La legendaria franquicia de Resident Evil echó a andar durante el verano de 1998. En esa época, el equipo S.T.A.R.S. fue enviado a investigar una serie de ataques en las afueras de Raccoon City, una urbe ficticia del medio oeste estadounidense. Al llegar, descubrieron una mansión que albergaba en su interior un laboratorio secreto. Fue allí donde se gestó el Virus-T, un agente biológico capaz de transformar a cualquier ser vivo en una criatura aterradora, de esas que nadie quisiera encontrarse en un pasillo oscuro.
No obstante, el Virus-T no surgió de la nada. Es una derivación del Progenitor, un virus descubierto en África por el científico James Marcus. Como era de esperarse en una historia de esta naturaleza, Marcus fue asesinado por sus propios socios dentro de Umbrella. El brote en la Mansión Spencer fue, en cierta medida, un acto de venganza póstuma del científico. Esta parte de la trama se conoce gracias a Resident Evil Zero, cuyo desarrollo ocurre horas antes del primer juego y cierra el origen del caos.

Ese caos inicial tiene otro ingrediente fundamental: Albert Wesker. El comandante de S.T.A.R.S., quien aparentemente lideraba el rescate, era en realidad un agente infiltrado de Umbrella. Como parte de su plan, Wesker finge su propia muerte esa noche, tras infectarse con un prototipo viral que le otorga capacidades sobrehumanas. Lejos de morir, sufre una transformación y se convierte en el villano más persistente de toda la franquicia. Dos meses después, el virus ya se había extendido por Raccoon City.
En ese escenario aparecen Leon Kennedy, un policía en su primer día de trabajo, y Claire Redfield, una universitaria que busca a su hermano Chris. Cada uno por su cuenta, tratando de escapar con vida de una ciudad sin retorno, abrumada por una amenaza que ninguno de los dos podía anticipar. En su recorrido se topan con William Birkin, un científico que se infectó a sí mismo con el Virus-G, una cepa aún más letal que provoca mutaciones descontroladas. Curiosamente, mientras todo esto ocurría, la sobreviviente de la Mansion Spencer y exmiembro de S.T.A.R.S., Jill Valentine, corría por las mismas calles perseguida por Nemesis, el arma biológica que Umbrella envió para eliminarla.
Mientras tanto, hay algo más que sucede en esos días que casi nadie recuerda: civiles comunes, sin entrenamiento ni armamento, intentando sobrevivir. Esta experiencia quedó plasmada en los dos juegos de la subsaga Outbreak, donde conocemos a Alyssa Ashcroft, una periodista. Recientemente se reveló que Alyssa sobrevivió y, años después, se convirtió en la madre de Grace Ashcroft, la protagonista de Resident Evil Requiem.

El fin de esa etapa lo selló un misil. El gobierno destruyó Raccoon City para contener la infección, y ese evento se convirtió en la sombra que persigue a toda la saga. Casi de inmediato comenzó la caída de Umbrella. Claire, tras sobrevivir a Raccoon City, fue capturada en una isla prisión de Umbrella y tuvo que escapar hasta una base secreta en la Antártida, donde se experimentaba con el virus T-Veronica, una cepa híbrida aún más destructiva. Chris llegó a rescatarla y se enfrentó cara a cara con Wesker, quien confirmó lo que muchos sospechaban: había fingido su muerte para despertar sus capacidades mejoradas.
Leon, por su parte, se convirtió en agente del gobierno. En 2004 viajó a Europa para rescatar a la hija del presidente, secuestrada por una secta que utilizaba un antiguo parásito llamado Plagas para controlar a las personas. Umbrella ya no existía, pero las armas biológicas seguían circulando. No hace falta decir que ese juego, Resident Evil 4, cambió para siempre el diseño de los juegos de acción: la cámara sobre el hombro que usan muchísimos shooters en tercera persona hoy encuentra su inspiración en este título.
Chris volvió a la acción en 2009 en la siguiente entrega de la franquicia, esta vez en África. Allí cerró su cuenta pendiente con Wesker en un duelo recordado como una de las batallas más icónicas de la historia del gaming. Posteriormente, Resident Evil 6 irrumpió con tres campañas cruzadas en varios continentes y la introducción de Neo Umbrella, una organización que busca continuar el legado de la corporación original. La saga estaba bien, pero empezaba a sentirse un tanto agotada.

Entonces Capcom tomó una decisión valiente. Con Resident Evil 7: Biohazard apostó por el terror íntimo en primera persona, con una pequeña granja en Louisiana y una familia espeluznante en el centro de todo: los Baker. El protagonista de esta historia, Ethan Winters, es un civil sin entrenamiento que busca a su esposa desaparecida. Es un juego sin S.T.A.R.S., sin explosiones globales, sin la acción épica que venía caracterizando a la franquicia en esos últimos años. Solo miedo.
Los Baker habían sido infectados por un hongo mutagénico cultivado por Miranda, una científica que llevaba décadas experimentando con ese agente. Resident Evil Village continuó esa línea: Ethan fue a rescatar a su hija a una aldea de Europa del Este, donde se reveló que Miranda había sido la mentora del fundador de Umbrella. Su proyecto personal era resucitar a su propia hija muerta usando el virus como vehículo.

Así llegamos al presente. Resident Evil Requiem salió a principios de este año. En esta novena entrega principal, la historia transcurre en octubre de 2026, veintiocho años después de la destrucción de Raccoon City. La protagonista es Grace Ashcroft, analista del FBI, que investiga una serie de muertes vinculadas a sobrevivientes del brote original. La pista la lleva a un hotel abandonado donde su madre, Alyssa Ashcroft, fue asesinada.
Leon Kennedy vuelve también, después de haber hecho su última aparición en Resident Evil 6. En este juego, Leon se ve envejecido, curtido, pero más confiado que nunca. Resident Evil Requiem alterna entre los dos personajes: Grace aporta el terror y la vulnerabilidad; Leon, el peso de la historia. Es la misma estructura de aquel Resident Evil 2, pero con una escala completamente distinta. El juego tuvo tanto éxito que vendió siete millones de copias en su primer trimestre.
Eso es Resident Evil: treinta años de T-Virus, de conspiraciones, de ciudades destruidas y de gente que sigue parada frente a una puerta que sabe que no debería abrir. Nosotros continuamos del otro lado, esperando a ver qué hay adentro, con lo que nos depare el futuro de esta gran franquicia.
Fuente: Infobae