Jujutsu Kaisen narra la historia de Yuji Itadori, un estudiante de secundaria con una fuerza física extraordinaria que, para salvar a sus compañeros, ingiere un dedo maldito del demonio Ryomen Sukuna y se convierte en su recipiente. A partir de ese instante, Yuji es reclutado por una organización secreta de hechiceros que luchan contra las Maldiciones: seres nacidos de las emociones negativas que los humanos generan y expulsan al mundo.
La serie fue producida por Studio MAPPA, el mismo estudio responsable de las últimas temporadas de Attack on Titan, y se basa en el aclamado manga de Gege Akutami.
La adaptación no tardó en causar impacto: Crunchyroll le concedió el premio Anime del Año en su edición de 2021, superando a Attack on Titan y Demon Slayer. Sukuna, el antagonista principal, también ganó el premio al Mejor Antagonista en el mismo evento. Fuera del ámbito del anime, la serie se convirtió en la segunda ficción televisiva más comentada del mundo, solo detrás de Squid Game.

El mundo tiene sus propias reglas, y la serie las explica con claridad
Uno de los problemas más comunes en el shonen es el ritmo: demasiada exposición, presentaciones de personajes que interrumpen la acción, o sistemas de poder que se explican en monólogos interminables. Jujutsu Kaisen no tiene ese inconveniente.
La serie introduce una gran cantidad de personajes, establece las reglas del mundo de los hechiceros y explica el sistema de poderes sin que nada se sienta forzado o fuera de lugar. Cada elemento recibe el tiempo necesario. La historia se asienta de forma natural y deja la puerta abierta para lo que viene.
Esa coherencia no es solo narrativa. La premisa tiene peso temático: los seres humanos producen energía negativa, esa energía toma forma de Maldiciones y los hechiceros absorben y neutralizan lo que la propia sociedad genera. Los protagonistas no luchan contra una amenaza externa abstracta, sino contra algo que surge desde el interior de la humanidad misma.

La animación de MAPPA como argumento propio
Studio MAPPA ofrece en Jujutsu Kaisen un nivel de animación poco común para una serie de televisión. Los movimientos en las peleas son fluidos, las transiciones no presentan los cortes que otros estudios aplican cuando trabajan con presupuesto ajustado para TV. Incluso las expresiones faciales de los personajes en escenas sin acción están animadas con esmero, lo que los hace sentir vivos fuera del combate.
El resultado es una serie que se ve igual de bien en una pelea de varios minutos que en una conversación entre dos personajes. Esa consistencia es rara, y se nota.

Personajes bien construidos, incluyendo los femeninos
El desarrollo de personajes en Jujutsu Kaisen va más allá del trío protagonista. Yuji Itadori, Megumi Fushiguro y Gojo Satoru están trabajados en profundidad, pero la serie no descuida a sus personajes femeninos, algo que el shonen no siempre resuelve bien. Nobara Kugisaki, la tercera integrante del equipo principal, y las hermanas Maki y Mai Zenin son personajes competentes con motivaciones propias, no figuras de apoyo. Tienen presencia en la acción y en la historia, y su escritura se sostiene al mismo nivel que la de los protagonistas masculinos.
En cuanto al trío central: Yuji funciona como una planta que crece según los recursos que recibe. Su norte quedó fijado en los primeros episodios a partir de las últimas palabras de su abuelo:
“Sos fuerte, ayudá a la gente. Solo podés ayudar a los que tenés cerca. Salvá solo a los que puedas salvar. Está bien perderse. Pase lo que pase, ayudá todo lo que puedas, aunque sea uno solo. Así vas a estar rodeado de muchos. No te conviertas en mí.”
Ese momento funda el principio que guía todas sus decisiones.
Gojo Satoru, el mentor, parece superficial a primera vista: se mueve por el mundo con una despreocupación casi irritante. Pero cada acción tiene peso deliberado, y esa aparente ligereza esconde una conexión profunda con lo que le importa. Megumi, por su parte, es más cerrado: sus motivaciones se revelan de a poco, en capas.

Humor y oscuridad en el mismo encuadre
Jujutsu Kaisen combina dos registros que el shonen suele separar: el humor y la crudeza. Yuji es un protagonista con un sentido del humor genuino que nunca se vuelve tedioso, y la serie sabe cuándo usarlo. Pero no aliviana todo: el mundo tiene una atmósfera de horror, está lleno de criaturas y entidades sobrenaturales, y las consecuencias de los enfrentamientos son reales.
La serie puede pasar de una escena cómica a una oscura sin que ninguna de las dos se sienta impostada. El humor está integrado en el carácter de los personajes, no usado como pausa mecánica entre peleas. Eso es lo que hace que el tono se sostenga.
Para quienes ya conocen Naruto o Demon Slayer, Jujutsu Kaisen va a resultar familiar en estructura pero distinta en tono. Comparte el peso de la amistad y el crecimiento bajo presión, pero lleva la oscuridad un paso más allá y no promete finales seguros para nadie.
Fuente: Infobae