En 2012, Gangnam Style de PSY irrumpió en Occidente, pero el K-pop ya estaba en marcha. Catorce años después, la música surcoreana es un fenómeno global con grupos como Blackpink, Twice, Exo, Stray Kids y Seventeen. Sin embargo, la corona indiscutible pertenece a BTS, la boyband formada por RM (31), Jin (33), Suga (32), J-Hope (32), Jimin (30), V (30) y Jungkook (28).
Este viernes y sábado, BTS inaugura en Madrid la etapa europea del Arirang Tour. Es la primera vez que pisan España desde su debut en 2013, tras una pausa por el servicio militar obligatorio. El Riyadh Air Metropolitano reunirá a cerca de 120.000 personas de todo el país.
“Continuar ignorando el fenómeno de BTS es arriesgarse a perderse algo más grande que la Beatlemanía”, escribió The New Yorker en 2022. Las cifras lo respaldan: Dynamite (2020) fue la primera canción de un artista surcoreano en alcanzar el número 1 del Billboard Hot 100, y su videoclip batió el récord de YouTube con 101,1 millones de reproducciones en 24 horas. Con su último álbum, debutaron en el número 1 del Billboard 200 con 532.000 copias vendidas en una semana, la mejor cifra para un grupo en más de una década.

Además, ostentan decenas de récords Guinness, incluidos los de grupo más escuchado en Spotify y concierto de pago por streaming con mayor asistencia (756.000 espectadores). Han conocido al expresidente Joe Biden, colaborado con Charlie XCX, Zara Larsson y Coldplay, y optado cinco veces a un Grammy, siendo los primeros coreanos nominados.
Las claves del éxito de la mayor boy band del mundo
“Sería difícil atribuir el éxito de BTS a un único factor. Se trata de una combinación de elementos que se alinearon con un efecto tremendo, incluido el momento oportuno”, señala Hae Joo Kim, profesora del Berklee College of Music. “Casi como un eslogan, la narrativa en torno a BTS ha sido ‘Ven por la música, quédate por el mensaje’, lo que apunta a la calidad musical, las actuaciones de alto nivel y las letras con conciencia social y generacional”. Alicia Navarro Hernández, investigadora en la Vrije Universiteit Brussel, agrega: “Las letras honestas que hablaban sin tapujos de tabúes en la sociedad coreana estaban presentes desde el principio”.
La autenticidad es la palabra clave. Claire Marie Lim, también de Berklee, sostiene que BTS irrumpió cuando “los jóvenes de todo el mundo ansiaban franqueza y honestidad en la música popular”. Sus canciones abordaban “la presión social, la salud mental, la identidad, la autoestima”, con una producción atractiva para fans internacionales.
Pero esa autenticidad fue también una apuesta empresarial. BTS surgió en 2013 de un entrenamiento que combina Operación Triunfo con El juego del calamar. Según un informe de SM Entertainment, reciben 300.000 solicitudes anuales de nueve países; solo el 1% se convierte en aspirante oficial, y apenas el 0,1% logra debutar. Los trainees enfrentan 10 a 12 horas diarias de práctica en canto, baile e idiomas, con periodos de preparación que van de meses a 15 años.
BTS es creación del productor Bang Si-hyuk y de la discográfica Big Hit Entertainment (hoy HYBE), que a principios de los 2010 estaba al borde de la quiebra frente a gigantes como SM, YG y JYP.

Todo cambió cuando descubrieron al rapero Kim Namjoon (RM) en agosto de 2010. Luego se sumaron Suga, J-Hope, Jin, Jimin, V y Jungkook. La idea inicial era formar un grupo de hip-hop, pero con los vocalistas evolucionó hasta BTS, siglas de Bangtan Sonyeondan (Chicos a prueba de balas), y posteriormente Beyond the Scene.
La clave fue saberse vender. Ante las limitaciones para acceder a medios tradicionales, Big Hit apostó por mostrar una actitud sincera, humilde y cercana en redes sociales. “La decisión de HYBE de cambiar radicalmente el marketing para vender autenticidad en una industria manufacturada funcionó muy bien, acelerando la conversión de BTS en un fenómeno de masas”, dice Navarro. Marie Lim añade: “Compartían activamente videoblogs, vídeos de ensayos y otros contenidos que creaban una intimidad genuina con los fans”.

Y funcionó. BTS no se entiende sin las ARMY (Adorable Representative MC for Youth). “ARMY no es simplemente una base de fans. Son participantes activos que lograron cosas que ni siquiera la agencia podía hacer sola”, explica el cineasta y periodista Hark Joon Lee, coautor de K-Pop Idols. “Tradujeron letras, contactaron con emisoras, organizaron campañas y abrieron las puertas de Estados Unidos al grupo”.
El impacto económico de BTS es colosal: en 2021 generaron 5.000 millones de dólares para la economía surcoreana, entre el 0,3% y 0,5% del PIB. También rompieron barreras del idioma. Ray Seol, profesor de Berklee, afirma: “Para gran parte del público internacional, las barreras lingüísticas no supusieron un obstáculo importante”.
Queda por ver cuánto durará su reinado. Hae Joo Kim resume: “Están ayudando a cambiar el rostro de la música pop. No son el artista asiático más popular del mundo; son uno de los artistas más populares del mundo que, además, son asiáticos”. La investigadora Andrea Echevarría concluye: “Pocas veces se tiene la oportunidad de presenciar un fenómeno como este”. La Beatlemanía ya queda lejos.
Fuente: Infobae