Este 25 de junio de 2026 marcará un hito en la historia del fútbol: Katia Itzel García Mendoza, originaria de la Ciudad de México y nacida el 1 de septiembre de 1992, se convertirá en la primera árbitra mexicana en dirigir como juez central un partido de Copa del Mundo en la rama varonil. El encuentro enfrentará a Túnez y Países Bajos, y con esta designación, García se convierte también en la primera árbitra central de América Latina en lograrlo en esta instancia.
Este logro representa un avance significativo tanto para el deporte mexicano como para la igualdad de género en el balompié. Además del prestigio, la árbitra recibirá una compensación económica histórica por parte de la FIFA. A continuación, los detalles de lo que podría ganar.

El pago base y los bonos por partido
Aunque el ingreso final no será idéntico para todos los silbantes, la FIFA estableció que los árbitros del Mundial 2026 recibirán la remuneración más alta jamás registrada para esta competencia. El sueldo base para los jueces centrales seleccionados oscila entre 70.000 y 100.000 dólares, lo que equivale a aproximadamente 1.200.000 a 1.700.000 pesos mexicanos.
Además, los árbitros perciben bonos adicionales que aumentan conforme avanzan las rondas. En la fase de grupos reciben 5.000 dólares por partido, mientras que en las fases de eliminación directa la cifra asciende a 10.000 dólares por encuentro. El torneo contará con 48 selecciones y 104 partidos disputados en Estados Unidos, México y Canadá.
La FIFA confirmó un “Team One” integrado por 52 árbitros, 88 asistentes y 30 oficiales de video, el plantel más amplio de oficiales para una Copa Mundial, con representación de las seis confederaciones. De esta manera, la ganancia total de Katia Itzel dependerá del número de designaciones, el tipo de partido y la fase hasta la que continúe en competencia.

La trayectoria de Katia Itzel García
García es licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Durante su etapa universitaria formó parte del equipo de fútbol de la UNAM, pero la ausencia de una liga profesional femenina en ese entonces limitó sus oportunidades como futbolista. Su pasión por el deporte la llevó a incursionar en el arbitraje mientras cursaba sus estudios.
Comenzó en el arbitraje amateur en 2015 y un año después debutó en la categoría profesional. Desde el inicio enfrentó un entorno hostil y machista: en ese entonces, de 900 árbitros profesionales en México, solo 30 eran mujeres. Su ascenso fue rápido: participó en torneos de fuerzas básicas, en la Liga MX Femenil y en la Liga de Expansión. En 2019 obtuvo el gafete FIFA, lo que la acreditó como árbitra internacional.
Ha dirigido finales de campeonatos femeniles y partidos internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos de París 2024 —donde arbitró tanto duelos femeniles como varoniles— y la Copa del Mundo Femenina 2023. En 2024 se convirtió en la primera mujer en dos décadas en dirigir un partido de Liga MX varonil, y en 2025 fue nominada entre las 20 mejores árbitras del mundo por la IFFHS.

Un precedente para el deporte y la igualdad de género
La designación de Katia Itzel García como árbitra central en un Mundial varonil representa un avance histórico en la apertura de espacios para las mujeres en el fútbol mexicano y mundial. Su logro redefine el rol de la mujer en el arbitraje y en los deportes profesionalizados, demostrando que la excelencia y la capacidad no tienen género.
García señala que su carrera ha requerido esfuerzo y resiliencia, enfrentando no solo los retos físicos y técnicos del arbitraje, sino también la discriminación y violencia simbólica.

Su participación en el Mundial inspira a nuevas generaciones de mujeres en México y América Latina a soñar con ocupar espacios tradicionalmente reservados a los hombres, marcando un precedente en la lucha por la igualdad de género en el deporte.
Fuente: Infobae