MIÉRCOLES, 24 de junio de 2026 — ¿Alguna vez ha sentido una carcajada repentina que lo toma por sorpresa? Esa risa que brota sin aviso y parece imposible de detener, incluso cuando duele el costado, podría tener su origen en una región primitiva del cerebro humano, según un equipo de investigadores.
Los hallazgos, publicados el 23 de junio en la revista Trends in Neurosciences, revelan que este tipo de risa espontánea proviene de circuitos cerebrales distintos a los que generan la risa voluntaria, como la que se produce ante un chiste del jefe o una ocurrencia ingeniosa en una reunión social.
Este modelo de doble sistema podría arrojar nueva luz sobre trastornos psiquiátricos que cursan con risa incontrolable, como algunos trastornos convulsivos, trastornos del estado de ánimo, la enfermedad de Alzheimer y la esquizofrenia. Además, ayudaría a entender por qué la risa es considerada la mejor medicina.
Las regiones asociadas a la risa espontánea también están vinculadas con la regulación emocional. Al estimularlas, se producen risas acompañadas de mejor estado de ánimo, euforia y una sensación de bienestar. Una de esas áreas, el cíngulo anterior, juega un papel clave en el sistema natural de amortiguación del dolor del cerebro.
“El papel de estos circuitos en la modulación del dolor también es intrigante”, afirmó en un comunicado el investigador principal Fausto Caruana, científico sénior del Consejo Nacional de Investigación de Italia. “Nos interesa investigar más a fondo el papel analgésico de la risa y los circuitos neuronales que la sostienen”.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron las diferencias entre la risa espontánea y la risa voluntaria, aquella más controlada que surge en las interacciones cotidianas. La investigadora principal Sophie Scott, del University College London en el Reino Unido, explicó que la risa espontánea es esa que “te ha alterado y estás impotente de alegría”. En cambio, la risa voluntaria, que constituye la mayor parte de las risas en la vida diaria, “está cronometrada con una precisión increíble”.
“Si observas a la gente conversando, se ríen juntos al final de una frase y luego respiran juntos. Cuando la gente habla entre sí, la risa voluntaria empieza y se detiene muy rápido”, señaló Scott.
Para comprender mejor estos mecanismos, los investigadores recurrieron a informes de estimulación cerebral prequirúrgica en pacientes con epilepsia. Durante estos procedimientos, los especialistas estimulan eléctricamente diferentes partes del cerebro mientras la persona está despierta, para identificar el origen de las convulsiones. A menudo, esa estimulación desencadena risas involuntarias en el paciente.
Con base en esas observaciones, el equipo propone la existencia de dos redes cerebrales distintas que subyacen a la risa:
- Red espontánea: incluye regiones implicadas en el control motor y las emociones, como la corteza cingulada anterior pregenual, el núcleo accumbens y el polo temporal.
- Red voluntaria: agrupa áreas dedicadas exclusivamente al control motor de la risa y la sonrisa, como el opérculo rolánico, el globo pálido y el área motora presuplementaria.
La estimulación de las regiones de la red voluntaria provoca risas en los pacientes, pero sin las emociones positivas que acompañan a la estimulación de la red espontánea.
Los investigadores creen que la red espontánea es una vía evolutivamente más antigua, que surgió a partir del juego brusco entre animales. Esas interacciones producían vocalizaciones similares a la risa, cuyo propósito era prevenir la agresión y fomentar el vínculo social. En contraste, la red voluntaria se superpone con las regiones cerebrales que producen el habla, lo que apoya la idea de que controla la risa conversacional y motivada por un propósito.
Caruana expresó su esperanza de que estos hallazgos sirvan “como una especie de piedra de Rosetta para descifrar múltiples aspectos de la comunicación y el uso social de las vocalizaciones”.
Más información
La Universidad Case Western Reserve ofrece información adicional sobre los beneficios de la risa.
FUENTE: Cell Press, nota de prensa, 23 de junio de 2026
Fuente: Infobae