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Bruno Pinasco: Tea Shop, la trilogía que nació de un accidente

El reconocido conductor peruano Bruno Pinasco, quien durante años fue el rostro del programa Cinescape, ha dado un giro inesperado en su carrera al incursionar en el mundo de la literatura. En una entrevista, Pinasco habla sobre el cierre de su trilogía Tea Shop, su inesperada fascinación por el té, la posibilidad de adaptar sus historias al cine y el legado que deja tras 25 años de éxito televisivo.

Durante la conversación, Pinasco repasa el camino que lo llevó desde la curiosidad inicial hasta la publicación de tres libros. Explica cómo surgió la idea de convertir la saga en una serie audiovisual, reflexiona sobre cómo retrata el amor en sus novelas y comparte su visión sobre el final de Cinescape y sus próximos proyectos.

El origen de Tea Shop: una aventura literaria inesperada

La saga Tea Shop comenzó casi como un juego. Pinasco admite: “Si me decías que yo iba a escribir una trilogía de libros, no te creía. Era algo que no vi venir y que asumí en determinado momento, más que nada como un ejercicio creativo, de hasta dónde yo podía llegar”.

“Me tiro a la piscina y funcionó, pegó, a la gente le gustó y sin querer queriendo, libro tres. Es como que wow, estoy pero fascinado”.

El primer libro, recuerda, fue concebido como una historia autoconclusiva. “El primer libro tiene un final, concluye la historia que está narrando”, explica. Sin embargo, todo cambió durante una visita a la editorial: “Un día llego a Editorial Planeta para ver unos temas de marketing y en la pizarra ya decía Tea Shop 2. Planeta decidió que tenía que seguir”.

De este modo, el segundo tomo se escribió con un desenlace abierto, y la acogida del público fue determinante. “Si ha habido un libro dos y un libro tres es porque hay un público que los ha seguido, y eso para mí ha sido bastante bonito”.

Detrás de la saga, el té juega un papel fundamental, tanto en la trama como en la vida del autor. “Comenzó como una afición, simplemente una curiosidad por descubrir este mundo. Y cuando te das cuenta que es realmente un mundo, desde la parte cultural hasta la parte mística y la histórica…”, comenta. Para Pinasco, el té es “una casi revelación” que lo impulsó a investigar, viajar y finalmente elegir una tienda de té como eje de la historia. “Me pareció interesante que la historia tenga un núcleo y un centro, y es así como dije: bueno, que todo pase en la tienda de té”.

Bruno Pinasco firmando un autógrafo en una libreria de Lima.

El paso de entrevistador a entrevistado también marcó una diferencia en su trayectoria. “Es bonito hablar de otras cosas y de un tema que a mí mismo me ha sorprendido, que es la posibilidad de compartir con mucha gente otro formato, otro estilo y otra manera de contar historias”.

De las páginas a la pantalla: el sueño audiovisual

La posibilidad de llevar Tea Shop al cine o la televisión siempre estuvo presente. Bruno Ascenso, amigo cercano y productor, fue clave en el origen de la idea. “En el primer libro, la idea de convertirlo en un libro vino en una conversación que tuvimos… Yo presenté tres ideas y una de ellas era la historia de la tienda de té, porque estaba pensada para una serie”, recuerda. “Fue Bruno el que me dijo: ‘Oye, esto está muy paja, podría ser un libro’”.

El salto al formato audiovisual es un proyecto ambicioso, concebido desde el inicio para plataformas internacionales. “Estamos armando el proyecto para algo internacional muy grande, pensado para plataformas, para estreno regional… con una inversión bastante alta que ni siquiera tenemos, pero bastante alta para poder aterrizarlo”, admite Pinasco. Su meta es clara: “Me gustaría un elenco internacional, por supuesto también con toques de Perú, que tienen que estar siempre”.

No obstante, la producción enfrenta desafíos logísticos. “No sé aún si se filmaría aquí, si se filmaría en otro país. Igual la historia transcurre en Perú, pero no necesariamente se tiene que filmar en Perú”, explica, refiriéndose a los incentivos fiscales y presupuestos que otros países ofrecen para rodajes.

Bruno Pinasco, el reconocido presentador de televisión, explora las estanterías de una librería con atención, seleccionando un libro para leer. (Paula Elizalde)

El universo de Tea Shop se construye con una mirada particular sobre el amor y la familia. “El conflicto nunca ha estado ni en la sexualidad, ni en los temas de discusión familiar o conflictos en el colegio”, señala. Para él, el foco está en los retos cotidianos y naturales, alejados de clichés de discriminación o rechazo. “He querido girarla hacia otro lado, hacer los conflictos más naturalistas, cosas a las que todos nos podemos enfrentar sin importar la orientación”.

El cierre de la trilogía no implica necesariamente el fin del universo creado. “El libro tres ha tenido un proceso más largo en relación a los dos primeros. Me han acompañado más de un año en el proceso de la escritura. Todavía creo que no he terminado de asimilar que ya es la despedida”, reconoce. “Como trilogía se cierra aquí, pero muchas tazas de té se pueden seguir sirviendo”.

Portada de Tea shop 3: renacer de las cenizas

Más allá de Cinescape: despedidas, streaming y nuevos horizontes

La despedida de Cinescape, tras 25 años al aire, marcó otro hito en la vida de Bruno Pinasco. Aunque el programa cerró su ciclo, la nostalgia no lo abruma.

“Yo soy muy nostálgico con muchas cosas, el libro lo demuestra… Sin embargo, con mi propia vida no soy nostálgico. No ando como que añorando cosas de antes”, asegura. El cierre, dice, fue una decisión colectiva y natural: “El número veinticinco era un bonito número para cerrar una etapa”.

El espíritu del equipo, sin embargo, permanece intacto. “Seguimos trabajando juntos porque hacemos mucho contenido para digital y aparte TEC también continúa. El equipo se ha mantenido”, comenta. “Siempre estamos juntándonos para hacer cosas, para crear contenido y para seguir comunicando a la gente de los rubros que sabemos: entretenimiento y tecnología”.

El legado de Cinescape aún se refleja en el público y en quienes crecieron con el programa. “Hemos sido un referente, hemos marcado a más de una generación”, reconoce. Para Pinasco, la satisfacción llega cuando escucha historias de quienes se inspiraron a estudiar comunicaciones o a acercarse al cine gracias al programa.

La transición al streaming y los nuevos formatos digitales no lo intimidan. “Al final, sigue siendo comunicación. Creo que la pantalla puede cambiar, pero lo que uno quiere es contar historias, transferir información o entretenerse”, afirma. Aunque descarta por ahora hacer un pódcast tradicional, no cierra la puerta a experimentar con nuevos formatos. “Vamos a hacer contenido, pero vamos a tratar de no hacer el mismo formato que todo el mundo”.

El presentador y escritor Bruno Pinasco posa junto a ejemplares de su saga de novelas 'Tea Shop' en una librería. (Paula Elizalde)

Convertirse en escritor también implicó vencer miedos y prejuicios propios. “Tenía un poco de miedo de meterme en un rubro que no es el mío. Yo respeto muchísimo el arte y a los artistas en general, en su oficio y en su talento”, confiesa. Sin embargo, la satisfacción de haberlo logrado compensa todas las dudas iniciales. “Me considero una persona creativa al 100%… y ahora estoy muy satisfecho de haberlo hecho”.

Cuando debe resumir su carrera en una palabra, no duda: “Divertida”. Y agrega: “Es una carrera que está fuera de lo convencional. No hay horarios, todos los días son diferentes. Lo que para muchos es entretenimiento, para ti es tu trabajo serio, que te lo tomas muy en serio… Siempre te permite explorar cosas nuevas”.

Con la trilogía cerrada y nuevos desafíos en el horizonte, Bruno Pinasco reafirma su apuesta por la creatividad sin etiquetas. Ya sea detrás de una cámara, contando historias en páginas o explorando el universo del té, su trayectoria demuestra que los grandes proyectos pueden empezar como una curiosidad y crecer hasta sorprender incluso a su propio creador.

Fuente: Infobae

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