Con nueve años de sobriedad cumplidos este mes, Frankie Grande da a conocer los detalles de su lucha contra el alcohol y las drogas en su nuevo libro autobiográfico Supergay!. En estas páginas, el actor de 43 años narra los episodios más duros de su consumo y los instantes que marcaron su camino hacia la recuperación.
El inicio del consumo y los primeros tropiezos
La obra repasa desde sus primeros acercamientos al alcohol en la universidad hasta la decisión de internarse en un centro de rehabilitación en 2017. Tras graduarse, Frankie Grande cumplió el sueño de unirse al elenco de Mamma Mia! en Broadway durante 2007, mientras enfrentaba una ruptura sentimental, el diagnóstico de Parkinson de su padre y la muerte de una de sus tías.
En ese contexto, el hermano de Ariana Grande empezó a usar sustancias como escape emocional.
“Fiestas. Drogas. Me quitaban el dolor. Y así, me dejé arrastrar felizmente al abismo de la adicción”,
relata en sus memorias. Con el tiempo, la tolerancia se incrementó y los intentos por dejarlo fueron en vano.
“Mi tolerancia aumentó. Sus efectos empezaron a desaparecer cada vez más rápido, hasta el punto de que consumía drogas sin parar solo para mantener viva la sensación”,
afirma.

El punto de inflexión: Manchester y el concierto benéfico
Todo cambió en 2017, cuando viajó al Reino Unido para acompañar a su hermana tras el atentado en el Manchester Arena, ocurrido en mayo durante un concierto de la artista. Allí, Frankie sintió una fuerte desconexión y culpa. Por primera vez habló con Ariana sobre su adicción y aceptó ingresar a rehabilitación después del concierto benéfico One Love Manchester, organizado para las víctimas.
No obstante, cuando su madre y Ariana regresaron a casa, él se fue a Londres para “una última juerga antes de la rehabilitación”. Esa “última noche de libertad” resultó en tres de los días más oscuros de su vida, solo en un hotel.
“Aún recuerdo el concierto One Love Manchester y me sentí tan inútil y tan desconectado de mi familia en un momento en el que solo deseaba estar conectado con ellos. No creo que sea una coincidencia que ingresara a rehabilitación unas semanas después de One Love Manchester”,
dijo en una entrevista con People.

El ingreso a rehabilitación y los nueve años de sobriedad
El 16 de junio de 2017, dos semanas después de aquel concierto, Frankie Grande ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación. Desde entonces asegura haber mantenido la sobriedad durante nueve años consecutivos. En la habitación del hotel londinense comprendió que ni el alcohol ni las drogas podían aliviar su sufrimiento.
“En esa habitación de hotel en Londres, ni el alcohol ni las drogas podían hacerme escapar de ese sentimiento. Ya no podía huir. Esa vergüenza y esa culpa estaban por todas partes, mirara donde mirara”,
recuerda. Y sentenció:
“Había dos opciones. O morir o rehabilitarme. Esas eran las únicas dos opciones porque era la única manera de escapar de esos sentimientos de vergüenza y culpa”.
En el libro, el actor subraya que la recuperación exige un trabajo constante.
“No es algo que se pueda lograr mágicamente chasqueando los dedos y diciendo: ‘¡Mira, ya estoy sobrio!’. Los adictos y alcohólicos siempre temen que, si recaen, no haya vuelta atrás. Creo firmemente que es así. No creo que pueda volver a salir de fiesta. Creo que simplemente moriré”,
explica.

El papel de la familia en el proceso de sanación
Frankie Grande destaca el apoyo de su familia, en especial de su madre y de Ariana Grande, como un pilar en su recuperación. El proceso le permitió reconstruir relaciones que se habían deteriorado durante los años de consumo y recuperar espacios de confianza dentro de su entorno familiar.

Fuente: Infobae