan mutaciones en el gen Vkorc1, y cerca del 70% portan variantes ya vinculadas con la resistencia a los anticoagulantes más habituales. Los científicos examinaron muestras de 147 ratones domésticos y 143 ratas noruegas, capturadas en zonas urbanas del noreste del país.
Según Changlu Wang, extensionista en entomología y uno de los autores principales del estudio, la resistencia obedece a “la exposición repetida a rodenticidas durante muchos años”, tal como informó Newsweek. En las ratas noruegas, el 35% también mostró alteraciones en el mismo gen, aunque los investigadores señalan que no todas esas mutaciones generan el mismo nivel de resistencia que en los ratones.

¿Cómo impacta esta resistencia en el control de plagas en las ciudades estadounidenses?
El incremento de la resistencia genética reduce la eficacia de los rodenticidas anticoagulantes, que durante décadas han sido la principal herramienta para combatir plagas urbanas. Según la EPA, la expansión de las mutaciones en el gen Vkorc1 obliga a cambiar las estrategias de manejo, pues las dosis habituales de los productos pierden efectividad y podrían requerir ajustes en la frecuencia o en la composición química.
Wang advierte que “la presencia de resistencia exigirá dosis más altas o un uso más frecuente de los rodenticidas, lo que incrementa el impacto ambiental, especialmente en la fauna silvestre y las aves rapaces”, según declaraciones recogidas por Newsweek. La EPA y los CDC coinciden en que el control debe ser integral y combinar métodos físicos, medidas de saneamiento y control químico.
Alternativas frente a la resistencia de los roedores
Ante este escenario, los expertos de Rutgers y la EPA sugieren:
- Acciones preventivas: sellar edificios y reparar defectos estructurales para impedir el ingreso de roedores.
- Eliminar fuentes de alimento: retirar basura accesible y restos de comida en zonas urbanas.
- Alternar químicos y métodos: usar diferentes clases de rodenticidas y aplicar trampas o mejoras en el saneamiento para frenar la selección de rasgos resistentes.
- Capacitación profesional: entrenar a los especialistas en control de plagas para identificar y manejar la resistencia genética.
Megan Phifer-Rixey, profesora de la Universidad Drexel y coautora del estudio, explica que “la resistencia aumenta conforme los ratones capaces de tolerar los rodenticidas sobreviven y se reproducen”, en declaraciones divulgadas por Newsweek. Señala que estos cambios genéticos afectan la coagulación sanguínea, neutralizando el efecto de los anticoagulantes.

Riesgos sanitarios y ambientales de la resistencia en roedores
La EPA ha documentado que los rodenticidas anticoagulantes no solo afectan a los roedores objetivo, sino también a especies no objetivo, como aves y mamíferos que consumen presas contaminadas. El estudio de Rutgers coincide con revisiones académicas que alertan sobre la acumulación de estos compuestos en la fauna silvestre y su impacto en la reproducción y supervivencia de diversas especies.
El CDC destaca que los roedores urbanos representan un peligro sanitario importante, ya que pueden transmitir enfermedades y contaminar alimentos. Recomienda inspeccionar periódicamente viviendas y edificios para detectar signos de infestación, como excrementos o daños en cables y materiales.
Diferencias entre ratones y ratas urbanas
El estudio de Rutgers University revela que, aunque las ratas noruegas también presentan mutaciones en el gen Vkorc1, la frecuencia y el impacto de estas variantes son menores en comparación con los ratones urbanos. Mientras que el 84% de los ratones portan mutaciones, en las ratas el porcentaje es del 35%. Los científicos aclaran que aún se investiga si estas variantes en ratas afectan de igual modo la eficacia de los rodenticidas.
Jin-Jia Yu, coautor del estudio, señala en Rutgers Today que “la resistencia parece estar mucho más extendida en los ratones que en las ratas”. Además, los investigadores identificaron varias variantes genéticas inéditas, aunque todavía se desconoce su relevancia funcional.

Impacto en la gestión urbana y los costos municipales
La proliferación de ratones resistentes eleva los costos de control de plagas para gobiernos locales y administradores de infraestructuras urbanas. Según la EPA, el aumento de la resistencia genética obliga a invertir en protocolos alternativos, nuevas herramientas y capacitación profesional. Las ciudades con mayor densidad poblacional enfrentan retos adicionales por la rapidez con la que se propaga la resistencia en las poblaciones de roedores.
El informe de Rutgers y los reportes de ABC7NY subrayan que la coordinación entre autoridades, empresas de control de plagas y la ciudadanía es clave para reducir los riesgos sanitarios y ambientales asociados a la resistencia genética.
Comparación con otras regiones del mundo y proyecciones para Estados Unidos
Comparado con Europa, donde se han identificado al menos 23 variantes genéticas asociadas a la resistencia en roedores, el fenómeno en Estados Unidos presenta una diversidad genética menor, con cuatro variantes principales detectadas, según datos recogidos por KYW Newsradio. Sin embargo, los investigadores prevén que la prevalencia de mutaciones en el noreste estadounidense pueda extenderse a otras regiones urbanas del país.
La EPA insiste en la importancia del monitoreo constante y la actualización de los protocolos de manejo de plagas para anticipar el avance de la resistencia genética y ajustar las estrategias conforme surjan nuevas evidencias científicas.

¿Qué pueden hacer los ciudadanos frente a esta amenaza?
El CDC recomienda a la población mantener la vigilancia en hogares y edificios para detectar signos de infestación y actuar de manera preventiva. Entre las medidas sugeridas destacan:
- Revisar regularmente espacios interiores y exteriores para identificar excrementos o daños materiales.
- Sellar grietas y puntos de acceso en paredes, puertas y ventanas.
- Mantener la limpieza y evitar la acumulación de desechos o restos de alimentos.
- Consultar a profesionales en el control de plagas para identificar el tipo de infestación y elegir el tratamiento más adecuado, considerando la posible presencia de resistencia genética.
Las autoridades subrayan que la colaboración entre residentes, administradores de edificios y servicios públicos es fundamental para contener la propagación de roedores resistentes y minimizar los riesgos para la salud y el ambiente.
Perspectivas futuras en el manejo de plagas urbanas
El fenómeno de la resistencia genética continuará siendo un desafío para las ciudades estadounidenses. De acuerdo con la EPA y la Universidad Rutgers, la adaptación de los protocolos de control y la integración de estrategias combinadas serán determinantes para mantener bajo control las poblaciones de roedores urbanos y reducir los riesgos asociados a su proliferación.
El monitoreo científico, la capacitación de los profesionales y la educación ciudadana emergen como las principales herramientas para anticipar y responder a los cambios en la resistencia genética de los roedores urbanos en el futuro cercano.
Fuente: Infobae