Hannah Murray revela su internación psiquiátrica tras creerse poseída por un demonio

Hannah Murray, conocida por interpretar a Gilly en Game of Thrones, ha compartido en sus recién publicadas memorias, The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness, una vivencia que derivó en su ingreso a una unidad psiquiátrica durante el año 2016.

En el texto, la artista de 36 años, quien se ha retirado de la actuación, narra cómo atravesaba una fase de cambio profesional tras sus proyectos en televisión y cine, incluyendo su papel en la cinta Detroit, dirigida por Kathryn Bigelow.

Durante ese período, según su relato, fue introducida a un círculo dedicado a la “sanación energética” y conoció a su mentor, a quien llama Steve.

Hannah Murray recordó las vez que perteneció a un grupo dedicado a la sanación energética. Shutterstock

Murray detalla que el curso se realizaba en el sótano de un hotel londinense. Fue precisamente en la jornada final de esta capacitación cuando ocurrió su traslado a un centro médico.

“Estaba en el último día de un curso de sanación energética que se impartía en el sótano de un hotel de Londres, a pocas horas de mi ceremonia de iniciación, cuando me llevaron al hospital. Incluso después de que me dijeran que me internaban contra mi voluntad, no me preocupé”, escribió.

La intérprete revela que Steve le aseguró que, durante la filmación de Detroit, ella habría estado “poseída por un demonio” y que él mismo realizó un exorcismo.

“Steve me dijo que había estado poseída por un demonio durante el rodaje de Detroit. Me había practicado un exorcismo. Así que solo me preocupaba la energía que sentía recorrer mi cuerpo en espiral y las voces que oía en mi cabeza”, explicó.

Hannah Murray aseveró que el líder de la secta le dijo que había sido poseída por un demonio. Shutterstock

El libro describe cómo Murray comenzó a enviar numerosos mensajes a Steve, con una frecuencia que ella misma califica como desequilibrada, manteniendo un contacto constante.

La situación escaló hasta que la artista fue ingresada en una unidad psiquiátrica, donde permaneció tres semanas. Durante ese tiempo, según su testimonio, llegó a confrontar al líder del grupo y a cuestionar su rol.

Tras el alta, Murray inició un tratamiento con un especialista en salud mental. En este proceso, se abordaron episodios de depresión, consumo de sustancias y conductas de autolesión.

En sus memorias, la actriz indica que, mediante la terapia, recibió un diagnóstico de trastorno bipolar. Esta evaluación le permitió entender mejor experiencias previas relacionadas con cambios bruscos de ánimo, niveles de energía y comportamiento.

Hannah Murray fue diagnosticada con trastorno bipolar. (HBO)

“Tenía sentido. Estaba pensando en la llamada que me hizo una amiga en octubre, en su preocupación por la creciente intensidad de mis altibajos emocionales”, describió.

El trastorno bipolar es una condición de salud mental que se caracteriza por variaciones marcadas en el estado de ánimo, la actividad y la capacidad de concentración. Puede incluir episodios de manía o hipomanía y períodos depresivos de distinta intensidad.

En el libro, Murray afirma que el diagnóstico le brindó una comprensión más clara de su pasado y la llevó a replantearse las explicaciones que recibió mientras formaba parte del grupo de sanación energética.

Hannah Murray admitió que su diagnóstico le permitió mejorar su vida. (IMDb)

La actriz señala que este nuevo entendimiento aportó un marco distinto para interpretar lo vivido en aquellos años.

El lanzamiento de The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness fue anunciado en 2024. En esa ocasión, Murray definió la obra como un relato personal que había guardado durante años y que consideraba importante dar a conocer.

Fuente: Infobae

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