Mientras junio se llena de banderas arcoíris y reivindicaciones por la igualdad, existe una población cuya realidad continúa prácticamente ausente de las estadísticas oficiales. Las personas intersex, cuyas características sexuales no encajan en las definiciones típicas de masculino o femenino, siguen siendo una de las poblaciones menos visibles dentro de la diversidad sexual y de género en Ecuador.
El primer boletín del Observatorio sobre Violencias Basadas en Género y Sexualidades de FLACSO Ecuador pone cifras a esa invisibilidad. A partir de los registros hospitalarios nacionales, la investigación documenta que entre 2000 y 2024 se registraron 265 egresos hospitalarios relacionados con variaciones intersex, una cifra que constituye la primera aproximación cuantitativa sobre esta población en el sistema de salud ecuatoriano.
Un registro que habla más del sistema de salud que de las personas
Los investigadores advierten que estos datos no representan el número de personas intersex que viven en Ecuador. Lo que muestran es la cantidad de egresos hospitalarios asociados al código Q56 de la Clasificación Internacional de Enfermedades, utilizado para registrar condiciones relacionadas con variaciones del desarrollo sexual.
Es decir, los registros reflejan la mirada clínica del sistema sanitario y no las trayectorias de vida, la identidad o las experiencias de discriminación de las personas intersex. De hecho, muchas personas nunca ingresan al sistema hospitalario o no reciben este tipo de diagnóstico, por lo que permanecen completamente fuera de las estadísticas oficiales.
La mayoría de registros corresponde a niñas y niños
Uno de los hallazgos más relevantes del boletín es que la relación entre las personas intersex y el sistema de salud ocurre principalmente durante la infancia.
La edad promedio de quienes aparecen en estos registros es de 8 años, mientras que la mediana es de 4 años, lo que evidencia que la mayoría de los casos son detectados y atendidos en los primeros años de vida. Los datos también muestran que el 56 % de los pacientes registrados fueron hombres, el 43 % mujeres y apenas tres casos fueron registrados con sexo indeterminado.
Para FLACSO, esta concentración en edades tempranas abre interrogantes sobre las intervenciones médicas que históricamente han buscado “normalizar” cuerpos que no responden al modelo binario tradicional.
Pichincha y Guayas concentran la mayor parte de los casos
El estudio también identifica una importante concentración geográfica.
Pichincha reúne el 45 % de los establecimientos hospitalarios que reportaron estos egresos, seguida por Guayas con el 34 %. Cuando se analiza la residencia de los pacientes, Pichincha concentra el 31 % de los casos y Guayas el 29 %. Además, ocho de cada diez pacientes registrados entre 2015 y 2024 provenían de zonas urbanas.
Ecuador tiene una deuda estadística con la diversidad
El boletín recuerda que Ecuador ha avanzado lentamente en la producción de estadísticas sobre población LGBTI+.
La primera investigación nacional sobre condiciones de vida de esta población fue realizada por el INEC en 2013 mediante un estudio no probabilístico en 11 ciudades. Recién en el Censo de 2022 se incorporaron preguntas sobre orientación sexual e identidad de género, permitiendo estimar que el 2,4 % de la población mayor de 18 años, más de 270.000 personas, se identifica como parte de la población LGBTI+. Sin embargo, los investigadores sostienen que todavía existen importantes vacíos para comprender la realidad de grupos específicos, como las personas intersex.
Más allá de los números
A pocos días del Día Internacional del Orgullo, el estudio plantea que la ausencia de datos también constituye una forma de exclusión. Sin información confiable resulta difícil dimensionar las desigualdades, evaluar el acceso a derechos o diseñar políticas públicas específicas.
Los autores concluyen que Ecuador necesita avanzar hacia sistemas estadísticos que incorporen enfoques de derechos humanos, diversidad corporal y género, permitiendo comprender a las personas intersex más allá del ámbito estrictamente médico.
En otras palabras, el desafío no consiste únicamente en contar casos, sino en reconocer que detrás de cada registro existen personas cuyas experiencias, derechos e identidades siguen siendo, en gran medida, invisibles para el Estado.
Radio Pichincha
LV